«Es el momento de que las empresas que ganan dinero suban los salarios»

Miguel de la Fuente, en su despacho. / PALOMA UCHA
Miguel de la Fuente, en su despacho. / PALOMA UCHA

Miguel de la Fuente Decano, presidente del Colegio de Economistas de Asturias: «Estoy convencido de que el sistema público de pensiones no va a quebrar, aunque los equilibrios no son fáciles y para hacerlo sostenible hay que tener cautela y consenso»

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Miguel de la Fuente (Langreo, 1948) estará otros cuatro años al frente del Colegio de Economistas de Asturias. Después de una década como decano-presidente de la entidad, esta misma semana su candidatura, la única que se presentó, ha sido proclamada por la junta electoral, lo que equivale a la elección de todos sus integrantes. Recientemente designado miembro de la Comisión Permanente del Consejo General de Economistas, que preside Valentín Pich, De la Fuente se marca como reto principal la unión del colegio con el de titulados mercantiles, pero también la estabilidad financiera de la organización y lograr una mayor apertura a la sociedad.

-¿Qué le animó a volver a presentarse?

-Era un compromiso que tenía con el presidente del Consejo General de Economistas para consolidar el colegio y hacerlo más fuerte, dinámico y atracivo para todos los colegiados. Queremos que no sea demasiado corporativo y que aporte soluciones a la sociedad asturiana. Evidentemente, esta tarea quitará tiempo a la familia y a mi trabajo profesional, pero me quedé porque había temas pendientes que quiero consolidar.

-¿Cuáles son los objetivos que se marca para este mandato?

-Uno de los objetivos principales es consolidar la unión con el Colegio de Titulados Mercantiles de Asturias para que la entidad sea más influyente y representativa ante la Administración. Además, queremos un colegio que no se encierre, que sea más abierto a la sociedad y mantener la estabilidad financiera y el equilibrio presupuestario.

-¿En qué momento se encuentra el proceso de unión con el Colegio de Titulados Mercantiles?

-Tenemos problemas de tipo burocrático. El Colegio de Economistas de Asturias tiene delegaciones en Zamora y Palencia y para desagregarlas estamos a la espera de que lo apruebe el Ministerio de Economía. Una vez que esto se publique, dependeremos ya solo del Principado.

-Habla de aportar soluciones a la sociedad asturiana. ¿De qué forma?

-El colegio está participando con la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Oviedo en proyectos que promuevan la calidad de los grados y den proyección a las titulaciones. Contamos también con el Centro de Desarrollo Directivo, pensado para fomentar la formación en el ámbito económico y empresarial entre los ejecutivos de empresas, y también disponemos de un máster de asesoría fiscal y otro de marketing digital con la Universidad Isabel I. Además, participamos con empresas viendo las necesidades que tienen en su quehacer diario. Contamos con una formación de mucha calidad, incluso 'online', de la que hacen uso otros colegios de España. De hecho, vamos a potenciar más nuestra web. El colegio de Asturias está en la cresta de la ola en este tema. Otro de nuestros proyectos es poner en marcha el Observatorio Económico del Colegio de Economistas.

-¿Cómo va a desarrollar su trabajo el observatorio?

-Mediante una encuesta a todos los economistas asturianos analizaremos la situación económica y financiera de nuestra región. La idea es que sea anual y que hagamos análisis y proyecciones importantes. Este también es uno de los retos que vamos a tener en este mandato.

-Precisamente, ¿cómo ve la situación económica de Asturias?

-La situación económica de Asturias se ve influida desde hace tres años por la fase de crecimiento importante de la economía nacional. Si España va bien, Asturias también, aunque crecemos algo menos que la media. Tenemos nuestras fortalezas, como un gran sector industrial, el tema del metal, astilleros, el químico o el agroalimentario y estamos creciendo mucho en el turismo, que adquiere un peso importante en el PIB. Pero también tenemos debilidades. Entre los déficits, como en el resto del país, aún sufrimos un nivel de paro importante, que aunque baja, no nos lo podemos permitir. Otra debilidad es la deuda pública, que hay que intentar aminorar para lograr mayor estabilidad financiera. Y el gravísimo problema de las pensiones. Pese a todo soy optimista.

-¿Qué hay que hacer para que mejore la economía?

-Hay que hacer reformas estructurales importantes. Hacer, por ejemplo, que las empresas de la región estén contentas, desarrollen su actividad, sean competitivas y se sientan cómodas. Son muy necesarias reformas en el aspecto fiscal y laboral.

-¿Y cree que afecta mucho la falta de presupuestos?

-Es un problema, porque retrasan las decisiones de inversión, el gasto. La falta de presupuestos es un fallo político y así lo hay que percibir, pero tampoco son vitales. Lo que sí hace su falta es complicar las cosas en el corto plazo, pero esto se puede subsanar mediante créditos extraordinarios y depende de la voluntad política. En Asturias, no nos ha ido del todo mal algunos años con la prórroga presupuestaria. Sin embargo, para ser más competitivos, a los ciudadanos asturianos les gustaría tener un buen presupuesto.

Impuestos

-Habla de reformas en el aspecto fiscal. ¿Qué hay que cambiar?

-A todos nos gusta pagar lo menos posible y a las empresas también. Creo que hay que mejorar la fiscalidad autonómica y estatal para que las empresas conozcan mejor sus obligaciones fiscales, cumplan mejor y sea más sencillo que sean más competitivas y productivas, que se dediquen a lo que saben hacer. Ahora existe una jungla de normativas muy problemática. Hay 72 impuestos autonómicos y más de 700 disposiciones de deducciones. Una empresa con dos delegaciones, una en Asturias y otra en Andalucía, tiene que estudiarse los impuestos de cada una. Hay que tender a una mayor simplificación y armonización en todas las comunidades. En referencia al impuesto de Sucesiones, con la última reforma, que eleva el mínimo exento a 300.000 euros, ya no somos la que más paga, sino la quinta o la sexta. Se ha mejorado.

-Mejora el PIB, pero no así los salarios. ¿Deben las empresas aumentar los sueldos en esta etapa de crecimiento?

-Para las empresas que están ganando dinero es el momento oportuno de hacerlo, porque además eso aumentaría el consumo y tira de la actividad económica. Qué duda cabe de que la rebaja de salarios permitió superar en parte esta gravísima crisis, pero las empresas que se lo pueden permitir deben subirlos. Ahora hay empleo, pero precario, con salarios bajísimos y eso no permite a muchos trabajadores llegar fin de mes. Una subida de salarios beneficia al consumo y a los ingresos de la Seguridad Social, lo que también beneficia al futuro de las pensiones e implica que el sistema no tenga tanto déficit.

-Los pensionistas se han rebelado contra la subida del 0,25% de sus pagas. ¿Qué futuro le augura al sistema?

-Es complejo, en 2017 hubo 18.000 millones de euros de déficit, pero hay medidas que se pueden adoptar. A corto plazo, la única solución que existe para eliminar ese déficit y hacer sostenible el sistema es que mejore la economía, que se cree más empleo y que este sea de calidad, para que crezcan las cotizaciones y se pueda incrementar el gasto en pensiones. Además, se tiene que alargar la edad de jubilación para aquellas actividades que no requieran esfuerzo físico y elevar el cómputo de años para calcular la prestación. A largo plazo, serán importantes las medidas que permitan conciliar la vida laboral y familiar para que aumente la natalidad. Hay que pensar que cada año hay 150.000 pensionistas más y la mayor esperanza de vida también repercute. Por otra parte, no se pueden subir las pensiones alegremente. El Gobierno tiene las manos atadas porque la UE controla el déficit excesivo y aún le pide que recorte otros 8.000 millones. Pese a todo, estoy convencido de que el sistema público de pensiones no va a quebrar, aunque los equilibrios no son fáciles y para hacerlo sostenible hay que tener cautela y consenso.

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