Dos nuevos barcos garantizan la carga de trabajo en 2018 en el astillero gijonés de Armón

Los tres remolcadores que Armón tiene casi finalizados, en los diques. / DAMIÁN ARIENZA
Los tres remolcadores que Armón tiene casi finalizados, en los diques. / DAMIÁN ARIENZA

El grupo naviego opta a la construcción del pedido de mayor envergadura de Pescanova, con siete pesqueros para Namibia y Mozambique por 4,2 millones de euros

S. BAQUEDANO GIJÓN.

El astillero Armón de Gijón tiene prevista para el próximo mes de enero la entrega de los tres remolcadores que construye actualmente para un armador marroquí. El encargo de dos nuevos barcos -un pesquero para Islandia y un arrastrero para una compañía española- garantizará la carga de trabajo en 2018, a la espera de que entre o no en vigor el que sería, sin duda, el principal contrato para la factoría naval gijonesa: el ferry para la naviera canaria Armas.

Una vez entregados los tres remolcadores para el armador marroquí y que forman parte de un pedido mayor -otros barcos de la misma serie se hacen en el astillero que Armón tiene en Burela (Lugo)-, los profesionales de las instalaciones de El Natahoyo se pondrán a trabajar en la construcción de un buque factoría, un pesquero de altura de más de 100 metros de eslora, para un armador de Islandia, cuyo proyecto de ingeniería está ya diseñado. Junto con este barco, hará un arrastrero para una firma española.

Según fuentes sindicales, Armón, que actualmente da empleo a 300 personas, tiene «buenas expectativas» de mano de obra para el próximo ejercicio.

Del contrato del superferry poco o nada ha trascendido, salvo que sigue sin entrar en vigor, a la espera de la decisión de la naviera canaria. En julio de 2016, Armón y Armas firmaban el contrato para la construcción en Gijón de un gran barco. Se trata de un ferry de 180 metros de eslora, con cabida para 1.800 pasajeros y el transporte de 109 camiones tráiler y 246 turismos al mismo tiempo. Destinado a ser el mayor de los fabricados en sus cinco astilleros asturianos y gallegos -Gijón, Puerto de Vega, Navia, Burela y Vigo-, este barco garantizaría la actividad en la factoría gijonesa durante los dos años y medio que durarían las obras de construcción y que emplearían a entre 600 y 700 trabajadores.

Este ferry cuenta con unas dimensiones nunca vistas hasta ahora en el astillero gijonés, ni en los tiempos en que era Factoría Juliana: en concreto, 180 metros de eslora; 28,40 metros de manga y un puntal de 9 metros. Para la construcción de barcos de esa envergadura, Armón debe llevar a cabo su proyecto para ganar calado. El pasado mes de junio recibía la autorización de la Autoridad Portuaria de Gijón para las obras de dragado en el foso de botadura de sus instalaciones de El Natahoyo y en la zona de maniobra. Este proyecto cuenta con un presupuesto de 2,5 millones de euros y un plazo de ejecución de nueve meses.

Mientras tanto, otro astillero gallego, Hijos de J. Barreras, podría competir con Armón por el contrato del superferry. Según medios gallegos, la compañía viguesa, que durante años fue uno de los principales proveedores de la naviera canaria con la construcción de ocho ferries, puja por hacerse con el barco acordado con Armón.

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Por otra parte, el grupo Armón, con sede en Navia y centros de producción en las localidades asturianas de Gijón, Navia y Puerto de Vega, así como en las gallegas de Burela y Vigo, opta al pedido de mayor envergadura (por tonelaje, no por unidades) de la historia de Pescanova: siete pesqueros que faenarán en Namibia y Mozambique y en los que la compañía invertirá 42,5 millones de euros.

Pescanova anunciará en breve dónde construirá los siete pesqueros. «Serán uno o dos» astilleros, según avanzó recientemente el consejero delegado de la multinacional, Ignacio González

Armón y Vulcano, según fuentes del sector, son los mejor posicionados para asumir el contrato. Armón ya construyó para la pesquera varios camaroneros con destino a Mozambique.

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