La patronal del carbón pide al Gobierno que concrete medidas de apoyo a partir de 2019

Pedro Iglesias Gómez, durante su intervención de ayer, junto a Ignacio Araluce. / MARIETA ÁLVAREZ
Pedro Iglesias Gómez, durante su intervención de ayer, junto a Ignacio Araluce. / MARIETA ÁLVAREZ

La patronal pide «flexibilidad» en la devolución de las ayudas para que las empresas viables puedan sobrevivir más allá de 2018

SUSANA BAQUEDANO AVILÉS.

La minería del carbón, como se sabe, tiene fecha de defunción. El Gobierno español acordó con la Unión Europea un plan de cierre de las explotaciones no rentables que concluye en diciembre de 2018, una fecha que está a la vuelta de la esquina. Y las empresas mineras quieren conocer qué va a pasar a partir del día 1 de enero de 2019. Por ello, la patronal Carbunión aprovechó ayer su participación en los cursos de La Granda para pedir al Ejecutivo que despeje las incertidumbres. ¿Qué empresas podrán continuar?, ¿Deberán devolver las ayudas aquellas que decidan proseguir con la actividad?, ¿Qué futuro les espera a la que apuesten por mantenerse abiertas? Son algunas de las incógnitas que planteó Pedro Iglesias Gómez, presidente desde la Asociación de Empresas Mineras de Carbón, que en Asturias representa a cinco de las diez firmas que sobreviven en España y que emplean a unos 1.500 de los 2.000 trabajadores del sector, de los que 1.300 pertenecen a la estatal Hunosa.

En los últimos meses, tras los cambios producidos en el Ministerio de Energía con el nombramiento de Álvaro Nadal y su nuevo equipo, el Ejecutivo ha venido manifestando su apoyo al carbón autóctono, un cambio de posición que desde Carbunión agradecen después de tres años sin apenas diálogo con la Administración. Pero las empresas piden ahora que ese apoyo verbal se concrete en acciones. Solicitan, por ejemplo, que el Ejecutivo medie ante la Unión Europea para lograr «flexibilidad» en la devolución de las ayudas para que las empresas mineras que sean viables puedan continuar más allá de 2018.

Incumplimientos

En su intervención en el curso de La Granda dedicado al cambio climático y la transición energética, el presidente de Carbunión calificó 2016 como un «annus horribilis» para el sector del carbón pero admitió que 2017 se está presentando «algo más esperanzador». «Tras una legislatura en que el anterior Gobierno denostó el carbón, incumpliendo reiteradamente los compromisos adquiridos en el Marco de Actuación para el sector firmado en 2013, y un año de incertidumbre con un Gobierno que se negó a cualquier tipo de iniciativa legislativa por encontrarse en funciones, pero no tuvo problemas para acordar con la Unión Europea un plan de cierre del sector cuyos detalles aún no son conocidos por la mayoría de las empresas que lo integran, parece que el nuevo Gobierno entiende la relevancia del carbón autóctono como combustible para el mix energético nacional y parece, a través de las manifestaciones hechas por el propio ministro en distintos foros, estar dispuesto a hacer algo para que este combustible no desaparezca del mismo». Así de claras y contundentes fueron las primeras palabras de Iglesias Gómez en La Granda. El presidente de Carbunión emplazó al Ejecutivo a revelar los plazos y planes de cierre que tiene ya diseñados pero que calla por «confidencialidad», una postura que no ayuda en absoluto a un proceso de cierre planificado y ordenado.

Iglesias expuso una completa radiografía del sector, deteniéndose en el presente ejercicio, que mantiene la tendencia de ligero crecimiento de la demanda eléctrica (un 1% en lo que va de año), pero con escaso viento y pocas lluvias, lo que provoca que la cobertura de esta demanda por parte de las tecnologías renovables sea más limitada y que la participación de las fuentes tradicionales sea mayor. En este mayor hueco térmico, el carbón se está mostrando este año, nuevamente, como un combustible necesario en el mix de generación de nuestro país. En lo que va de año, el carbón ha generado el 16,7% de la electricidad consumida, frente al 8,3% del ejercicio anterior. Y ello, «en un entorno de demonización de los combustibles fósiles por parte de muchos sectores de la sociedad y de férrea defensa de las tecnologías bajas en emisiones», lamentó Iglesias.

A su juicio, el carbón debería tener una mayor participación en el mix energético y entenderse como «respaldo» de las energías renovables», «moderador de los precios del pool» y «único combustible fósil de carácter autóctono» que tiene España.

La nuclear, «limpia y segura»

De «demonización» también sabe un rato el sector de la energía nuclear. Y ayer lo dejó claro en La Granda el presidente del Foro Nuclear, Ignacio Araluce, quien afirmó que el 42% de la facturación de estas empresas son impuestos. «Nos han metido un rajón de muerte. En las nucleares nos cobran por respirar».

Araluce, que defendió la nuclear como una energía «limpia y segura», también se refirió al reciente cierre de la central de Garoña. «La pobre ha muerto de inanición», dijo, porque «se le picoteaba la poca comida que le llegaba a través de impuestos, de tal forma que llegó un momento en que los márgenes se redujeron prácticamente a cero».

Por su parte, José María González Moya, director general de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA), pidió al Gobierno una «mayor planificación». Advirtió de que el sector desconoce cuándo será la próxima subasta, tras las dos últimas convocadas, a su juicio, «de forma descontrolada».

El presidente de Productos Petrolíferos (Cores), Pedro Miras, lamentó que España no se atreva a explorar la posible extracción de crudo, que, vaticinó, «va a seguir teniendo un papal muy importante en el mix y durante mucho tiempo».

Más noticias

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos