Los pensionistas cifran en 154 millones la caída de su poder adquisitivo en Asturias en dos años

Los pensionistas cifran en 154 millones la caída de su poder adquisitivo en Asturias en dos años
Delante y por la izquierda, Francisco de Asís García, Boni Arias y Pepe Fuertes, ayer, frente al centro de salud de El Coto. / ARNALDO GARCÍA

Los convocantes de las multitudinarias manifestaciones del jueves apelan a la «unidad de acción» para revertir la reforma del Gobierno

Aida Collado
AIDA COLLADOGijón

Es completamente imposible ocultar el orgullo que sienten los líderes de las asociaciones de pensionistas y de las federaciones de los sindicatos que el jueves marcharon juntos por las calles de Oviedo. Juntos, también, consiguieron reunir a casi 5.000 personas para pedir una revalorización justa de las prestaciones y una revisión para garantizar la viabilidad del sistema público. Sin embargo, se trata de una victoria siempre agridulce, porque refleja el hartazgo del colectivo con una situación que consideran profundamente dañina. Solo el año pasado, cuando el total de la nómina de las pensiones asturianas superó los 4.200 millones, la pérdida de poder adquisitivo rondó los 55 millones de euros. Este ejercicio, debido de nuevo a la «mísera» subida del 0,25%, al recorte de esos 55 millones se suman otros 44. Así que, según apuntan desde los sindicatos, «los pensionistas asturianos han perdido unos 154 millones de euros de poder adquisitivo en solo dos años». 154 millones que también pierde la economía asturiana, ya que «se habrían destinado en su mayor parte al consumo», aseguran.

Para intentar salvar las pensiones, para «salvar a la gente de la ruindad del Gobierno», apunta el secretario general de la Federación de Pensionistas y Jubilados de CC OO, Francisco de Asís García, «debemos intentar ir todos a una». En Asturias, según señala, prácticamente el 25% de las familias tienen como único ingreso una pensión. Durante la crisis, estas prestaciones «tiraron de familias enteras, pagaron hipotecas, estudios, la luz... y ahora que comienza la recuperación nos pagan con esta salvajada».

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Se refiere a la subida del 0,25% fijada por el Gobierno que, de cumplirse las previsiones que sitúan la inflación del país en torno al 2% para los próximos años, supondría una pérdida de poder adquisitivo de 1,75 puntos anuales, se encarga de recordar el secretario general de la Unión de Jubilados y Pensionistas de UGT, Manuel Francisco Menéndez. Él empieza a dudar de la efectividad del Pacto de Toledo, ya que aunque considera que la solución pasa por consensuar un acuerdo, «llevan 15 meses y son incapaces de pactar un documento».

La Asociación de Pensionistas de Asturias (APA), que se encargó de empapelar Oviedo y el occidente asturiano con la convocatoria de la manifestación, quiere huir de significarse política o sindicalmente. Su presidente, Pepe Fuertes, apela a una unidad de acción permanente, que se mantenga en los próximos meses y condiciona la continuidad del pacto de Toledo a «un cambio en la presidencia, ya que Celia Villalobos no ha estado a la altura». Además, propone que una vez demostrado que la coordinadora estatal por la defensa del sistema público de pensiones está implantada en toda España «esté también representada en la mesa de negociación».

La Asociación de Pensionistas de Gijón (APG) empapeló su ciudad y el oriente de la región con anuncios de la exitosa cita. La sostenibilidad del sistema público de pensiones, comenta su presidente, Boni Arias, «podría comenzar porque los ladrones nos devolvieran el dinero o por reducir cargos públicos. Hay para incrementar el presupuesto militar, el de la Iglesia o la Monarquía, pero no para los pensionistas», se queja.

El escenario perfilado por los sindicatos, de no revertirse la reforma de Rajoy, no es nada positivo. En 2050, la tasa de reposición -el porcentaje que supone la primera pensión cobrada con respecto al último salario percibido, que hoy ronda el 78%- habrá caído al 48%. Aunque algunos, como Fuertes, rechacen atender a «previsiones a tan largo plazo, que solo se podrían hacer en una dictadura, porque en una democracia cambian los gobiernos y las leyes».

1.098 euros de media

Ayer el Ministerio de Empleo y Seguridad Social hizo públicos los datos de febrero, que recogen que la pensión media en el Principado se situó en 1.098 euros -aunque la de jubilación asciende a 1.309-, tras un ascenso de tan solo 18 euros en un año. En la última década, las pensiones asturianas han crecido en importe, más de 200 euros -mucho menos que el coste de la vida-, y en cantidad: de las más de 292.000 prestaciones registradas hace diez años a 301.038.

Las pensiones asturianas están por encima de la media española (de 932 euros), pero que esto sea motivo de alegría es discutible. Los buenos salarios del sector industrial, naval y energético dieron lugar a «buenas cotizaciones», que se traducen en buenas pensiones. Tras la crisis, los mejor situados en el mercado laboral «están siendo prejubilados y sustituidos por trabajadores con salarios más bajos». Esto pronto tendrá consecuencias: «En un futuro no muy lejano, con los contratos que se están haciendo, las pensiones asturianas serán iguales o más bajas que las del resto del país». Ante esto, resumen, «hay que hacer un esfuerzo, juntar las manos y ver cómo podemos reconducir esto». Y «no sobra nadie».

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