Los pensionistas son ya el 29% de la población de Asturias, 8.667 más que al inicio de la crisis

300.415 asturianos, ocho puntos por encima de la media nacional, cobran una pensión. En España lo hacen 9,5 millones de habitantes

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

En Asturias no salen las cuentas del relevo generacional. El grave problema demográfico viene de lejos. La población mengua, está cada vez más envejecida y el porcentaje de pensionistas van en aumento y hoy ya representan al 29% del total de los asturianos. Al cierre del pasado mes de mayo, el número de pensionistas en la región era de 300.415, según los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, dos puntos y medio porcentuales más que en 2008 y ocho más que la media nacional. Al inicio de la crisis, en el Principado había 291.748 pensionistas, 8.667 menos que ahora. En España ya hay más de 9,5 millones, la cifra más alta jamás alcanzada. De esta manera, el número de pensionistas mantiene su marcada tendencia alcista y solo en el último año la cifra ha crecido en unas 100.000. Asimismo, si se amplía el periodo de observación y se retrocede hasta 2007, se observa que la Seguridad Social ha pasado de tener 8,3 millones de pensiones a 9,5 millones. Esto es, un aumento de 1,2 millones de pensiones en 10 años.

Además, los nuevos pensionistas, y en especial los jubilados, tienen derecho a unas pensiones de mayor cuantía. Así, la pensión media de jubilación es de 1.063 euros. En Asturias, la media se eleva a los 1.084 euros. Todo ello hace que el gasto mensual que tiene que abordar la Seguridad Social sea, también en este caso, el más alto de su historia: 8.747 millones de euros. El dato supone un incremento del 3% respecto al mismo mes del año pasado.

Que el gasto en pensiones supera al de las cotizaciones es un problema estructural que España, y especialmente Asturias, arrastra desde hace tiempo. En los últimos años el gasto en pensiones en la región supone una media de 2.300 millones por debajo de la recaudación por cotizaciones sociales, con lo que sería necesario incrementar esta segunda partida casi el doble para cubrir el gasto de la primera. Este desajuste entre pensiones y cotizaciones que sufre el Principado afecta a casi todas las comunidades autónomas, salvo excepciones -Madrid, Baleares y Canarias- y al conjunto del sistema, que en los últimos años ha obligado al Gobierno a tirar del Fondo de Reserva de la Seguridad Social para tapar el agujero, una especie de 'hucha' de emergencia para las pensiones.

El sistema de pensiones español afronta retos importantes, derivados principalmente de una mayor esperanza de vida y de la nueva situación económica. David Carrasco (Bilbao, 1970) es el director de Pensiones BBVA y responsable de la iniciativa Mi Jubilación que, a través del Instituto BBVA de Pensiones que él mismo dirige, tiene como objetivo facilitar a la ciudadanía el acceso a información sobre la jubilación.

Para Carrasco, los retos son básicamente dos. El primero, la sostenibilidad del sistema de pensiones en el futuro; es decir, que perviva en las próximas décadas y haga frente a los compromisos con las futuras generaciones de jubilados. El segundo, que el sistema sea capaz de pagar pensiones suficientes y evitar situaciones de pobreza a los futuros jubilados, que llegarán a esa situación a partir de 2025, 2030 y en adelante.

«Esos dos retos son como una manta corta, con la que o bien te cubres la cabeza o bien te cubres los pies. Se trata siempre de un equilibrio inestable, porque si hacemos todo lo posible y ponemos todas las medidas necesarias para que el sistema sea sostenible, y con ello no tener riesgos de encontrarnos en una mala situación financiera en el futuro, podemos encontrarnos ante unas pensiones que sean insuficientes para los futuros jubilados. O puede ocurrir al revés: si pagamos pensiones muy generosas, el sistema puede no soportarlo financieramente», explica.

Muchas incógnitas

Carrasco advierte de que, en los próximos años, para tener una pensión similar a las que se están pagando a día de hoy, «vamos a tener que trabajar más, nos vamos a jubilar más tarde y además la pensión sea probablemente más baja». El interrogante es qué pensiones se van a pagar dentro de treinta años a la generación de los 'babyboomers', que «han tenido más años de cotización con cotizaciones altas». A día de hoy son muchos los interrogantes y escasa la información. El caballo de batalla actualmente es, precisamente, la comunicación al trabajador de una estimación de su pensión futura.

Apenas 10 países europeos (Alemania, Austria, Croacia, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Portugal, Reino Unido y Suecia) realizan esta comunicación por carta de forma periódica. Para Carrasco, este es un elemento clave a la hora de incentivar el ahorro ya que, según una encuesta del BBVA, el 46% de los ciudadanos reconoce sentirse poco informado al respecto.

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