Los peritos confirman la mezcla de «tres tipos de carbón» en La Camocha

Los cuatro acusados, ayer, ante el tribunal.
Los cuatro acusados, ayer, ante el tribunal. / AURELIO FLÓREZ

Los informes técnicos constatan que la producción real en la explotación minera gijonesa fue menor a la declarada ante Industria

ANA MORIYÓN GIJÓN.

Sin titubeos. Los técnicos del Instituto Nacional del Carbón que declararon ayer en el Juzgado de lo Penal número 2 de Gijón por el caso de Mina La Camocha tienen meridianamente claro que la muestra de mineral procedente de esta explotación gijonesa, que fue analizada por este organismo, era una mezcla de al menos «tres tipos de carbón». Tres tipos que, por su composición y características, «necesariamente» tenían que proceder de yacimientos distintos. «En una misma mina puede haber ciertas diferencias, pero en una misma veta de carbón no puede haber mineral con diferente aporte calorífico ni con diferente reflectancia, como ocurría en la muestra analizada», resolvió una de las expertas que declaró ayer en calidad de perito en el segundo juicio de La Camocha.

En el primer proceso judicial, celebrado en 2014, los acusados fueron condenados a penas de nueve años, pero el juicio fue anulado por la Audiencia Provincial por imparciabilidad. Se trataba del ex administrador único de Hullas Coto Quirós, Ángel García Brugos; el expresidente de Mina La Camocha, Manuel Martín Martín; el exapoderado de Hullas de Coto Quirós, Guillermo Alfredo Honrubia; la exresponsable de la contabilidad de la explotación, Margarita García y Víctor Zapico, apoderado de la mina y exconsejero de Industria del Principado por el PSOE. Todos ellos, a excepción de Zapico, que falleció recientemente, se enfrentan ahora a un nuevo procedimiento judicial, próximo ya a su fin, presidido por el magistrado Luis Ortiz Vigil.

Los expertos que declararon ayer detectaron en la muestra analizada, además, partículas de coque de petróleo, cuya presencia solo se explica si es el resultado de una aportación posterior ya que, desde un punto de vista geológico, «no es posible» que esta sustancia proceda de una cata de carbón. Consideran, de hecho, que fue utilizado para aportar poder calórico y suplir las deficiencias del carbón importado de mala calidad que, según la investigación, se estaba vendiendo a la térmica de Aboño como carbón propio para cobrar las ayudas a la producción. De poco sirvieron las dudas planteadas por la defensa de Ángel García Brunos, a cargo del letrado Luis Tuero, sobre la posible contaminación a la que podría haberse sometido la muestra antes de su análisis. «Por los 34 años de experiencia que tengo, puedo decir que la presencia de partículas de tres tipos de carbón diferentes y de coque de petróleo confirman que era una mezcla», insistió una de las expertas.

La Fiscalía y la Abogacía del Estado presentarán este viernes sus conclusiones

En la sesión declararon también dos ingenieros de minas que ratificaron sendos informes realizados siguiendo diferentes métodos y en los que se constata que los responsables de Mina La Camocha habrían declarado entre 81.000 y 84.000 toneladas más (entre los años 1998, 1999 y 2000) que las realmente producidas en este yacimiento. El primer perito explicó que, tras hacer una comparación entre la información que recogen los planes de labores de la mina y la documentación incautada en la investigación, en la que se recoge la producción diaria, la evolución del personal y otros datos de interés, se detectó un desfase de 84.000 toneladas registradas que no habrían sido producidas en La Camocha. El otro ingeniero cree que existe una «divergencia notable» de unas 81.000 toneladas (lo que representaría un 10,7%) entre el carbón vendible y el realmente producido en esta mina. En su caso, explicó a preguntas del fiscal Luis Llorente, sus conclusiones se basan en un análisis de los diferentes planes de labores presentados por la propia empresa a la Consejería de Industria, que le permitieron dibujar la evolución anual en cuanto a número de trabajadores, energía eléctrica consumida, uso de explosivos, superficie tratada y otros parámetros. «Son baremos importantes que, si bien sí se reflejaban en los datos de producción, luego no se trasladaban al volumen del carbón vendible», apuntó. A ninguno de los dos ingenieros de minas les convence la explicación aportada por los acusados, que aseguran que, una vez llevados a cabo los trabajos de preparación, la producción de la mina puede mantenerse a un alto ritmo aunque se reduzca de forma drástica el número de picadores, como ocurrió en esta empresa. «En absoluto», llegó a contestar uno de los peritos.

Estaba también prevista para ayer la declaración vía videoconferencia desde Islas Canarias de Juan Miguel Benítez, exgerente del Instituto para la Reestructuración de la Minería del Carbón, quien finalmente no testificó por problemas ajenos al juzgado gijonés. El magistrado, tras escuchar la opinión de todas las partes, resolvió prescindir de esta prueba testifical y dar continuidad al proceso, aunque su decisión no ha gustado al fiscal. El viernes continúa el juicio con las conclusiones por parte de la Fiscalía y la Abogacía del Estado, además de algunas de las defensas.

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