UGT y CC OO piden más inspecciones contra el fraude

N. A. E. GIJÓN.

La economía sumergida está en todas partes. No hay que buscar demasiado. Está en una compra o servicio que se decide pagar sin IVA; en un contrato a tiempo parcial que esconde una jornada íntegra, en los cada vez menos frecuentes 'chollos' con los que algunas personas completan su nómina, en una adquisición que se paga en parte en 'B', en el contrabando y en el tráfico de drogas o en cualquier caso de corrupción. Todas estas acciones detraen recursos al sistema con los que se podrían pagar servicios públicos. En este sentido, tanto UGT como CC OO reclaman en Asturias que se persigan con más ahínco las desviaciones para que afloren.

«Se produce una discriminación entre las rentas del trabajo, en las que hay fraude cero, y otras. Es un tratamiento desigual entre los ciudadanos que cumplen y otros que utilizan ingeniería financiera y trampas», señala la secretaria de Política Sindical de UGT, Mar Celemín, que pide poner más recursos para que funcione la inspección y no demonizar a ciertos colectivos sobre los que a veces se pone el foco, «porque las grandes bolsas no están en las chapucillas». Además, llama la atención sobre fraudes menos evidentes, como la aplicación inadecuada de convenios colectivos para pagar menos a los empleados, y a la vez cotizar menos por ellos, o el caso de las empresas multiservicio, que no aplican los convenios que corresponden a las actividades que realizan.

El responsable del Área de Política Institucional de CC OO, Gilberto García Buelga, coincide en que uno de los elementos de fraude más importante se encuentra en el «incumplimiento de las condiciones laborales» y entre los autónomos, aunque también en «todo el dinero del que se habla para comprar a partidos políticos». Para acabar con la economía sumergida su petición principal es que haya «más inspección y control», pero también una exigencia de mayor transparencia para las empresas. «Si inviertes en más inspección habrá más rendimiento y un beneficio colectivo enorme», asegura, por ello no entiende que en estos años de crisis la cifra de inspectores se haya reducido. «Ya no sabes si es casualidad o no», señala.

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