La planta asturiana de la eléctrica vasca solo quema ya carbón de importación

La central de Lada es una de las cuatro térmicas que operan en el Principado y que suman 600 puestos de trabajo

E. C. / S. B. GIJÓN.

Una de las cuestiones que ha querido dejar clara Iberdrola es que el cierre de las plantas térmicas de Lada y Velilla, que suman una potencia conjunta de 874 megavatios, no incidirá en la seguridad del suministro eléctrico, dado que la compañía cuenta con 5.695 megavatios de capacidad de respaldo en ciclos combinados de gas.

Otra de las cuestiones que no ha mencionado pero que resulta de interés para una región tradicionalmente minera como Asturias es que el carbón que viene utilizando, al menos en la planta de Lada, es de importación.

En estos momentos, el consumo de mineral nacional está prácticamente paralizado, puesto pocas son las compañías -EdP tiene un convenio para la compra de producción de carbón de Hunosa- que utilizan producción autóctona y optan por importarlo.

Los sindicatos acusan a las compañías eléctricas de «especular» con este mineral, puesto que el precio por tonelada del nacional es sensiblemente inferior al que proviene del extranjero. «El de fuera está a 70 u 80 euros por tonelada y el de aquí no llega ni a cincuenta», según fuentes sindicales, que consideran que «nada justifica que no se compre el carbón nacional».

En Asturias, además de la térmica de Iberdrola en Lada, existen otras tres centrales: Aboño y Soto de Ribera (EdP), y Soto de la Barca (Gas Natural Fenosa). Entre las cuatro suman casi 600 puestos de trabajo. Tanto sindicatos como partidos políticos coinciden en que el cierre de las térmicas supondría sentenciar a muerte a todo el sector de la minería del carbón en el Principado.

En los últimos años, solo EdP ha invertido más de 200 millones de euros en diversas mejoras en sus centrales y, por ello, la compañía presumía este mismo año de contar en la región con las instalaciones «más eficientes del país».

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