El Rey preside hoy en Somiedo el centenario de la central de La Malva

Operarios de la central cuidan los últimos detalles para la celebración de esta mañana. / DANIEL MORA

La planta que dio origen a Hidroeléctrica del Cantábrico, ahora EdP, presume de décadas de funcionamiento como ejemplo del desarrollo sostenible

AIDA COLLADO GIJÓN.

Una maqueta que refleja el aprovechamiento hidráulico de la central de La Malva, con los veinte kilómetros de tuberías que discurren bajo el suelo en Somiedo, deja entrever lo faraónico de una construcción que desde 1907 es claro ejemplo de lo que mucho tiempo después dio en llamarse desarrollo sostenible. EdP presume de la planta que dio origen a Hidroeléctrica del Cantábrico, HC cuando se integró en la compañía portuguesa, porque convive de forma respetuosa con el entorno. Somiedo es, además de parque natural, reserva de la biosfera. Todo un orgullo para una de las empresas líderes a nivel mundial en otra de las energías limpias eólica. Así que con motivo de su cien aniversario ha programado para esta mañana una celebración por todo lo alto, que estará presidida por el Rey Felipe VI.

Después del monarca, cualquiera que lo desee podrá visitar los espacios de la central que con el paso de los años han ido cayendo en desuso. Solicitándolo en la web de la Fundación EdP, podrá acercarse a lo que en su día fueron las viviendas para los responsables de la central. A principios del siglo XX no era tan sencillo llegar a la planta ante cualquier imprevisto, por lo que siempre había trabajadores en las instalaciones. Tras décadas de avances, La Malva está telegestionada y hoy estas viviendas no son necesarias, por lo que pasarán a acoger unos paneles expositivos que profundizan en lo que la construcción de la central y de la línea que la unió con los principales núcleos de población supuso para el desarrollo industrial en Asturias, durante el primer tercio del pasado siglo.

También el antiguo taller se convertirá en sala de exposición y recogerá las piezas singulares que allí se fabricaban y guardaban, junto a las que en su día EdP recuperó de la fábrica de gas de Oviedo.

Los espacios en desuso se convierten en salas de exposición para los visitantes

Aunque ha cambiado mucho en el fondo, la forma de La Malva permanece prácticamente igual a ideada por Policarpo Herrero y José Tartiere en 1917. Por esa razón, ha sido posible recrear en un vídeo, grabado para la conmemoración, cómo fueron los primeros años de vida de la planta. Para ello, los operarios se vistieron de la época, convirtiéndose en actores durante unos días. Además, los más pequeños podrán aprender a arrancar una central hidráulica con un simulador.

Todo ello es parte del reconocimiento a una planta que se ha convertido en símbolo de convivencia entre lo antiguo y lo moderno. La plantilla está profundamente involucrada en la celebración, porque la hidráulica de Somiedo es mucho más que un centro de trabajo para los vecinos. Sirven de ejemplo los dos operarios que hoy trabajan permanentemente en la central: ambos son hijos y nietos de empleados de La Malva.

Herrero y Tartiere fueron capaces de pensar en grande y supieron ver las grandes posibilidades de Asturias para la generación hidráulica, como el ingeniero Narciso Hernández Vaquero, a quien acudieron. Ligaron el destino de los valles somedanos a la generación hidráulica durante un siglo. Y lo que quede.

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