La primera gran eléctrica asturiana se reinventa en su centenario con Felipe VI como testigo

Una maqueta muestra el discurrir del agua que llega a la central. / P. F.

«La estabilidad regulatoria es fundamental para el desarrollo de las redes inteligentes o las renovables», advirtió el presidente de EdP

DANIEL FERNÁNDEZ | AIDA COLLADO POLA DE SOMIEDO.

Una de las pocas centrales eléctricas del mundo enclavada en una reserva de la biosfera, un proyecto previo a la Primera Guerra Mundial que nació para dar electricidad a los grandes núcleos de población asturianos y que un siglo después continúa a pleno rendimiento, se merecía una celebración por todo lo alto en su centenario. Y la tuvo. El Rey Felipe VI visitó ayer la central hidráulica de La Malva, que reinventó parte de sus instalaciones para afrontar un futuro en el que pretende continuar siendo un ejemplo vivo de desarrollo sostenible.

Durante una hora, el monarca recorrió la infraestructura, empezando por la sala de máquinas, donde se encuentran los cuatro grupos generadores de la central, que suman una potencia de 12 MW. Cabe destacar que La Malva ha generado más de tres millones de megavatios hora a lo largo de su historia. También estrenó las visitas a la exposición albergada por las antiguas viviendas del director y los empleados de la planta. Se trata de varias salas con diferentes paneles, que explican la llegada de la electricidad y su importancia para el desarrollo económico y social de Somiedo y de Asturias, que a partir de ese momento vio allanado su futuro industrial. En el antiguo taller, necesario entonces para hacer frente a imprevistos cuando la planta estaba mucho más incomunicada que hoy, Felipe VI admiró las distintas máquinas y herramientas de la época. El recorrido finalizó en un simulador que permitirá a los futuros visitantes conocer cómo se arrancan y paran los grupos generadores de La Malva. El Rey, sin embargo, pudo al final del itinerario poner en marcha el grupo 2 arrancando la unidad desde el pupitre de control original.

No fue un acto cargado de discursos. De hecho, solo habló el presidente del consejo de administración ejecutivo de EdP, Antonio Mexia, quien destacó que «estos cien años son una muestra de la importancia de la energía en el desarrollo de la sociedad. Este proyecto para el aprovechamiento respetuoso de los recursos naturales también resume bien cómo nos gusta hacer las cosas y por qué esta central es importante de EdP». Precisamente por esa utilización respetuosa, precisó, «nuestro grupo es líder mundial del Dow Jones Sustainability Index».

Mexia insistió en que EdP tiene desde hace décadas un papel «destacado» en el mercado ibérico de la energía, «donde es fundamental la estabilidad regulatoria para el desarrollo de negocios como las redes inteligentes de energía o las fuentes renovables». En este sentido, añadió, la compañía pretende mantener su rol en el mercado ibérico «en igualdad de oportunidades y condiciones». Su apuesta por el mercado ibérico, dijo, «es contundente, con más de 10.000 millones de euros de inversión en poco más de una década». Ahora, «es necesario también incorporar al cambiante panorama actual la estabilidad para las centrales que dan respaldo a la apuesta por las energías renovables», concluyó.

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