La próxima subasta eléctrica incluirá mejoras para la gran industria asturiana

La CNMC, partidaria de «rediseñar» el sistema de pujas y costes en el marco del proceso de la transición energética

S. B. AVILÉS.

El Principado confía en que habrá cambios en la próxima subasta de la energía eléctrica, prevista para el mes de noviembre, que beneficiará a la gran industria asturiana, que lleva años reivindicando una tarifa competitiva y estable. «Además del sistema de interrumpibilidad, habrá una nueva partida que pretenderá compensar, en parte, los costes vinculados a los peajes para las industrias electrointensivas y eso repercutirá de forma positiva para el conjunto de la industria», expuso el consejero de Empleo, Industria y Turismo, quien está «en conversaciones» con el Ministerio de Energía para abordar este asunto.

Al igual que el pasado año, la subasta podría celebrarse en el próximo mes de noviembre, y el Principado tratará de que la regulación concluya con un «resultado positivo, razonable para mantener la competitividad de las empresas de al región», destacó el consejero. Isaac Pola refería a las compañías electrointensivas como ArcelorMittal, Azsa o Alcoa.

Sobre este asunto también se pronunció la vicepresidenta de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), la ovetense María Fernández, quien abogó por «rediseñar» el actual sistema de pujas, peajes y cargos en el marco del proceso de la transición energética.

Más que enfocarlo todo en las subastas de interrumpibilidad, la que también preside la Sala de Supervisión Reguladora de la CNMC se mostró más favorable a analizar todas las partidas de costes, que es algo que ya se ha hecho en los últimos tres años con la reforma energética.

Centrada en la transición energética, Fernández defendió un proceso que mire a las tres partes de la ecuación: competitividad, medioambiente y seguridad del suministro. A su juicio, «Asturias puede servir de ejemplo de lo que ha de ser esa transición energética» y de cómo conjugar esa ecuación tripartita para llegar al objetivo «de casi completamente renovable» en 2050, pero garantizando la estabilidad y el crecimiento industrial.

«La pérdida de competitividad no puede ocurrir en ningún caso», destacó la responsable de la CMC, que abogó por tener en cuenta la peculiaridad industrial de regiones como Asturias o el País Vasco a la hora de marcar los objetivos para esa transición energética.

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