Química del Nalón augura «un buen año» con toda la producción vendida

Una nube vapor de agua sale de las instalaciones de Química del Nalón, en Ciaño, donde se produce coque de fundición. / PABLO LORENZANA
Una nube vapor de agua sale de las instalaciones de Química del Nalón, en Ciaño, donde se produce coque de fundición. / PABLO LORENZANA

La compañía asturiana, que celebra su 75 aniversario, fabricará nuevos productos para competir en un mercado «cada vez más exigente»

SUSANA BAQUEDANO LANGREO.

Diversificación y especialización. Son las teclas que está tocando Química del Nalón para dar el do de pecho en un mundo cada vez más competitivo. Los vientos soplan a su favor en este 2018, que será «un buen ejercicio» debido tanto al comportamiento de la producción como de los precios de las materias primas, favorecidos por la fortaleza de la demanda internacional. Lo reconoció Rufino Orejas, presidente de la compañía asturiana, que ayer celebraba en su planta de Ciaño (Langreo) el primero de los actos con los que quiere conmemorar su 75 aniversario, y lo hacía con una jornada de puertas abiertas «que simboliza nuestro compromiso con la transparencia. Queremos contar qué hacemos y cómo lo hacemos. En un mundo tan competitivo, necesitamos la empatía y complicidad de nuestra gente».

Refiriéndose al presente año, Orejas expuso que «las condiciones generales son positivas; estamos asistiendo a una escalada de las materias primas, el petróleo ha subido, y el contexto nos favorece, con lo que haremos un buen ejercicio. Tenemos toda la producción vendida. Hay mucha demanda porque el mundo está creciendo». Pero el presidente de Química de Nalón se muestra prudente porque conoce este mercado, «cada vez más exigente», y cree que, aunque ahora sea «un buen momento», puede ser «coyuntural y cambiar». No descarta estudiar «posibles ampliaciones de producción», pero por la vía de especialización. «Nuestros productos son muy técnicos y hay margen para la mejora de su calidad. Estamos estudiando, por ejemplo, hacer nuevas breas especiales», anticipó. Este tipo de breas se vienen usando en refractarios, cátodos, impermeabilizantes, platos, etcétera.

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Química del Nalón divide su actividad en dos ejes principales: los productos carboquímicos y el coque de altas especificaciones. En Trubia, destila alquitrán -250.000 toneladas al año-, que transforma posteriormente en brea, naftalina y aceites, productos destinados a otras industrias químicas y sectores. En Sama, la planta langreana desarrolla coque de fundición -más de 100.000 toneladas- a partir de carbón de hulla importado de EE UU. Este coque, según el tamaño con el que se configura tras pasar por las tolvas de dosificación y el horno, se utiliza para fabricar los principales aislantes de las edificaciones, así como para motores de automóvil, tuberías y piezas metálicas.

Además de las plantas de Langreo y Trubia, la empresa cuenta con centros logísticos en San Juan de Nieva y Szczecin (Polonia), para el área del Báltico, y Galati (Rumanía), para la zona del Mar Negro.

La compañía asturiana es hoy el primer productor de coque de fundición de España, se sitúa entre los cinco mayores de Europa y también uno de los más relevantes del mundo en el ámbito de la brea, aceite de antracita y naftalina. Pero lejos de la autocomplacencia, la familia Orejas es consciente de que la competencia en el ámbito del coque es cada vez mayor por parte de mercados, como Polonia o Chequia y Eslovaquia. Por eso apuesta por la especialización.

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