Felix Fernandex Economistas

La reducción de capital en el IRPF

La reducción de capital en el IRPF
Las reducciones de capital pueden perseguir diversos objetivos, tales como la compensación de pérdidas, la condonación de dividendos pasivos, el incremento de las reservas o la devolución de aportaciones a los socios.
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Dentro de los casos referidos, todos, excepto la devolución de las aportaciones a los socios, genera un efecto neutro sin incidencia tributaria, en cambio la reducción con devolución de capitales puede generar un rendimiento de capital mobiliario y, en casos excepcionales, una variación patrimonial.

La reducción de capital con devolución de aportaciones a los socios personas físicas, realizada a partir del 1 de enero de 2015, y en el supuesto de valores no admitidos a cotización en bolsa, se considera como rendimiento de capital mobiliario, el importe percibido (que puede ser tanto dinerario como en especie cuyo valor se establecerá en función de su valor de mercado) pero con el siguiente límite:

Valor de los títulos afectos a la reducción según fondos propios del último ejercicio cerrado – Valor de adquisición de esos títulos.

Esta diferencia puede ser negativa o positiva, planteándose entonces dos situaciones distintas a la hora de tributar:

1.Si la diferencia es negativa o cero, es decir, el valor actual es inferior a su valor de adquisición, el importe percibido o el valor de mercado de los bienes recibidos obtenido en esa reducción de capital, minorará el valor de adquisición de los títulos hasta su anulación, tributando el exceso como rendimiento de capital mobiliario.

2.Si la diferencia es positiva, es decir, el valor de actual de los valores es mayor que el precio de adquisición, pueden darse dos casuísticas diferentes:

a.Que el importe de la devolución o el valor de mercado de los bienes recibidos sea igual o inferior a esa diferencia, en cuyo caso todas las aportaciones devueltas tributarán como rendimientos de capital mobiliario.

b.O que el importe de la devolución o el valor de mercado de los bienes recibidos sea superior a esa diferencia, en cuyo caso, el importe igual a la diferencia tributará como si fuera un dividendo y el exceso minorará el valor de adquisición de la participación hasta su anulación, y si aún hay un exceso, éste tributará como un rendimiento de capital mobiliario.

Este límite se debe calcular minorando el valor de los fondos propios de las participaciones/acciones afectas a la reducción de capital con devolución de aportaciones en:

•El importe de los beneficios repartidos con anterioridad a la fecha de reducción de capital con devolución de aportaciones, procedentes de reservas incluidas en esos fondos propios a la fecha de la reducción de capital social.

•El importe de las reservas que legalmente sean indisponibles y que están incluidas en esos fondos propios.

Con la normativa actual, vigente desde el 1 de enero de 2015, nos encontramos que desde el momento en que se produce la primera reducción de capital social con devolución de aportaciones, se comienza a tributar pro los beneficios no distribuidos y, en el caso, de que más adelante a esa reducción de capital, se acuerde un reparto de dividendos por el órgano competente de la entidad, éstos no tributarán mientras no se alcance la cifra de la citada reducción.

Con esta reforma de la ley del IRPF, lo que se trata es de someter a imposición la parte de beneficios no distribuidos obtenida en una reducción de capital con devolución de aportaciones como un rendimiento de capital mobiliario, como si la verdadera naturaleza de la cantidad obtenida fuera un dividendo. En definitiva tributará como rendimiento de capital mobiliario la menor de dos cantidades: la cuantía entregada al socio o la diferencia positiva entre la parte de los fondos propios proporcional a los títulos poseídos que se amortizan y su valor de adquisición.

Hay que señalar que en el caso de que la amortización de capital se lleve a cabo mediante la amortización de los valores el valor de adquisición de los valores amortizados se repartirá proporcionalmente entre los restantes valores que permanezcan en el patrimonio del contribuyente.

Excepcionalmente, en el caso de que un socio transmita la totalidad de las participaciones a la sociedad y ésta las amortice mediante una reducción de capital, estamos ante lo que mercantilmente se llama la separación de un socio, y en este caso el importe percibido tributará como una ganancia patrimonial por la diferencia entre el importe percibido por la transmisión de los títulos a la sociedad y su valor de adquisición (CV DGT 11/09/2017).

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