Sociólogos asturianos ven en el 8 de Marzo «un antes y un después»

La manifestación de Gijón, justo antes de su salida de la plaza del Humedal. / DAMIÁN ARIENZA
La manifestación de Gijón, justo antes de su salida de la plaza del Humedal. / DAMIÁN ARIENZA

Más allá del «éxito» de la convocatoria, destacan su «valor de concienciación» y advierten de que en el ámbito privado «el machismo permanece»

AIDA COLLADO GIJÓN.

El 8 de Marzo millones de personas inundaron las calles de toda España en la primera huelga feminista de la historia del país, para alzar la voz en un único clamor por la igualdad de género. Una lucha que por primera vez no encontró límites a la hora de saltar de un ámbito a otro y añadió, a los ejes tradicionales de los paros generales -el laboral, el estudiantil y el de consumo- uno nuevo: el de cuidados, que tradicionalmente recae sobre las mujeres e inevitablemente afecta a su desarrollo en los otros tres. El jueves se registró un éxito sin precedentes entre las movilizaciones del movimiento feminista de este siglo en España. Se dijo, en el fragor de la batalla, que este gesto cambiaría el mundo. ¿Lo hará? ¿qué ha supuesto realmente? Cuatro sociólogos y especialistas asturianos analizan la jornada. El antes y el después.

«Auténtico éxito»

Sandra Dema, profesora titular en el Departamento de Sociología de la Universidad de Oviedo, licenciada en Derecho y doctora en Estudios de la Mujer, lo tiene meridianamente claro: «La huelga ha sido un auténtico éxito. Las mujeres hemos llenado las calles de nuestras ciudades en una movilización sin precedentes en la historia del feminismo asturiano y del conjunto del Estado español». Más allá de los eternos debates de cifras sobre el seguimiento de la huelga laboral, resalta la «patente» falta de mujeres en la educación, sanidad, servicios sociales, limpieza, hostelería o comercio, como ejemplos de algunos de los sectores más feminizados. No solo eso, «el apoyo ha sido mayor si cabe si tenemos en cuenta que las condiciones de trabajo precarias de las mujeres han impedido que muchas hayan podido ejercer su derecho a la huelga». No obstante, señala que seguramente donde más se ha notado la falta de las mujeres ha sido en el trabajo doméstico y de cuidado, «porque esta es la asignatura pendiente de nuestras sociedades contemporáneas». Este sigue siendo mayoritariamente realizado por mujeres «cuando deberíamos tener una organización social que nos permitiera el reparto equilibrado del mismo, porque es un trabajo imprescindible para el sostenimiento de la vida humana».

En el ámbito educativo, Dema subraya no solo el paro sino también «el valor de concienciación que ha tenido esta huelga». Por último, en lo que al consumo se refiere considera reseñable el poder femenino: «Muchos comercios cuyas compradoras son mayoritariamente mujeres cerraron sus puertas en apoyo a la huelga y muchos otros notaron la falta de compradoras a lo largo de toda la jornada». En definitiva, este 8-M «marca un punto de inflexión en la reivindicaciones feministas».

«Nueva identidad»

El también profesor del Departamento de Sociología de la Universidad, Jacobo Blanco, puntualiza sin entrar a analizar en detalle el seguimiento de la huelga ni de la asistencia a las manifestaciones que «estamos asistiendo a la construcción de una nueva identidad de la mujer». Se explica: «Fenómenos tan cercanos a la cotidianeidad de tantas mujeres, y por tanto, fáciles de comprender, como el acoso que desemboca en el movimiento 'Me too' o la denominada brecha salarial, entre otros, han conseguido enhebrar un relato capaz de catalizar esa nueva identidad». Blanco también se refiere a las mujeres y varones más jóvenes, en su opinión, «seducidos por discursos atractivamente radicales que van más allá del feminismo. Un feminismo, por cierto, que tras años de enfrentamiento entre feminismos quizá haya encontrado el camino que nuevamente le una».

Sin embargo, el sociólogo se plantea varios interrogantes: si tan mayoritariamente compartida es esa identidad, incluso entre los varones, ¿cómo es posible que el machismo y la desigualdad estén tan presentes en la sociedad? «¿Quizá porque la corrección política obliga a adoptar actitudes y discursos públicos que, sin embargo, no seguimos en privado, incluidas buena parte de las mujeres?», pregunta. Ojo con esto, porque fue una de las claves de la inesperada victoria de Trump en EE UU, alerta. El ámbito de lo privado, en su dimensión laboral y, sobre todo, doméstica, «el machismo permanece». Es una tarea «compleja» para el legislador. «Más aún cuando en lo público es difícil encontrar leyes que no garanticen el principio constitucional de la igualdad de género. Por tanto: ahora ¿qué?», reflexiona.

Blanco pone de relieve el papel de la juventud, «aliada con las redes sociales», pero advierte de algunas «actitudes intolerantes con aquellas mujeres que optan libre y conscientemente por la maternidad y la crianza en detrimento de la opción laboral». Una intolerancia que no conoce limitaciones ideológicas. «Más aún cuando un hecho biológico como la maternidad -y, en menor medida, la crianza- explica, en buena medida, muchas de las brechas de género; desde luego, la salarial». El desafío hoy, en su opinión, «reside en la revolución de la intimidad, de lo privado. O lo que es lo mismo: seamos varones o mujeres, el cambio pendiente es el de nosotros mismos».

«El silencio se ha roto»

Sandra Losada es vicedecana del Colegio Oficial de Ciencias Políticas y Sociología de Asturias. Ella cree que las movilizaciones y denuncias del último año desde colectivos influyentes del mundo del espectáculo o el impacto mediático de juicios como el de 'la manada' «han roto el silencio de muchas mujeres o, al menos, modificado la imagen social que rodeaba a este tipo de denuncias». Esto ha servido para poner sobre la mesa «el hartazgo» existente. Tras las movilizaciones, el país «aparece hoy como un referente en la lucha feminista». Losada certifica el repunte del movimiento feminista y el mayor cuestionamiento de las «tradicionales estructuras patriarcales». Las demandas en materia de igualdad ya no son exclusivas de un sector reducido de mujeres: «Incluso algún partido político ha variado su discurso en las últimas semanas ante la necesidad de adaptarse a las demandas sociales y a la realidad».

Por otro lado, el traslado de la huelga más allá de los sectores tradicionales hasta el de cuidados «ha hecho visible la importancia de un trabajo, realizado mayoritariamente por mujeres, y que ni social ni económicamente tiene el reconocimiento que se merece». También se han puesto sobre la mesa cuestiones que hasta ahora permanecían ocultas o visibles únicamente en entornos reducidos: «Se está produciendo un cambio y una mayor visibilización de la desigualdad existente que ponen el foco en la necesidad de un verdadero debate social. «Quizá sea verdad que en este 8 de marzo empieza el siglo XXI». Es más: «Es posible que haya un antes y un después y que este día salga en los libros de historia». Pero el feminismo no debe morir de éxito y debe «continuar a lo largo de todo el año».

«Hito histórico»

Profesora de Historia y especialista en Igualdad y Género, Rosa Cid se muestra convencida de que el 8 de marzo de 2018 «marcará un hito en la historia del feminismo». «Es incuestionable el éxito rotundo de la huelga feminista, que implicó a casi cinco millones de personas, y aún más de las manifestaciones que recorrieron las calles españolas». También en Asturias la marcha fue «masiva, como pocas veces en la historia reciente de nuestra región». A su juicio, no deja de ser sorprendente que mujeres y hombres de todas las edades y condición social hayan salido a las calles «recuperando viejas exigencias feministas». Unas y otros han reivindicado el final de la brecha salarial, la importancia de facilitar la conciliación, la lucha contra la violencia machista o la denuncia del acoso sexual, los «síntomas más visibles del persistente patriarcado». Tras unos años en los que el 8 M tenía un marcado carácter institucional, puntualiza, «de nuevo ha devuelto la iniciativa a sus protagonistas, no siempre complacientes con el poder establecido». Cid considera que el feminismo «ha evolucionado». De igual modo, «las riendas del feminismo parecen estar en mujeres de generaciones jóvenes, que saben conectar mejor con los problemas del presente».

Aún es pronto, pero «habrá que reflexionar» sobre lo ocurrido esta semana. «Se detectan ciertas paradojas; no hay que olvidar que toda la clase política apoyó las reivindicaciones de este 8-M. Si es así, espero que no solo sean gestos de una vez al año».

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