Solo el empleo público ha recuperado en Asturias el nivel previo a la crisis

Los sindicatos reconocen que la criba fue mayor en el sector privado, pero denuncian «una sangría» entre el funcionariado, en cuanto a temporalidad y precariedad

' GIJÓN.

No es, ni muchísimo menos, que los datos de empleo público que recoge la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística sirvan para echar las campanas al vuelo. Pero es innegable que si este se hubiera comportado de un modo remotamente parecido al empleo privado ni siquiera los más optimistas podrían haber comenzado a hablar de cierta recuperación del mercado laboral, en primer término, o de la situación económica, en segundo. El agujero en el que estaría sumido el Principado sería mucho más profundo. Las garantías propias del empleo público le han permitido sufrir en menor medida los ajustes de plantilla realizados al paraguas de la reforma laboral durante los años más feroces de la recesión. De hecho, si comparamos los datos de la última década, los niveles de ocupación en este sector son parecidos a los de 2007.

Siendo estrictos, en atención a las cifras que recoge la encuesta, el número de empleados públicos ha crecido en 5.000 personas (un 6,6%) desde el segundo trimestre de 2007, cuando sumaban 70.000 ocupados. El segundo trimestre de 2017 (última EPA publicada), el INE contabilizaba 75.000 empleados públicos. Pero esta diferencia es más bien casual, ya que no hace falta ampliar mucho el marco temporal analizado para comprobar que en el primer trimestre de este año el número de ocupados era el mismo al de hace una década y que, entonces, en 2007, los empleados públicos en el tercer y cuarto trimestre, que se situaban en 73.000 y 76.000, alcanzaban niveles muy similares a los actuales.

El empleo privado de la región empeora notablemente los datos de ocupación en general y no se puede decir que se acerque, ni siquiera cuantitativamente -como en el caso del público-, a los números anteriores a la crisis. En diez años la caída ha sido del 9,9%, de los 363.000 ocupados que sumaba el segundo trimestre de 2007 a los 327.000 acutales.

Un porcentaje que se corresponde casi con total exactitud con la bajada de la ocupación, que contaba 433.000 personas al inicio de la recesión y 401.000 en la actualidad.

Misma tendencia en el país

A nivel nacional la tendencia no es muy distinta. El número de ocupados, del segundo trimestre de 2007 al mismo periodo de 2017, cayó un 8,5%, de 21.581.000 trabajadores a 18.813.000. Fiel reflejo del empleo privado que de desplomó más de un 10%, al pasar de 17.649.000 españoles a 15.810.000. El empleo público, sin embargo, creció cuantitativamente un 2,3% en una década, de 2.932.000 a 3.004.000.

En todo este tiempo, los mejores datos de ocupación y empleo privado en España se refieren al tercer trimestre de 2007, mientras que en Asturias se dan las mejores cifras un año más tarde, en el último trimestre de 2008. En cuanto al empleo público, en el conjunto del país alcanza su mejor momento -al menos a la hora de contar trabajadores y siempre según los datos de la EPA- en el tercer trimestre de 2011. Y, de nuevo, un año más tarde, en el Principado.

Asturias registró sus peores datos de ocuapción y de empleo privado en el segundo trimestre de 2013, mientras que España lo hizo en el arranque de 2014. En cuanto al empleo público, su mínimo se corresponde con el cuarto trimestre de 2016 en la comunidad y con finales de 2013, en el país.

Menos funcionarios de carrera

Los sindicatos llaman a valorar los datos de la encuesta «con muchísima precaución», ya que pueden conducir a «ideas equivocadas». Úrsula Szalata, al frente del área de Formación y Empleo de CC OO, destaca que en algunos ámbitos, como el de la enseñanza, «hay mucho menos funcionariado de carrera que al principio de la crisis y muchísimos más empleados públicos en una situación de interinidad». La jornada de 37 horas y media, apunta, también a en detrimento del empleo.

La secretaria de Acción Sindical de UGT, Mar Celemín, incide en que las estructuras de empleo público «están por debajo de lo que se necesita». Los años de la crisis, a pesar de los datos de la EPA, han sido «una sangría, durante la que se han congelado las tasas de reposición y se ha elevado la temporalidad a niveles alítisimos». Es decir, los contratos son peores y menos duraderos y la pérdida de poder adquisitivo «ronda los veinte puntos». Por no hablar del envejecimiento del funcionariado, «al que no se icorpora a gente joven». Hoy por hoy, concluye, «existe un deterioro permanente de las plantillas del sector público».

Los sindicatos no olvidan que Asturias acumula en 2017 unos 7,6 millones menos de horas trabajadas menos que el año pasado. «Si se mira cuántas horas trabajadas se pierden desde que comenzó la crisis, hablaríamos del equivalente a tres millones de puestos de trabajo. No se puede hablar de niveles precrisis», concluye Szalata.

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