Un trabajo por 1,50 euros la hora

Paloma Escobar preside la asociación en Asturias.
Paloma Escobar preside la asociación en Asturias. / PABLO LORENZANA

El colectivo de camareras de pisos de Asturias denuncia su precariedad laboral

CAROLINA GARCÍA GIJÓN.

Mujer de mediana edad, con cargas familiares que cobra una media de 2,50 euros la hora -en algunos casos han llegado a recibir 1,50 euros- por limpiar hasta 14 habitaciones en una jornada. Es el mercado laboral en el que se mueven las camareras de pisos, un sector conocido como 'kellys' que se han unido en asociación (Kelly Unión Asturias) para defender sus derechos. Hace un año PSOE, Podemos e IU acordaron medidas específicas en Asturias para luchar contra su situación laboral con controles más específicos e iniciar un conjunto de actuaciones sobre seguridad laboral, prevención de riesgos laborales y mejora de sus condiciones de trabajo. Sin embargo, doce meses después, su situación, denuncia el colectivo, «no ha cambiado». De su condición se hizo eco hace tan solo una semana el grupo parlamentario de IU que urge ahora al consejero de Empleo, Industria y Turismo, Isaac Pola, un mayor control para evitar «la precariedad laboral» en el sector.

El día a día de una camarera de pisos lo conoce muy bien Paloma Escobar. Tiene 56 años, trabaja seis horas -si no le da tiempo a preparar todas las habitaciones en la jornada hace extras que, dice, «no le pagan»- y cobra 635 euros al mes. Con ese sueldo viven su hija y ella. «Me levanto con ibuprofeno y me cuesto con él. Comienzo a las ocho de la mañana y preparo en torno a 13 habitaciones. Me quejo porque mi trabajo está externalizado y cobramos un 40% menos de lo que nos corresponde por nuestra categoría ya que muchos contratos son de auxiliares de limpieza». Paloma Escobar preside además la asociación Kelly Unión Asturias. Confiesa que pese a que siempre le ha gustado su trabajo, el esfuerzo físico que requiere su actividad unido a las condiciones salariales, deriva en que cada vez se le hace más cuesta arriba. «En la propuesta que presentamos pedimos, entre otras cuestiones, que se equipare nuestro salario al de los camareros de restaurante», explica.

Hoy volverá a su trabajo. Esta semana si no cambian las cosas, tendrá que dejar listas 65 habitaciones. «Recogemos toda la ropa sucia de las habitaciones de un piso, la bajamos a la lavandería y la echamos en el carro de la ropa; retiramos la basura; reponemos todos los productos; aspiramos y fregamos». Toda esa tarea de media les lleva unos 30 minutos pero, si se trata de una 'suite' o de una habitación más amplia, les requiere mayor dedicación. «Si no nos da tiempo tenemos que hacer horas extras que luego no nos pagan porque las habitaciones tiene que quedar preparadas igual», explica otra compañera de la asociación. Muchas camareras de piso, relatan, sufren lesiones a consecuencia de la actividad física a la que le obliga su tarea. «No tenemos reconocida ninguna enfermedad laboral. Yo he ido a trabajar con la rodilla fastidiada y con una brecha que me hice en la cabeza», comenta Escobar.

Además de IU, los sindicatos llevan años pelando contra la precariedad laboral de este sector. Desde CC OO, explican que la problemática es que «los servicios están externalizados y la externalizadora le organiza el trabajo y la empresa que contrata el servicio, también. Deben preparar 14 habitaciones al día en seis horas y les pagan una miseria. Tienen demasiada carga de trabajo, hacen horas extras que no computan en ningún sitio, sufren malas posturas y padecen mucho estrés. No pueden parar ni cinco minutos», denuncia Úrsula Szlata, responsable del área de formación y empleo de CC OO. «El sindicato está al lado de la gente trabajadora para dar solución a sus problemas. Tenemos que ser una herramienta útil».

Y desde UGT luchan conjuntamente con CC OO para promover la revisión de la normativa laboral y la regulación convencional de las actividades de externalización de servicios. Además, UGT cuenta con una campaña de concienciación empresarial y social.

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