Los sindicatos consideran que el acuerdo en Arcelor garantiza el futuro de las plantas y el empleo

Los sindicatos consideran que el acuerdo en Arcelor garantiza el futuro de las plantas y el empleo
  • Los representantes de los trabajadores consiguen que la compañía retire la variabilización salarial, reducir la bolsa de horas de libre disposición de 80 a 40 y recuperar la antigüedad / Además, la multinacional se comprometerá por escrito en el documento con un calendario de inversiones; contratará, al menos, a cien eventuales al año y ofrecerá prejubilaciones a través de contrato relevo a los nacidos en los años 1957, 1958 y 1959

Los sindicatos se habían fijado varias líneas rojas a la hora de negociar el VI acuerdo marco de ArcelorMittal y consiguieron anoche, bien entrada la madrugada, cerrar un preacuerdo que cumple la mayoría de sus demandas, al menos, las que consideraban más importantes, como la retirada de la variabilización salarial, una mejora en la jornada irregular -con una reducción de la bolsa de horas de libre disposición de 80 a 40- y la recuperación de la antigüedad, que llevaba tres años congelada, entre otros aspectos. Por todo ello, aunque cansados tras toda la noche sin dormir, los sindicalistas asturianos presentes en la mesa de negociación -pertenecientes a MCA-UGT, CC OO y USO- regresaron esta mañana al Principado visiblemente satisfechos, con un documento que también recoge un incremento salarial fijo del 0,5% en 2016, del 1% en 2017 y del 1,5% en 2018 y un porcentaje variable del 1% para cada año de vigencia. El texto afectará a 8.500 trabajadores en España, 5.400 de ellos en Asturias.

Los representantes de los empleados coinciden en destacar la importancia que ha tenido su unidad a la hora de lograr que la multinacional aceptara sus exigencias -a pesar de la proximidad de elecciones sindicales-, sobre todo, después del ultimátum lanzado la semana pasada. Tras la reunión de hace ocho días, amenazaron a la empresa con romper las negociaciones si no había avances y plantear a la plantilla el inicio de movilizaciones.

Entre los aspectos que destacan del texto pactado ayer, más allá de los avances que tendrá el nuevo acuerdo para la plantilla, se encuentra la incorporación al documento de las inversiones que prevé realizar la multinacional en el Principado, entre ellas las nuevas baterías de cok de Gijón o la reforma integral de la acería LDIII de Avilés, cuyo inicio ya se ha retrasado. La compañía había anunciado las mejoras, pero no se había comprometido por escrito, algo que sí hará dentro de este acuerdo marco, definiendo los plazos de ejecución y el importe de las inversiones, algo que, según los sindicatos, dejará las factorías en buenas condiciones para garantizar su supervivencia.

Otro de los puntos que subrayan se refiere al empleo. El documento, que pondrá las bases para negociar el nuevo convenio colectivo, incluye un contrato relevo para los trabajadores nacidos en los años 1957, 1958 y 1959 y que lo sindicatos estiman que supondrá la salida de algo más de 900 trabajadores durante los próximos años con retiro parcial. También se recoge que durante los tres años de vigencia del acuerdo se garantizará la contratación anual de un mínimo de 100 eventuales en las instalaciones asturianas. Además, se acuerda establecer una serie de medidas para lograr un mayor control de las horas extraordinarias con el objetivo de reducirlas.

Para los representantes de los trabajadores, en la negociación imperó "el sentido común" y se reconoció el "enorme esfuerzo" que había realizado la plantilla en los últimos tres años, tras aceptar el V acuerdo marco, en un momento en el que la mitad de las instalaciones estaban paradas, entre ellas un horno alto, y un expediente de regulación afectaba a prácticamente todos los empleados. Con este nuevo pacto, se da marcha atrás a las medidas de entonces que resultaron más lesivas, principalmente, retirar la llamada variabilización salarial, que supone ligar entre el 8% y el 8,5% del sueldo a los resultados trimestrales y cambiar la distribución irregular de la jornada laboral, un mecanismo formulado para mejorar la productividad de la compañía, pero que ha supuesto grandes desencuentros, incluso la convocatoria de una huelga que después no llegó a producirse. Hasta ahora la empresa contaba con una bolsa de 80 horas de libre disposición que se reduce con el nuevo acuerdo a 40, las que había antes de 2012. Además, se cambia el sistema de descansos del personal que trabaja por turnos, del 6-3 6-3 al 3T5, lo que significa que, de cinco equipos, tres trabajan y dos están de descanso durante todo el año, lo que permite mantener la actividad las 24 horas del día. Este cambio también supondrá dar más facilidades para que se compensen los descansos acumulados. También se acuerda que la distribución irregular no se pueda utilizar para modificar el calendario laboral. Eso sí, los trabajadores aceptan que se fraccionen las vacaciones en dos periodos, pero la compañía tiene que garantizar que uno de 20 días naturales sea, al menos, en los meses estivales. Asimismo, al personal del quinto turno que no vaya en tandas de 28 días naturales, se le compensará con la cantidad de 300 euros.

Este preacuerdo, que ahora tiene que ser ratificado por los órganos de dirección de los sindicatos, supone también permitir la paz social dentro de la compañía que, a pesar de haber aceptado las principales demandas de los trabajadores, aborda ahora un periodo complicado, ante la caída de los precios del acero, una crisis que tiene su origen en la ralentización de la economía china. El gigante asiático no mantiene la misma demanda que en años precedentes y está invadiendo el mercado internacional con su acero barato, incluso por debajo del precio de coste, lo que está tirando los precios. Todo ello ha provocado la alarma en el sector que advierte de que, si no se toman medidas, podría suponer el fin de la siderurgia en Europa.