El Comercio

La Fundación Metal plantea despedir a 19 personas para no ir al concurso de acreedores

  • Un plan de viabilidad externo indica la posible responsabilidad personal de los patronos por emplear los anticipos de la Administración para gastos no relacionados con los cursos

  • Además, los patronos deberán hacer una aportación extraordinaria de al menos 150.000 euros

Una aportación extraordinaria de al menos 150.000 euros de los patronos, que se tendría que sumar a otra ayuda del Principado de 300.000 euros, y el despido de 19 trabajadores. Estos son los requisitos imprescindibles que garantizarían la permanencia de la Fundación Metal o, en caso contrario, habría que ir a un concurso de acreedores. La comisión ejecutiva tiene previsto analizar hoy esta solución que plantea un plan de viabilidad encargado por la dirección y que ha sido realizado por una empresa externa. En ese documento, según ha podido saber EL COMERCIO, también se advierte de la posible responsabilidad personal de los patronos por la práctica habitual de la Fundación de usar los anticipos recibidos de la Administración para los gastos que no están relacionados con los cursos que imparte, algo que carece de legalidad.

La crítica situación de la Fundación Metal está sobre la mesa del patronato desde hace meses. De hecho, en la reunión mantenida en julio, donde se reconocieron «importantes tensiones de tesorería», se proponía ya como medidas paliativas continuar con la «reestructuración» de la entidad. También su directora gerente, Pilar Suárez, conseguía renovar «la confianza y el compromiso» de los patronos -Principado, ayuntamientos de Gijón y Avilés, Femetal, MCA-UGT y la Federación de Industria de CC OO-, en el plano económico. Eso sí, entonces no se cuantificaba la aportación necesaria para su mantenimiento.

En la reunión de hoy habrá cifras concretas y los miembros de la comisión ejecutiva tendrán que decidir si ponen en marcha la propuesta del plan de viabilidad externo. El sí del comité conllevaría despidos. La cuestión es cuántos, porque si bien el documento recoge que tienen que ser 19 trabajadores fijos de los 37 actuales los que abandonen la Fundación, señala como problema para ello que una parte de ellos forma parte del comité de empresa y, por tanto, no pueden ser despedidos. No obstante, también se habla de dos opciones más: despedir a 12 trabajadores fijos a principios del próximo año, lo que seguiría sin resolver la sobredimensión de la plantilla; o despedir a 16, con lo que ya empezarían a cuadrar las cifras.

Más dinero

Otro de los aspectos del informe es la necesidad de mayor aportación económica. Esas pérdidas de las que ya se hablaba antes del verano, cercanas al medio millón de euros, hacen necesaria una inyección financiera extraordinaria que los autores del plan sitúan en al menos 150.000 euros. Una partida importante, que tendría que sumarse, eso sí, a otra subvención que se estaría negociando con el Principado de 300.000 euros.

Con los despidos consumados y el dinero en la caja, la Fundación Metal podría recuperar su viabilidad y mantenerse. Pero, en caso contrario, si los patronos decidieran que no aceptan los términos del documento, la alternativa sería el concurso de acreedores. Y si se llegara aquí, también se plantearía un importante problema, en opinión de los redactores del plan. Se trata de la responsabilidad personal que podrían adquirir los patronos por una práctica habitual en el funcionamiento de la Fundación Metal: emplear los anticipos entregados por las distintas administraciones, estatal o regional, a otros gastos que no se corresponden con la propia actividad de la entidad, es decir, a los cursos de formación. Una forma de proceder que no es legal y que podría traer consecuencias importantes.

La Fundación decide hoy su futuro. Un futuro que comenzó a quebrarse entre los años 2010 y 2012, cuando los recursos para la formación profesional para el empleo cayeron a nivel nacional un 60%. La gerente de la entidad reconoció a este periódico la pérdida de más de 5,5 millones de facturación en un corto periodo de tiempo. Ese fue el golpe principal del que ya no pudo recuperarse.