El Comercio

Miles de siderúrgicos reclaman en Bruselas medidas contundentes contra el acero chino

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Parte del grupo de los asturianos, de CC OO, en la protesta. / E. C.

  • Trabajadores de veinte países, entre ellos medio centenar de asturianos, advierten del declive del sector en Europa y de la pérdida de 70.000 empleos desde 2008

Medidas claras, concretas y contundentes contra la competencia deseal del acero chino. Era la principal reclamación de miles de siderúrgicos -10.000 según los organizadores-, procedentes de veinte países europeos, entre ellos medio centenar de trabajadores asturianos de las plantas de ArcelorMittal en Avilés y Gijón, en la marcha convocada en Bruselas por la mayor organización sindical europea, IndustriAll Europe. Quieren frenar «la decadencia» hacia la que, a su juicio, evoluciona un sector que ha perdido 70.000 empleos desde el inicio de la crisis en 2008, según denunciaron.

«Estamos aquí para decir claramente, en voz alta y de forma unánime que no habrá Europa sin acero. Hoy nos dirigimos a la CE y a las empresas. Pedimos a las instituciones comunitarias políticas fuertes que sostengan el sector siderúrgico europeo», expuso el secretario general de IndustriAll en Europa, Luc Triangle.

El sindicalista subrayó la importancia de asegurar, regular y proteger los derechos de los trabajadores porque, de lo contrario, «tendremos los mismos resultados electorales que en Estados Unidos», advirtió. Igualmente, Triangle exigió un sistema de comercio de emisiones que proteja el medio ambiente y el empleo.

Mientras el secretario general de IndustriAll pronunciaba su discurso en un escenario en el Parque del Cincuentenario de Bruselas, los manifestantes portaban pancartas en las que se leían frases como 'nuestro corazón de acero debe seguir latiendo' y 'el acero es social'.

La salida del acero chino a otros mercados a precios incluso inferiores al coste de producción, amenaza la supervivencia de la siderurgia en el viejo continente. En Europa, con una normativa más garantista respecto al libre comercio, las medidas se están adoptando más despacio y son menos agresivas que en otros países, como Estados Unidos. Desde el pasado mes de octubre, las importaciones de determinadas chapas gruesas que proceden de China son penalizadas entre el 65,1% y el 73,7% y las de algunos productos planos laminados en caliente deberán pagar derechos de aduana de entre el 13,2% y el 22,6%. Estas medidas no son, sin embargo, suficientes.

Hasta Bruselas se desplazaron trabajadores españoles procedentes, además de Asturias, del País Vasco, Navarra y Valencia. Junto a ellos estaba el avilesino y adjunto al secretario general de IndustriAll, Luis Ángel Colunga.

«Nosotros estamos en permanente contacto con la Comisión Europea y con todos los agentes involucrados en el sector y, por lo que sabemos, creemos que la propuesta del Ejecutivo comunitario sobre el 'dumping' no va a ser satisfactoria ni para las compañías ni para los trabajadores», declaró Colunga.

En cualquier caso, dijo que cuando conozcan el documento completo harán una valoración «en profundidad y en detalle», y pidió a Bruselas mayor claridad y concreción «si se quiere defender a los ciudadanos y trabajadores». «Queremos una Europa con acero y una Europa industrial», apuntó. Colunga recalcó que los trabajadores están reivindicando ante todos los agentes políticos la importancia del acero para la industria europea, la innovación y el desarrollo.

Políticas proteccionistas

Igualmente, el dirigente sindical asturiano elogió las políticas proteccionistas de Estados Unidos en su sector industrial, pero calificó el triunfo de Trump en los comicios presidenciales de «duro golpe para los ciudadanos europeos».

José Manuel Castro, secretario general de la sección sindical de CC OO en ArcelorMittal en Asturias, que también participó en la marcha de Bruselas, reclamó que «se tomen las medidas necesarias para garantizar la actividad siderúrgica de Europa, frente a peligros como el 'dumping', la consideración de China como economía de mercado o el incumplimiento de medidas ambientales por parte de algunos países competidores».