El Comercio

Los sindicatos reclaman un incremento salarial de, al menos, el 1,8% en 2017

Los secretarios generales de CCOO, Ignacio Fernández Toxo (d), y de UGT, Pepe Álvarez (i).
Los secretarios generales de CCOO, Ignacio Fernández Toxo (d), y de UGT, Pepe Álvarez (i). / Mariscal (Efe)
  • Elevan esa horquilla al 3% si se tiene en cuenta la pérdida de poder adquisitivo (un 5% desde 2009) y el trasvase de rentas a las empresas

Los dos grandes sindicatos ya han puesto encima de la mesa de la negociación colectiva sus cartas en materia salarial. Lo han hecho unidos y demandando a las dos principales patronales, CEOE y Cepyme, una subida de sueldos de entre el 1,8% y el 3% para 2017, horquilla que reduce en un punto el techo que habían planteado desde UGT a mediados de septiembre antes de empezar esta ronda de conversaciones.

Desde la central socialista hablan de «moderación» en su petición para facilitar el consenso y animar a que las organizaciones empresariales «pongan negro sobre blanco» su idea de que los salarios deben aumentar –«es el momento de plasmarlo en un acuerdo», afirman–. En este sentido, el presidente de la CEOE, Juan Rosell, ha abogado por subidas de entre el 1% y el 1,5% porque «es lo que ya se está firmando en el día a día (en los convenios de este año)». «Es lo que va a venir en el futuro porque es la realidad», ha insistido.

Curiosamente desde la patronal basan su argumento en que los últimos acuerdos salariales con los sindicatos no se han cumplido a rajatabla pues al final las empresas han entendido «en bastantes casos» que estaban «por encima de sus posibilidades» y así «lo han acordado» con sus plantillas. Ya ocurrió en 2014, cuando se pactó una subida anual del 0,6% pero la media luego en los convenios no pasó del 0,57%; y en 2015, donde no se rebasó el 0,74% pese a haberse establecido sobre el papel un 1%.

Este año se está volviendo a repetir dicha problemática. Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Empleo, el incremento retributivo recogido en los convenios suscritos de enero a septiembre –y que afectan a 6,52 millones de trabajadores– ha sido del 1,08%, a clara distancia del 1,5% que los agentes sociales habían pactado para 2016. De hecho, si se descuentan los acuerdos de ámbito superior (fundamentalmente los sectoriales), la subida suscrita en las empresas (1.973 han firmado su convenio este año) solo llegaría al 0,7%, apenas la mitad de lo previsto en el marco global.

Para UGT y CC OO este es un asunto de «preocupación especial», pues supone convertir «casi en papel mojado» los acuerdos firmados tras «semanas, incluso meses, de negociación». Pero Rosell tiene una opinión distinta: «Una cosa es lo que se dice desde las cúpulas y otra lo que se hace desde abajo, que al final es lo que más vale». Por eso, y dado que «más o menos se está cumpliendo» una subida «muy poco por encima del 1%», estima que firmar para 2017 algo que fuera más allá del 1,5% ya previsto para el presente ejercicio sería «alejarse de la realidad».

Sin embargo, el punto de partida de los sindicatos en la negociación salarial para el año próximo es el 1,8% porque «la previsión de inflación del Gobierno es del 1,3% y todos los salarios tienen que ganar poder adquisitivo» –en ese caso, sería medio punto–. El máximo que reclaman –las dos principales centrales presentaron este miércoles por la tarde a las patronales su propuesta– sería del 3% porque lo ven «perfectamente compatible» con el incremento del Producto Interior Bruto (PIB) estimado por el Ministerio de Economía, por ahora del 2,9% para 2017, aunque probablemente será revisado al alza hasta el 3,1%.

Fomentar el consumo

La tesis que CC OO y UGT defienden ante CEOE y Cepyme es que la mejora de los salarios resulta «imprescindible para sostener el consumo y el crecimiento económico», amén de «fomentar el empleo y elevar los ingresos de la Seguridad Social». A su juicio, no cabe seguir apostando por «la continua contracción de costes laborales –cayeron un 6,3% en España entre 2009 y 2015 mientras en la Eurozona crecían, de promedio, un 4,8%–, que apenas logra aumentos de productividad y genera un creciente empobrecimiento de la clase trabajadora».

Trasladado a cifras, ambas centrales reivindican que los empleados tengan «claras ganancias de poder de compra» en 2017 porque, entre otras cosas, han perdido 4,8 puntos porcentuales del mismo desde 2009, y ello pese a la inflación negativa de los dos últimos años. A este respecto reclaman «equilibrar el reparto» de los ingresos, pues mientras la remuneración de los trabajadores ha descendido en 31.100 millones de euros (2010-2015), las rentas empresariales y de la propiedad se han incrementado en 7.100 millones.

Por todo ello, ponen como «suelo irrenunciable» que los salarios suban en 2017 por encima del IPC (1,3%), que se «trasladen» a las rentas salariales los aumentos de productividad laboral y que se incluya en los convenios una cláusula de garantía por si la inflación a final de año termina siendo superior a la estimada.