El Comercio

Toxo, el hombre que se forjó en el acero

Ignacio Fernández Toxo.
Ignacio Fernández Toxo. / Efe
  • Con solo 20 años dejó aflorar su marcado perfil sindicalista y participó activamente en la huelga general de El Ferrol en 1972, hecho por el que fue despedido y encarcelado

  • En estos ocho años al frente de CC OO, Toxo ha evolucionado hacia la moderación y el pragmatismo desde su posición originaria de ultraizquierda

Seguramente su precocidad laboral le marcara. Y es que Ignacio Fernández Toxo (El Ferrol, 1952) inició su trayectoria profesional con apenas 15 años como electricista metalúrgico en el astillero naval Bazán. Pronto dejó aflorar su marcado perfil sindicalista y participó activamente en la huelga general de El Ferrol en 1972, hecho por el que fue despedido de esta empresa y encarcelado. Tras salir de prisión, vivió clandestinamente durante cuatro años, otro hecho que sin duda le marcaría y que puede estar detrás de su carácter reservado. Los que más le conocen admiten que incluso les cuesta interpretar alguno de sus gestos, pero resaltan su gran madurez, templanza y capacidad de escucha.

En 1977, con la aprobación de la Ley de Amnistía, recuperó su empleo y se erigió como presidente del Comité Intercentros de Bazán, y ya desde entonces toda su vida ha estado vinculada al sindicalismo, con una cualidad que sus compañeros resaltan por encima de todas: su capacidad de diálogo y negociación.

Con 35 años, accedió a la secretaría general de la Federación del Metal de CC OO, una de las más fuertes de la organización, cargo que desempeñó hasta 2004 y que le permitió formar parte desde 1987 del Consejo Confederal del Sindicato, máximo órgano entre congresos. Durante esos 17 años al frente de lo que resultó la Federación Minerometalúrgica tuvo que lidiar con la reconversión industrial.

En noviembre de 1999 anunció su candidatura para dirigir CC OO, pero el entonces secretario general, Antonio Gutiérrez, mostró su predilección por José María Fidalgo y Toxo dio un paso atrás para no quebrar la unidad del sindicato. Tras su reelección en 2004, Fidalgo incorporó a Toxo a la comisión ejecutiva como responsable de Acción Sindical y Políticas Sectoriales. La convivencia no fue fácil, pero participó activamente en la comisión de seguimiento del diálogo social y negoció y suscribió con la patronal el Acuerdo Interconferal para la Negociación Colectiva.

En 2008, en una organización dividida y con una posición muy crítica con la actuación de Fidalgo, Toxo le disputó a su 'jefe' la secretaría y salió elegido con solo 28 votos de diferencia. La organización estaba partida en dos, pero tuvo el indudable mérito de hacer una propuesta de integración a la otra candidatura, lo que permitió unificar y cohesionar el sindicato, que cuatro años después le reeligió por inmensa mayoría, con un 85% de los votos.

En estos ocho años al frente de la organización, Toxo ha evolucionado hacia la moderación y el pragmatismo desde su posición originaria de ultraizquierda y una de sus principales cualidades es la defensa a ultranza del acuerdo. Precisamente, algunos de los acuerdos a los que llegó en su primer mandato, como la reforma de las pensiones de 2011, no fueron entendidos por una parte de las bases ya que endurecía las condiciones. Lo hizo, dice, para sostener el sistema público aún a costa de la incomprensión.

A lo que sí se opuso con firmeza y rotundidad fue a la reforma laboral aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy en 2012 y precisamente el objetivo principal que se fijó fue abolirla, aunque de momento sin éxito. De hecho, dos de las tres huelgas generales impulsadas con Toxo al frente de CC OO estuvieron motivadas por esta reforma.

Casado y con dos hijos, en 2011 fue elegido presidente de la Confederación europea de Sindicatos (CES) y en 2013 el Gobierno galo le nombró Comendador de la Orden Nacional del Mérito de Francia.

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