El Comercio
Asturias tiene 36.389 trabajadores menos que pensionistas y parados

Asturias tiene 36.389 trabajadores menos que pensionistas y parados

  • Dirigentes del ámbito empresarial, universitario y sindical coinciden en la necesidad de aumentar las cotizaciones con actividad económica y empleo de calidad

  • Los ingresos por cuotas sociales se sitúan en 2.300 millones por debajo de las prestaciones en el Principado

Los gráficos que ilustran este reportaje reflejan la problemática: Asturias tiene más pensionistas y parados que trabajadores. A medida que transcurren los años, el pastel se reduce en la parte que corresponde a los asalariados, mientras crece la porción de los jubilados y desocupados. Según los datos del Instituto Nacional de la Seguridad Social, con fecha de febrero de este mismo año, en el Principado hay 36.389 trabajadores menos que pensionistas y desempleados con subsidio.

Analizando todo el ejercicio anterior, 2016, Asturias tenía 58.127 trabajadores menos que la suma de parados y jubilados, una diferencia que en 2015 era de 41.211. La mejoría de este indicador en lo que va de año obedece a la mayor creación de empleo, pero este ritmo no logra compensar la suma del empleo destruido y el elevado número de pensiones de esta comunidad.

Que el gasto en pensiones supere al de las cotizaciones es un problema estructural que Asturias arrastra desde hace tiempo. Según los últimos datos, del pasado mes de febrero, el gasto en pensiones supuso 2.300 millones por debajo de la recaudación por cotizaciones sociales, con lo que sería necesario incrementar esta segunda partida casi el doble para cubrir el gasto de la primera.

Este desajuste entre pensiones y cotizaciones que sufre el Principado afecta a casi todas las comunidades autónomas, salvo excepciones -Madrid, Baleares y Canarias- y al conjunto del sistema, que en los últimos años ha obligado al Gobierno a tirar del Fondo de Reserva de la Seguridad Social para tapar el agujero, una especie de 'hucha' de emergencia para las pensiones. Pero este Fondo ya tiene fecha de defunción: diciembre de 2017, o sea, a nueve meses vista. Para entonces y según los cálculos del propio Gobierno, el déficit acumulado habrá dejado casi vacía la 'hucha' de las pensiones y, por lo tanto, hará imposible el abono de la paga extra de Navidad. Así se extrae del Plan Presupuestario 2017 que en octubre del año pasado envió el Ejecutivo a Bruselas. En este documento se expone que la Seguridad Social registrará un déficit del 1,7% del Producto Interior Bruto (PIB). Esto, además de incrementar de manera notable el anterior objetivo del 1,1%, provocará una desviación de casi 19.000 millones de euros, es decir, la mayor de la historia.

Envejecimiento

En Asturias, el problema de la protección social aparece aún con mayor complejidad que en el conjunto de España, debido al envejecimiento y a la pérdida de población. Sobre la solidaridad del sistema, el presidente del Principado, Javier Fernández, viene defendiendo un claro argumento: «Si Asturias recibe más de lo que aporta en este momento es porque los pensionistas asturianos actuales cotizaron más que en el resto de España en su día, y contribuyeron a mantener a los pensionistas del conjunto del Estado cuando estaban activos desde el punto de vista laboral».

El director general de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade), Alberto González, expresa su preocupación por «un problema de país» al que «no se le está dando la importancia que tiene ni se aborda con las suficientes ganas que nos permita ser eficaces en la consecución de unos resultados». Su crítica se dirige a los gobiernos de turno. «No vale con ser conscientes de este problema. Da la sensación de que se están pasando la pelota, dejando pudrirse el tema, y eso no vale. Esta situación debe afrontarse con un proyecto de país, con la suma de acciones políticas conjuntas. Hacen falta medidas que tengan como objetivo el crecimiento económico. Y si todos tenemos claro que la manera de crear empleo ha de venir de la actividad empresarial privada, entonces el Gobierno debe favorecerla».

Ahondando en su crítica, González recuerda que en 1999, hace ya 19 años, en España «éramos tan conscientes de que tendríamos un problema con las pensiones que se firmó el Pacto de Toledo. Pero ni siquiera se cumplió. La dotación del fondo de garantía la utilizaron los gobiernos de uno y otro color para cuadrar los Presupuestos Generales del Estado, para gasto corriente». «Hoy -continúa- nuestros dirigentes están pensado más en otros asuntos que en este problema que afecta al Estado de Bienestar. Necesitamos crecer, porque si no hay actividad económica, esto no se sostiene», advierte.

El director general de Fade considera que la falta de equilibrio entre ocupados y no ocupados -pensionistas y parados- se resuelve, por tanto, generando empleo y cambiando la estructura del sistema de cotización. En ese sentido apunta a la posibilidad de ampliar la edad de jubilación y a un cambio en el tratamiento fiscal del ahorro privado. Ello acompañado de «una reformulación» de las políticas que afectan a la educación, la industria, el mercado laboral, la intermediación, la fiscalidad,...

«Crisis bestial»

El decano del Colegio de Economistas, Miguel de la Fuente, considera que el desequilibrio entre el número de trabajadores y pensionistas obedece fundamentalmente a «la crisis económica tan bestial que ha golpeado con una gran intensidad a la ocupación desde 2008». Como dato, apunta que en 2015 la tasa de ocupación era inferior en 16 puntos porcentuales a la que había diez años antes, en 2005. «Si a ello sumamos el envejecimiento de la población española, que se acentúa más en Asturias, nos encontramos con un gravísimo problema para el sostenimiento del sistema público de pensiones y para la actividad económica, y hay que ponerle solución», asevera.

De la Fuente se maneja con estadísticas para analizar la problemática. «Según el Instituto Nacional de la Seguridad Social, en Asturias existen 300.268 pensionistas que cobran una pensión de 1.080,03 euros al mes, y el número de cotizantes es de 350.207. Con estos datos, concluiríamos que en esta región tenemos 1,16 cotizantes para pagar una pensión. En el conjunto de España, la media saldría a 1,87 cotizantes por pensión. La diferencia entre el gasto en pensiones y las cotizaciones sociales es de 2.300 millones de euros en Asturias. Ese es el agujero», afirma. Y en ese caso, ¿qué tendría que ocurrir en el hipotético caso de que el Principado tuviera que ser autosuficiente? De la Fuente es claro en la respuesta: «Una auténtica revolución del mercado laboral. Se necesitarían 669.000 cotizantes en la región, 319.000 más de los que hay actualmente. De ese modo, habría 2,23 cotizantes para pagar una pensión».

El decano del Colegio de Economistas reflexiona sobre todas las alternativas que hoy se barajan en distintos sectores de la sociedad para mantener el sistema público de pensiones. «Hasta ahora, el sistema se financió tirando de la 'hucha', del Fondo de Reserva y con el endeudamiento anual que se anota como déficit público, pero que está limitado por la Unión Europea. A 31 de diciembre de 2016, el saldo de ese Fondo era de cerca de 16.000 millones de euros y se prevé que a finales de año se agote. El Gobierno fía la solución al crecimiento económico y a la creación de empleo con salarios más altos para que aumenten los ingresos de la Seguridad Social. Pero esto parece 'el cuento de la lechera', porque el crecimiento económico no se está trasladando a un empleo de calidad». A su juicio, tampoco parece que retrasar la edad de jubilación a los 67 años sea suficiente, ni aumentar las cotizaciones sociales, «porque reduciría la competitividad de las empresas y eso sería peligroso».

Otra medida que, en su opinión, resultaría «impopular», sería reducir las actuales pensiones. Así, por lo tanto, De la Fuente se apoya en la propuesta del Consejo General de Economistas de incrementar el IVA, «como se ha hecho en otros países», para financiar el déficit del sistema. Otra alternativa sería la de contratar un plan privado para compensar los futuros recortes en estas prestaciones, pero el economista asturiano es consciente de las dificultades de destinar recursos al ahorro «con sueldos tan bajos como los actuales».

De la Fuente advierte de que el problema del envejecimiento de la población asturiana se suma a esta problemática y no ve otra salida que crear empleo y de calidad. «Lo que realmente incentiva la natalidad es el crecimiento económico y el empleo de calidad», concluye.

«Problema de país»

En ello coincide con Carlos Monasterio, catedrático de Hacienda Pública de la Universidad de Oviedo. «No es un problema de natalidad. No es que los asturianos se hayan quedado estériles, sino de falta de empleo. Si se crease actividad económica y puestos de trabajo, nuestros hijos no se irían fuera de Asturias». Monasterio quiere dejar claro que la Seguridad Social es un órgano de redistribución entre generaciones que muestra la solidaridad entre regiones, por lo que considera que la problemática debe abordarse desde la perspectiva, no del Principado, sino del país en su conjunto. «El mundo está lleno de gente, más ahora con el drama de los refugiados, que están deseando trabajar. Y si a las personas se les da empleo cuando tienen 30 años, tendrán hijos, así que el problema no es la natalidad, sino de falta de actividad y de cotizantes», insiste.

El catedrático de Hacienda Pública apunta, además, que los países más prósperos «lo son por sus altas tasas de actividad, y en ellos la tasa de empleo femenino es más alta aún, porque allí se fomenta el empleo de las mujeres y, de esa forma, también la natalidad». Respecto a Asturias, recuerda que en los años 60 era «próspera porque se habían creado Hunosa y Ensidesa. Había empleo».

Solidario e interterritorial

Los sindicatos UGT y CC OO coinciden en el diagnóstico de la problemática y en la necesidad de políticas activas que generen «empleo de calidad», con salarios «dignos» que permitan elevar las cotizaciones.

«Menos mal que tenemos un sistema sólido, interterritorial e intergeneracional que no tiene en cuenta nuestra procedencia, pese a que a algunos les gustaría romperlo, porque si tuviéramos un sistema independiente, Asturias no podría pagar las pensiones». Gilberto García Buelga, secretario de Acción Sindical de CC OO, parte de esa reflexión para advertir de que «hacen falta más cotizantes y más empleo de calidad, porque cada vez tenemos más empleos precarios y las cotizaciones, por tanto, son más bajas. Las pensiones van también a la baja, porque las de los mineros se nos van agotando. Crece la economía, pero no el ritmo de creación de empleo y el que se crea es precario, temporal y con retribuciones 'pobres'».

García Buelga llama a «potenciar» el sistema de pensiones, que es «el principal sistema antipobreza de este país. Si quiebra, lanzaríamos a la pobreza a millones de personas».

Mar Celemín, secretaria de Política Sindical de UGT de Asturias, considera que el sistema de pensiones «no tiene un problema de gasto, como se ha venido demostrando con la política de recortes», sino de ingresos y, en este sentido, defiende que la Seguridad Social se financie con impuestos al margen de la reforma del mercado laboral, que debe abordarse, en su opinión, para mejorar los ingresos provenientes de las cotizaciones. Además, aboga por la aplicación de políticas activas que permitan generar empleo de calidad, «con salarios dignos, que ya va siendo hora».

Al analizar el «desequilibrio» del mercado laboral asturiano, Celemín hace referencia a dos problemáticas: «Por un lado tenemos una pirámide invertida, con el mayor índice de envejecimiento del país, y una baja natalidad, cuyas medidas para fomentarla quedaron abandonadas con la crisis; por otra parte, nos encontramos con un mercado de trabajo muy deteriorado, con contratos a tiempo parcial y bajos salarios». A su juicio, «mientras no mejoren las condiciones del mercado laboral, va a ser muy difícil sostener los niveles de recaudación que permitan mantener el sistema de pensiones». Apunta que «una prueba de la mala calidad del empleo es que, pese a que desde 2015 ha aumentado la afiliación, la recaudación de la 'hucha' de la Seguridad Social está cada vez más tocada».

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate