Reprografía Morés cierra ante la falta de comprador y despide a 56 empleados

Una de las tiendas de Reprografía Morés, en la calle ovetense del Viaducto Marquina.
Una de las tiendas de Reprografía Morés, en la calle ovetense del Viaducto Marquina. / MARIO ROJAS
  • La empresa de artes gráficas cierra tras cuarenta años lastrada por las deuda de una nave y los malos resultados de los últimos años

Reprografía Morés echará en las próximas semanas la persiana por última vez, dejando en la calle a sus cincuenta y seis trabajadores, según confirmó a este diario el administrador concursal de la sociedad, Carlos Álvarez-Buylla.

Ya no es posible adquirir la empresa en su conjunto. «Para comprar la empresa ya pasó la fase, la siguiente es la liquidación de los activos», explicó el gestor. En cuanto a los empleados, añadió, «ya tienen asumido que el ERE (Expediente de Regulación de Empleo) de extinción es inexorable». El coste calculado de dicho despido asciende a 700.000 euros.

Álvarez-Buylla informó que el proceso judicial aún puede demorarse dos o tres semanas, puesto que hay «alegaciones pendientes» y cabe que un juez retrase unos días más la aprobación definitiva de la liquidación. En todo caso, estima, «en un mes estará resuelto todo».

Si bien Repromores, S. L. funciona estos días con total normalidad y no ha habido retrasos en las nóminas de los trabajadores, la sociedad lleva en concurso voluntario de acreedores desde septiembre de 2014. Entonces, el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Oviedo publicó el auto de declaración de esta situación, por el que se nombraba administrador concursal de la empresa a Carlos Álvarez-Buylla.

Morés, fundada en Oviedo por José María Adolfo Montes en Oviedo en 1977 cuenta hoy con tres sedes abiertas: Viaducto Marquina, 8, la primera ubicación; Marqués de San Esteban 4, en Gijón, y los Edificio Covadonga y Centro Elena en el Parque Tecnológico de Llanera, en Cayés. En tiempos mejores llegó a tener en Oviedo varias sucursales más: en las calles Ingeniero Marquina (un bajo separado por una escalera del local fundador), Cervantes y en Fuente de la Plata, la última de las cuales se mudó pronto a Llanera. La reprografía, una de las más antiguas y relevantes de Asturias, arrastraba malos resultados. Desde 2008, la facturación ha descendido un 58%. Ello, unido a la adquisición de la nave de Llanera el mismo 2008, originó un agujero negro en la contabilidad que asfixió las cuentas de la entidad. Varios inversores, incluido uno extranjero, se interesaron por la reprografía en las primeras fases del concurso de acreedores, pero se retrajeron por la deuda acumulada.