El comité de CAPSA afirma que la «falta de producción» amenaza los empleos

Los trabajadores protestan frente a Casintra, una de las distribuidoras de CAPSA, en la undécima jornada de huelga del año . / PABLO NOSTI
Los trabajadores protestan frente a Casintra, una de las distribuidoras de CAPSA, en la undécima jornada de huelga del año . / PABLO NOSTI

La plantilla retoma las movilizaciones y la empresa garantiza que el nivel de actividad en la fábrica de Granda no se ha reducido

EUGENIA GARCÍA GRANDA (SIERO).

El comité de empresa de la factoría de Corporación Alimentaria Peñasanta (CAPSA) valorará el próximo lunes, en una reunión extraordinaria, la posibilidad de prolongar las movilizaciones -que comenzaron ayer- e incluso de convertir la huelga en indefinida si no se logra un acuerdo con la compañía. Ayer, durante las protestas ante la factoría y las sedes de varias empresas distribuidoras, el presidente del comité de empresa, Ramón Urbano, aclaró que los trabajadores siguen «abiertos a la negociación», pero añadió que tras once jornadas de huelga no tiene «muchas esperanzas» de solucionar esta situación. «Igual con una huelga indefinida damos pie a la negociación a la que empresa se niega», declaró.

Urbano sostuvo que «alguien tiene que poner orden» en un conflicto que ha ido escalando desde el bloqueo de la negociación del convenio. Ahora, dice, «nos preocupa el despedido y los más de 20 expedientados, así como la nula apuesta por el centro y la falta de producción, que puede provocar que nos quedemos sin puestos de trabajo».

Asimismo, el presidente del comité de CAPSA calificó de «irresponsabilidad total» una nota difundida por Bertino Velasco, presidente de Central Lechera Asturiana (Clas), enla que éste «culpa al comité de esta situación», lo que en opinión de los trabajadores contraviene el «papel conciliador que se le supone. El presidente, que declinó reunirse con el comité, tiene que actuar de mediador y no echar más leña al fuego», anotó Urbano.

A pesar del desacuerdo inicial entre los sindicatos, Urbano destacó que tanto los representantes de los mismos como los afiliados secundan la huelga «al cien por cien». Alfonso Alonso, miembro del comité de empresa por CSI, ratificó sus palabras y dijo que «la compañía no tiene voluntad de sentarse a negociar ni de llegar a un acuerdo, por lo que hay que forzarles». «Es triste tener la impresión de que la empresa busca el conflicto», opinó.

«No quieren negociar»

Los trabajadores hacen especial hincapié en la presunta deslocalización de la producción de la planta de Granda, que CAPSA niega. «Hace un mes se llevaron la producción de más de un millón de litros de leche sin lactosa a Lugo, y anteayer anunciaron un recorte en la producción de yogur», mantuvo Alonso. Como consecuencia, «hay once excedentes en la sección de UHT y siete en yogures, que de momento están recolocados, pero no se sabe qué pasará» más adelante. «Potencian la fábrica de Lugo en detrimento de la de aquí. La situación está muy mal y están hostigando a la gente y agravando el problema», indicó ayer un trabajador a la puerta de la fábrica, y añadió que cree que «no quieren negociar».

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