Las condiciones de la plantilla frenan la negociación del tren de chapa con Arcelor

Las condiciones de la plantilla frenan la negociación del tren de chapa con Arcelor
Instalaciones del tren de chapa de la acería de Arcelor en Gijón. / E. C.

La compensación a quienes asuman más funciones y las bajas en mantenimiento evitan el pacto en la fecha límite, con advertencias de cierre de la empresa

Octavio Villa
OCTAVIO VILLA

«El tren de chapa está en una situación muy complicada, y es necesario llegar a un acuerdo cuanto antes para asegurar su competitividad y su viabilidad futura». Con esta advertencia, Arcelor frenó a media tarde de ayer la negociación con las centrales sindicales del comité de Gijón sobre el tren de chapa. Se esperaba una larga reunión, al estilo de varias de las anteriores (esta era la séptima) y conscientes todos de que la fecha de ayer se había marcado como límite para llegar a un preacuerdo.

Sin embargo, la negociación se levantó pronto y «con avances insuficientes para el acuerdo». Dos puntos fundamentales lo frenaron. El primero, que las centrales, si bien admiten que habrá bajas incentivadas y no traumáticas (entre 36 y 45), mantienen que las funciones residuales de dichas bajas que no se puedan mecanizar o automatizar deberán conllevar una compensación económica para aquellos operarios que deban asumir tales trabajos adicionales.

El segundo punto de discrepancia se centra en las labores de mantenimiento y en las bajas que haya que afrontar. El hecho de que la empresa esté afrontando una mecanización y automatización de funciones en el tren de chapa implica una discrepancia. Todos admiten que la automatización es necesaria para mejorar la competitividad, pero las centrales quieren retrasar las bajas que ello implicará en la sección de mantenimiento «hasta que comprobemos todos cómo funcionan las innovaciones tecnológicas y el nivel de mantenimiento que precisan».

Algunos otros «flecos», según las propias centrales, aliñaron el desencuentro que se produjo en dos pasos. En primer lugar, y llegada una situación de bloqueo en la negociación, la empresa invitó a CSI a dejar la mesa de negociación, mientras se mantuvo en la sala a los representantes de UGT y CCOO. Esto suscitó cierto malestar en la representación de CSI, que anotó que «intuimos que la empresa pretende negociar por detrás con las federaciones».

La versión que estas ofrecieron era diferente. Según indicaron, la empresa siguió reunida con ellas unos minutos para indicarles que en la situación de bloqueo negociador al que se había llegado, «dan por cerrada la negociación en el ámbito del comité de Gijón y que lo trasladan la Mesa de Seguimiento del Acuerdo de Competitividad» que se firmó en marzo pasado. No hay fecha, con todo, y las centrales confían en volver a sentar a la empresa a la mesa de negociación del comité de Gijón, puesto que «elevar este debate a una instancia superior, como la mesa de seguimiento no nos parece adecuado, no está para eso», a la vez que subrayaron que «estábamos con los últimos flecos, y consideramos que nada nos condicionaba a no seguir hablando».

Tanto UGT como CCOO insistieron en que «sea lo que sea lo que salga de esta negociación, bien en Gijón, en Madrid o en Luxemburgo, convocaremos asambleas de trabajadores para someter a la plantilla la aceptación de los términos acordados». Incluso, y pese a que «se vino a decir que si no había un preacuerdo ya, chapa no seguiría», las federaciones se mostraron «moderadamente optimistas».

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