«Van a desaparecer muchos empleos pero nacerán otros de mayor valor»

«Van a desaparecer muchos empleos pero nacerán otros de mayor valor»
Emilio Ontiveros, ayer, en la Escuela Politécnica. / DAMIÁN ARIENZA
Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI)

«El manejo inteligente de los datos permite eliminar los factores de incertidumbre que desencadenan las crisis»

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

La Fundación Telefónica eligió la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón (EPI) para la presentación nacional de su último informe: 'Economía de los datos. Riqueza 4.0', dirigido por uno de los economistas de mayor prestigio del país de las últimas décadas. Emilio Ontiveros (Ciudad Real, 1948), catedrático de Economía de la Empresa en la Universidad Autónoma de Madrid y presidente y fundador de Analistas Financieros Internacionales (AFI), habló de este «oportuno documento» que pone en valor lo que se conoce como 'Big Data', de las profesiones del futuro y de una economía española cuya recuperación «no ha llegado a la clase media».

-Según este informe, la frase bíblica «por sus frutos los conoceréis» hoy podría traducirse «por sus datos los conoceréis».

-En cierta medida. Sobre todo por el tratamiento que se haga de los datos, que son un flujo, una especia de materia prima, que dependen del análisis, del procesamiento, de la explotación que se haga de ellos y ahí es donde concurren distintas habilidades o disciplinas. Hay que esperar al final de la cadena de valor del proceso de transformación de esos datos para que den sus frutos.

-¿Está España preparada ante este nuevo paradigma?

-Como casi en todo lo que han sido las distintas oleadas de esta revolución digital, España va un poco a la zaga. Hay excepciones en el mundo de la empresa, las finanzas o centros educativos, pero no estamos en la Champions de esta transformación. No vamos muy atrás, pero no estamos en el Norte de Europa, que es donde está la crema de la crema.

-Analista, científico o ingeniero de datos... ¿Son las profesiones del futuro?

-Sí. Dentro de los datos vamos a ver en los próximos años cómo se forman distintas profesiones: analistas y manipuladores de datos, y sobre todo los que los explotan para distintos fines de geolocalización, comerciales... Estamos en el umbral de nuevas ocupaciones y profesiones que van a sustituir y compensar los trabajos que probablemente van a desaparecer como consecuencia de esta nueva tecnología.

-¿Es optimista?

-Hay que serlo, aunque solo sea extrapolando lo que hemos visto en la historia. De las revoluciones científicas a las industriales hubo una primera fase de destrucción de puestos de trabajo, de empleos que se revelaban obsoletos. Hoy se sabe que muchos empleos pueden estar llamados a desaparecer como consecuencia del imperio de este manejo inteligente de los datos. Yo confío en que aunque desaparecerán muchos empleos, nacerán otros nuevos de mayor valor.

-Da la sensación de que vivimos en un mundo por descubrir, que está por desarrollarse. ¿No le da vértigo?

-Totalmente, porque no solamente da vértigo por la intuición de que van a desaparecer muchos empleos, sino también por lo que es sea capaz esa tecnología en la supervisión del comportamiento de las personas. Da vértigo ver el alcance del posible 'Gran Hermano' que se pudiera llegar a cernir sobre nosotros.

-Asistimos al juicio contra Facebook por el uso indebido de datos. ¿No estamos protegidos?

-No. Hasta ahora lo que se revelado es que la innovación va muy por delante de la regulación. La Unión Europea es consciente de esto y ya está anticipando regulaciones, que sin impedir el progreso asociado a la libre circulación de los datos, sí proteja la privacidad de los individuos y garantice que el comercio de esos datos preserva la intimidad.

-¿Cómo ve la economía española?

-La economía sigue creciendo tras tres años de crecimiento ininterrumpido. Se ha recuperado macroeconómicamente bien, pero está distribuyendo de forma desigual los resultados de esa recuperación.

-¿Dónde están los obstáculos?

-Podría decirse que la economía española encuentra dos reparos a esa recuperación inequívoca: el primero tiene que ver con la incógnita sobre la continuidad de los vientos de cola de los factores externos que han empujado la recuperación. ¿Seguirá el Banco Central Europeo haciendo una política monetaria cómplice de la recuperación? En algún momento los tipos de interés van a subir y habrá menores facilidades de financiación. ¿Seguirán los precios de algunas materias primas, sobre todo de los hidrocarburos, siendo tan favorables? ¿Seguirá el comercio internacional demandando productos españoles? Ahí tenemos ese nubarrón de la Administración de Trump con una política proteccionista que no favorece nuestra exportación. España fue uno de los países con mayor caída de salarios durante la crisis y no ha habido una recuperación de la clase media.

-Si la clase media no se ha recuperado y entrásemos ahora en una nueva crisis, pintaría peor que nunca.

-No necesariamente, porque la capacidad de resistencia que tienen las empresas en general, la economía española y el propio sistema bancario hoy es mayor. No puede ser peor que en 2007. La capacidad de maniobra es hoy mayor que antes de la crisis.

-Y además, están los datos.

-El manejo inteligente de los datos elimina factores de incertidumbre que están detrás de los ciclos que desencadenan las crisis. La incertidumbre es una maldición que impide anticipar una crisis económica o el desencadenamiento de una enfermedad.

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