La gran industria asturiana se une para defender una tarifa eléctrica asequible

La gran industria asturiana se une para defender una tarifa eléctrica asequible
De izquierda a derecha, Alberto González (Fade), Rufino Orejas (Química del Nalón), Oswaldo Suárez (Arcelor), Julio Peláez (Grupo Masaveu), el presidente del Principado, Javier Fernández; el de Fade, Belarmino Feito; Jesús Alberto González (Fertiberia) y el consejero Isaac Pola. / P. LORENZANA

Fade y responsables de las principales compañías de la región abren una línea de diálogo directa con el Principado para impulsar un pacto por la competitividad

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

No estaban todas las que son, pero sí gran parte de las compañías que conforman el corazón industrial de la región. Directivos de las principales empresas electrointensivas del Principado, acompañados por el presidente de la Federación Asturiana de Empresarios, Belarmino Feito, y de su director general, Alberto González, abrieron ayer una línea de diálogo directa con el Principado para poner las bases de un futuro pacto por la competitividad, al que se invitará cuando esté más avanzado a los sindicatos, aunque antes de entrar en materia quisieron centrarse en el aspecto que consideran más urgente de todos: la tarifa eléctrica.

El CEO del clúster Asturias de ArcelorMittal, Oswaldo Suárez; el presidente de Química del Nalón, Rufino Orejas; el director de Fertiberia en Asturias, Jesús Alberto González, y el director general de Masaveu Industria, Julio Peláez, acudieron a una cita en la que advirtieron de la necesidad de contar con unos costes energéticos competitivos para poder tener éxito en un mercado global, y garantizar el mantenimiento de las plantas y los empleos.

Ante las modificaciones que se introducirán en el sistema de interrumpibilidad, por el que se paga a la industria por desconectarse de la red si es necesario, y los cambios que conllevará la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, los directivos expresaron su preocupación por los efectos que conllevarán para estos grandes grupos. «Queremos una ley razonable, que al final no perjudique los intereses industria asturiana y nos lleve a su deslocalización hacia otros territorios que planteen mejores condiciones», advirtió Feito, que recordó que el mercado en el que se mueven las empresas es global y, por ello, no deben verse perjudicadas con respecto a sus rivales de otros países.

En este contexto, el presidente de la patronal aseguró que Javier Fernández se mostró receptivo ante sus planteamientos, que se basan en la necesidad de preservar la competitividad futura de la industria asturiana. Y eso pasa, según el líder de los empresarios, por no lastrar los resultados de las compañías con unos costes energéticos excesivos.

A pesar de que Feito reconoció ayer que aún no se sabe en profundidad cómo será el nuevo mecanismo de interrumpibilidad, la desaparición de los bloques de 90 megawatios anunciada el miércoles por Red Eléctrica no convence a la las compañías, ya que estos son los más rentables y los que más interesaban a la gran industria, para la que este procedimiento de subasta, que sirve de seguro al sistema ante picos de consumo o averías, es clave para rebajar la tarifa eléctrica. De hecho, Arcelor, Asturiana de Zinc y Alcoa, sobre todo esta última, basan parte de su competitividad en estas pujas.

Isaac Pola también destacó la importancia que tiene este mecanismo para Asturias y recordó que el Ejecutivo regional está en contacto con el Gobierno central para ver cómo se van articularán las medidas que, en principio, están llamadas a buscar una mayor competitividad y que, por tanto, podrían suponer menores ingresos para las empresas. No obstante, en opinión del consejero, la cuestión de fondo es la transición energética y las implicaciones del cambio de estructura del 'mix' de generación.

Y, aunque durante el encuentro no se habló de la compra de Ilva por parte de Arcelor y las posibles desinversiones que tenga que realizar el grupo en Europa para que la UE dé el visto bueno a la operación, el presidente de la patronal sí recalcó que una tarifa eléctrica poco asequible puede ser un elemento añadido que lastre la competitividad de las factorías asturianas y que afecte a las decisiones de la multinacional. No obstante, también insistió en que la decisión sobre desinversiones está en manos de la UE. Pola, por su parte, defendió que la apuesta del grupo por el Principado es evidente.

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