«Los presupuestos son deseables, pero todo depende del precio a pagar»

Alejandro Díaz, ayer, en una calle de Gijón.
/JORGE PETEIRO
Alejandro Díaz, ayer, en una calle de Gijón. / JORGE PETEIRO

«Más pronto que tarde la racionalidad fiscal llegará a Asturias. Pero habremos perdido un tiempo y unos recursos que otros habrían utilizado para avanzar» Alejandro Díaz. Candidato a la presidencia de Fade

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

En plena campaña electoral, apenas tiene tiempo. Su agenda se apretó cuando decidió dar un paso al frente y proponerse como candidato a la presidencia de la Federación Asturiana de Empresarios, y eso que Alejandro Díaz (Gijón, 1978) no estaba precisamente ocioso. Propietario y máximo ejecutivo del Grupo Baldajos, ha formado parte del comité directivo de la patronal durante los últimos cuatro años. Ahora quiere ponerse al frente de la organización empresarial para continuar la labor de renovación iniciada entonces.

-¿Por qué ha decidido presentarse a las elecciones?

-Han sido varias las razones. Quizás la más determinante fue las conversaciones mantenidas con asociaciones y empresarios que no se veían identificados con las propuestas que existían y percibían riesgo de vuelta atrás en aspectos modernizadores y transparentes de Fade, así como de mayor apertura y participación.

-Fue el último candidato en entrar en liza. ¿Cuándo tomó esa decisión?

-Fue una decisión muy meditada, pero ya en el periodo de presentación de candidaturas.

-¿Con qué apoyos cuenta?

-No estoy seguro de que sea útil a las asociaciones o empresas hacerlos públicos. Yo, respetando todas las opciones, no lo voy a hacer, aunque cuando doy este paso no lo hago en el vacío. Lo doy porque me siento suficientemente respaldado.

-¿Le sorprendió que Inaciu Iglesias se retirara y le ofreciera sus apoyos?

-Tengo que agradecerle, al menos, dos cosas: la primera, que estuviera dispuesto en su día a encabezar un proyecto para los empresarios y, la segunda, que haya tenido la generosidad de apoyar mi candidatura, lo que constituye un estímulo adicional.

-Está en el comité directivo de Fade saliente. ¿Qué destaca de lo hecho en estos cuatro años?

-Hemos tenido un gran presidente en la persona de Pedro Luis Fernández, que ha sabido rodearse de un equipo en el que las asociaciones más significativas han estado representadas y ha unido a empresarios con capacidad de aportar en distintos campos. La Fade de hoy es, sin duda, mejor que la de hace cuatro años y responde de forma más adecuada a las necesidades de la empresa asturiana, pues ha sabido construir sobre lo construido y esa es mi aspiración si dispongo de la confianza necesaria: entregar a quien haya de sucederme una Fade mejor, más eficiente, que preste más recursos a quienes menos tienen y más lo necesitan.

-¿Qué propone para conseguir esa Fade mejorada?

-Más que propuestas concretas, se trata de aplicar una filosofía que consiste en buscar siempre el mejor marco posible para que la empresa y también los autónomos lleven a cabo su actividad. Para ello será preciso dialogar mucho y exigir bastante cuando sea necesario en campos tan distintos como la inversión, el medioambiente, las infraestructuras o la oferta de obra pública, entre otros. Por otro lado, también es importante impulsar la digitalización y la innovación en la empresa, su crecimiento y abrirla cada vez más al exterior.

-Sus propuestas no son tan distintas de las de su contrincante, Belarmino Feito.

-Es lógico compartir inquietudes, pero tengo la sensación de que no quiere continuar con la línea actual, que prefiere prácticas que se asemejan a tiempos pasados y con las que no me siento identificado.

-¿Ha hablado con él estos días?

-Nos hemos saludado y mantenemos una relación normal. Somos generaciones distintas y con sensibilidades bastante diferentes, aunque sea mucho más lo que nos une que aquello que pudiera separarnos: los dos queremos lo mejor para Fade.

-¿Estaría dispuesto a integrarle en su equipo si gana o integrarse usted en el suyo si el vencedor es él?

-El obstáculo, de existir, nunca sería yo. Las dificultades se derivan de hacia dónde se quiere caminar y con qué soportes, yo quiero hacerlo hacia adelante, a partir del punto en el que estamos y hacerlo de la mano de los que apuestan por una organización de todos, abierta e integradora.

-¿Conseguirá que el Principado les haga caso en materia fiscal?

-La realidad es muy tozuda, acabará imponiéndose y más pronto que tarde la racionalidad fiscal llegará a Asturias. Lo malo es que mientras tanto habremos perdido un tiempo y unos recursos que otros habrían utilizado para avanzar y estaremos todavía peor situados competitivamente. La deslocalización de empresas y personas es una realidad debido a que la posición del Principado está demasiado ideologizada. A poco que sea más eficiente el gasto, seguro que cuadran las cuentas.

-¿Qué pasaría si Asturias se queda sin presupuesto?

-Que existan presupuestos es lo deseable, pero todo depende del precio a pagar. Si para ello las partidas de gasto no productivo se disparan, el endeudamiento sobrepasa los límites permitidos y continuamos incentivando coberturas sociales que no podemos permitirnos, francamente, tengo dudas de cuál es la mejor situación. Lo que necesitamos es un presupuesto claramente inversor, que apueste por generar actividad económica real como único soporte de bienestar sostenible y sin olvidar necesidades sociales perentorias a las que se debe hacer frente con bastante más eficiencia y evitando cronificarlas.

-¿Está a favor o en contra del cierre de las térmicas?

-Asturias cuenta con una potencia térmica muy significativa que tiene una capacidad de arrastre muy grande sobre otros sectores. Unas centrales que, en su mayoría, han llevado a cabo inversiones cuantiosas para equiparar sus emisiones con las normativas europeas y sobre las que no es razonable hacer demagogia hablando solo de cifras absolutas. Debemos ser especialmente cuidadosos y rechazar la ceremonia de la confusión a la que parecen querer abocarnos algunos políticos. Hay una senda señalada y unos plazos fijados y es compatible la progresiva disminución de emisiones con el mantenimiento de la actividad si se aplican las medidas correctoras adecuadas. No parece razonable que en un sector tan regulado, en el que no es posible abrir centrales donde y cuando se quiere, sí lo sea clausurarlas. No es posible aplicar la regulación solo en lo que nos beneficia en cada momento tal como parece querer hacerlo alguna empresa.

-¿Entiende los problemas que está teniendo Arcelor para lograr la autorización para las baterías de cok?

-Nadie puede negar que en las últimas décadas la mejora medioambiental de la industria ha sido notabilísima. Y junto a ello, también ha crecido la exigencia, que, creo, debe ser compartida siempre que se mueva en parámetros razonables, pero existen también posiciones populistas, con escaso o nulo fundamento, que encuentran eco fácil en personas que desean lo mejor para su entorno sin reparar, a veces, en las consecuencias indeseadas que pueden acarrear. Somos una región de tradición industrial y debemos procurar seguir siéndolo. La falta de flexibilidad, cuando no la demonización por algunas personas, puede abocar al cierre de estas a corto plazo, con unas consecuencias dramáticas para la economía regional. Y quiero que se me entienda bien. En modo alguno pido carta blanca para nadie. Solo sensatez y rigor.

-¿Siente que los empresarios están mal vistos?

-Falta cultura empresarial, poner en valor al empresariado, que haya más emprendedores. Por eso hay que seguir trabajando, porque somos uno de los principales ejes para crear bienestar social.

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