El Principado realizará un «seguimiento continuo» del conflicto laboral en Duro

Los trabajadores de Duro Felguera, en la concentración de ayer ante la sede de la empresa. / AURELIO FLÓREZ

Los trabajadores vuelven a concentrarse ante la sede de la empresa para evitar el cierre de una de sus filiales, Tedesa

CAROLINA GARCÍA OVIEDO.

Los trabajadores del grupo Duro Felguera continúan con sus movilizaciones para buscar solución al conflicto laboral que atraviesa el grupo. La compañía presentó hace unas semanas un ERE para los 38 trabajadores que integran la plantilla de Tedesa (Técnicas de Entibación, S. A). Ayer se concentraron ante la sede de Duro, en el Parque Científico Tecnológico de Gijón, solo dos días después de la reunión que los sindicatos mantuvieron con el consejero de Empleo, Industria y Turismo, Isaac Pola. Los representantes sindicales mantendrán encuentros con todos los partidos políticos con representación en el Parlamento asturiano.

Si de la reunión con Pola los trabajadores daban cuenta «de la buena disposición» del consejero, aprovecharon su encuentro para pedir al consejero que se «implique». A falta de concretar cómo, el portavoz del Gobierno asturiano, Guillermo Martínez, adelantó ayer que el «Principado no se desentiende» y desde que comenzó el conflicto laboral lleva a cabo «un seguimiento continuo. Sabemos de los importantes esfuerzos que está llevando a cabo el consejero de Empleo», sentenció.

Los trabajadores exigen la retirada del expediente y un plan industrial que, de forma global, contemple entre sus prioridades el mantenimiento del empleo de la totalidad de los trabajadores y la viabilidad del conjunto de actividades que se vienen desempeñando en la multinacional asturiana. Las organizaciones sindicales ven «lamentable» que la primera medida que se haya presentado por parte de la dirección, en lugar de un plan industrial, sea directamente el despido de todos los trabajadores.

La plantilla de Tedesa centra su lucha en mantener la actividad, ya que considera que es «totalmente viable». Quieren luchar por mantener su trabajo y por la empresa. ¿Qué ha ocurrido para que el taller se vea en esta situación? Lo tienen muy claro. Llevan un año viendo cómo la empresa «no compra material para asumir los pedidos (cada seis meses venía un barco cargado desde Bulgaria), utiliza material de más alta calidad y lo vende a un precio muy inferior provocando importantes pérdidas, y rechaza pedidos internacionales cuando es una de las vías más importantes de expansión».

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