Victorino Alonso, condenado a pagar 25,5 millones por la destrucción de un yacimiento neolítico

Victorino Alonso./EFE
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La sentencia le impone también una pena de prisión de dos años por los daños causados a la Cueva de Chaves, «uno de los dos yacimientos neolíticos más importantes de la Península Ibérica»

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El empresario minero Victorino Alonso ha sido condenado a dos años de prisión y el pago de una multa cercana a los 25,5 millones de euros por los daños ocasionados a la Cueva de Chaves, un yacimiento neolítico situado en un paraje de Casbas (Huesca), para instalar comederos y abrevaderos de cabras en su finca de caza. Así consta en la sentencia firme de la Audiencia de Huesca que ha hecho pública 'El País' y que ha recogido el diario leonoticias.com.

La sentencia, que reconoce la atenuante de dilaciones indebidas (por lo que se ha reducido la pena solicitada en seis meses), asegura que «que teniendo en cuenta que la Cueva de Chaves era posiblemente uno de los dos yacimientos neolíticos más importantes de la Península Ibérica, resulta censurable e inexplicable que la cueva no contara con una protección específica, es decir, que no existiera una resolución que la declarara expresamente como Bien de Interés Cultural».

La Audiencia de Huesca condena a Victorino Alonso García por ser el autor «penalmente responsable de un delito sobre el patrimonio histórico [...], sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, a las penas de dos años y seis meses de prisión y a la inhabilitación especial para el derecho al sufragio pasivo durante el tiempo de condena, debiendo indemnizar a la Diputación General de Aragón (DGA) en la cantidad de 25.490.805 euros, cantidad de la que responderá subsidiariamente la empresa Fimbas S.A y debiendo satisfacer las costas de este proceso, quedando absuelto del delito contra el medio ambiente que se le imputaba».

Alonso culpa al Gobierno de Aragón

Durante la vista oral, el empresario minero se mostró tranquilo durante toda su declaración en la que, según ya hizo durante la fase instructora, señaló que no era administrador ni de Fimbas ni de Ferpi, empresa que gestionaba el coto donde se ubicaba el yacimiento y la que realizó las obras, respectivamente. En ambas sociedades, según remarcó, tenía participación mayoritaria, pero en ningún caso se encargaba de la gestión, limitándose a acudir al coto para cazar. Es más, Alonso aseguró que no tenía conocimiento de la existencia de un yacimiento y lamentó su destrucción, remarcando que durante estos años ha mostrado su interés sobre los daños que allí se hubiera ocasionado.

En cualquier caso, el empresario apuntó directamente al Gobierno de Aragón así como al director de la excavación, ya fallecido, como culpables de la destrucción de este yacimiento. Uno, por no señalizar debidamente la zona; el segundo, por plantear la necesidad de que se limpiase esa zona.

Destrucción del yacimiento

Ya han pasado ocho años desde que se conociera la destrucción de este yacimiento neolítico, considerado como uno de los dos más importantes de la Península Ibérica, tras la intervención de dos empresas del grupo del empresario minero, principal imputado por este caso. A comienzos de 2009, tras la visita de Vicente Baldellou —director de las excavaciones arqueológicas que se venían desarrollando durante más de treinta años en el interior de la cueva— se hizo público que había sido arrasado todo el nivel neolítico (y parte del paleolítico) por maquinaria pesada, según recuerda leonoticias.com

La Cueva de Chaves era, junto a la Cova de l'Or de Alicante, el más importante yacimiento neolítico de la Península Ibérica. Teniendo en cuenta que aún faltaba por estudiar más del 90% de su espacio, el daño causado es incalculable y supone un atentado contra el patrimonio histórico de primer orden.

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