55FICX | Marc Recha llena el Teatro Jovellanos con el estreno de 'La vida lliure'

Marc Recha y su equipo, en el estreno de la película en el Festival Internacional de Cine de Gijón. /Tarek Halabi Alonso
Marc Recha y su equipo, en el estreno de la película en el Festival Internacional de Cine de Gijón. / Tarek Halabi Alonso

El director, que ha asistido al pase de su película desde una butaca del «gallinero», ha dicho haber quedado satisfecho con la respuesta del público, aunque «ahora vamos a ver que pasa con la distribución»

EFE

El cineasta Marc Recha ha asegurado haber rodado de manera "pasional e intuitiva" su última película, 'La vida lliure', un relato intimista sobre el conflicto entre la supervivencia y la libertad, que tuvo su estreno mundial en Festival Internacional de Cine de Gijón ante unos 1.200 espectadores.

El público abarrotó la sala del Teatro Jovellanos en la proyección de la película de Recha, la única producción exclusivamente española que compite en la sección oficial a concurso.

El director, que ha asistido al pase de su película desde una butaca del "gallinero", ha dicho haber quedado satisfecho con la respuesta del público, aunque "ahora vamos a ver que pasa con la distribución".

"El público de los festivales es el mismo que va a las salas comerciales, aunque ven las películas de distinta forma", ha afirmado en una rueda de prensa en la que ha estado acompañado por los actores Miquel Gelabert y Núria Prims.

"La vida lliure", que compite con otros 14 largometrajes, contrapone las necesidades de supervivencia de la población de Menorca durante la hambruna de 1915 al espíritu libre de un aventurero que vive sin rendir cuentas a nadie.

Convencido de que "la función de un director es encajar las piezas de un puzle", Recha ha utilizado la mirada de una niña para narrar una historia ambientada a finales de la primera guerra mundial en un clima de hambre y muerte.

El realizador ha explicado haber encontrado en los relatos de Josep Plá sobre la guerra las claves para desarrollar un drama que tiene el contrapunto de la maravillosa luz y el paisaje de Menorca.

A la difícil situación a la que se enfrentaba la población, que tenía que emigrar o buscarse la vida con lo que encontraba, se sumó en aquellos años la epidemia de gripe que provocaba cientos de muertos cada día.

Recha ha dicho con estos ingredientes elaboró una historia que filmó de manera "intuitiva y pasional" en Menorca, porque así se lo pidió un espectador de su anterior filme "Un día perfecto para volar".

También ha explicado que decidió dar protagonismo a los niños, interpretados por Mariola Gomila y Macià Arguimbau porque "le daba frescura" a un relato que de otra forma corría el riesgo de convertirse en demasiado dramático.

Gomina y Arguimbau encarnan los personajes de Tina y Biel, dos hermanas que quedan al cuidado de un tío, (Miquel Gelabert), cuando su madre emigra a Argel a buscar mejores condiciones de vida.

Las niñas conocen a Rom, un bohemio que viven en una caseta de pescadores interpretado por Sergi López, y descubren una playa en la que ha fondeado la embarcación un contrabandista que viaja con una mujer extranjera (Núria Prims).

Recha ha dicho que ha buscado "mostrar lo intangible" en una película intimista que se escapa de los cánones del genero histórico para centrarse en la vida de la gente en un lugar y en un momento determinado.

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