Entre las bambalinas del FICX

Entre las bambalinas del FICX

Los responsables del festival cuentan cómo se pone en marcha la maquinaria de un certamen que incluye 177 proyecciones en nueve días

JOSÉ L. GONZÁLEZ

No hay tiempo ni para ponerse enfermo». A nueve días del comienzo del Festival Internacional de Cine de Gijón esta frase resume cómo es el día a día de AlejandroDíaz, su director. Desde su despacho en las oficinas de Álvarez Garaya ha liderado a un equipo que, durante todo el año se compone de cuatro personas y que, de forma paulatina, llega a las 30 actuales.

Este equipo es el que da forma al festival, el que consigue poner en pie la idea del equipo directivo, el que trae a los directores y productores a Gijón, el que se encarga de que los autobuses lleguen a tiempo con los niños de los colegios que participan en Enfants Terribles, el que diseña y distribuye los programas, el que elige las filmaciones a proyectar.«Son nueve días, pero hay mucho trabajo detrás. Nuestro objetivo es que la experiencia para la gente sea el disfrute», señaló el director, que sigue haciendo tareas de programador, además de ser la cara visible ante las instituciones, el líder del proyecto y el que tiene la última palabra.«Esto es como estar al frente de un equipo de fútbol donde las películas son los fichajes», explica.

El festival empieza para ellos en el momento en el que acaba la edición anterior.En este caso, el equipo directivo es nuevo, por lo que su trabajo comenzó un poco después. Junto al director, tres personas. La más próxima, su número dos, Tito Rodríguez. Programador y con una fuerte presencia en el área de relaciones institucionales, tiene también poder de decisión. Tito Rodríguez viaja a varios festivales internacionales junto a AlfonsoDíaz y Martín Cuesta. Los tres componen el grueso de la sección que se dedica a elegir las filmaciones que pasarán por Gijón. Además, cuentan con un comité de cuatro personas que envían informes de películas, terminadas y en proyecto, así como de todo lo que se proyecta en varios festivales a los que no pueden acudir. «Este año nos perdimos Rotterdam y Berlín porque empezamos a trabajar tarde. Hay otros festivales en los que nos fijamos mucho como Sundance y Cannes, al que hay que ir sí o sí».

La razón de que haya que acudir al certamen de la Costa Azul no es solo la calidad de su sección oficial. En Cannes hay un gran mercado que puede llegar a las 3.000 filmaciones y donde se pueden encontrar joyas para Gijón. «Se hace una criba y al final nos quedamos con unas 80 o 100 por persona. Hay que ver lo más posible y estar atento a todo», explica.

Esta criba se realiza en base a unos criterios de calidad que cualquier seguidor del FICX conoce. «Hay cosas buenas en el cine comercial que se rechazan porque no siguen nuestra línea. Otras porque los directores tienen otros planes para la película o porque se parece demasiado a algo que ya tenemos confirmado», explica Alejandro Díaz. Durante esta época del año, la de criba y selección, los programadores del FICX se pueden pasar 12 o 14 horas viendo películas.

Junto a Alejandro Díaz y Tito Rodríguez está Martín Cuesta, que también se pasa horas y horas viendo las filmaciones. Este programador viaja a los grandes festivales, donde se coordina con sus compañeros para intentar abarcar lo máximo posible. Además, es el encargado de las redes sociales, los textos del catálogo o el programa de mano.«Las redes son un poco esclavas, pero también muy gratificantes.Me gusta mucho estar en la primera línea de la comunicación».

La que no viaja tanto es María José Álvarez, una de las veteranas del festival. Coordinadora, su labor consiste en controlar el presupuesto, distribuir los flujos de trabajo, las actividades, hacer el seguimiento del festival o contactar con los patrocinadores. «Mi trabajo no acaba nunca», señala.

La experiencia le permite mantener la calma ante lo que es una importante carga de trabajo, condicionada además por los plazos que marcan las instituciones a las que les solicitan subvenciones. «Tengo picos de trabajo, sobre todo en primavera. También en agosto, que es cuando se incorpora mucha gente».

Se incorporó al festival a mediados de los años 90, en el momento del gran cambio. Desde entonces ha vivido todas las etapas de su historia moderna y hay algo que tiene claro.«El festival ha logrado hacerse un nombre y siempre ha tenido apoyo», recuerda.

Otra de las veteranas es Celsa Fernández, con más de veinte años en el festival. De traducir películas ha pasado a coordinar el departamento de Invitados y Relaciones Públicas. Su trabajo, que comienza en agosto y se prolonga hasta el cierre del certamen, requiere de una buena dosis de mano izquierda. «Tenemos que invitar a los directores y jurados. Es gente que hace una película y se pasa un año viajando de festival en festival, así que es importante venderles que Gijón es un gran festival».

Su trabajo incluye además organizar los movimientos y encuentros de los invitados durante su estancia en Gijón.«De aquí salen los listados para los acompañamientos, para ir a recogerlos, para organizar las cenas y, en algunos casos, para colocarlos». Celsa Fernández sabe además que, en su trabajo, la psicología juega un papel fundamental.«Hay que ser firmes para que los invitados hagan lo que el festival necesita, pero amables para que se sientan a gusto y quieran volver».

Merigel Nicieza es una de las personas de Divertia que se suma una parte del año a la organización del FICX. Su trabajo consiste en coordinar la sección Enfants Terribles, que el pasado año trajo a 13.000 jóvenes a Gijón para ver cine y, sobre todo, para aprender. «Nuestra idea es que no sea solo un ‘vamos al cine’», explica. Esto se logra aportando a los profesores materiales con los que trabajar en clase sobre aquello de lo que hablan las películas que visionan y organizando talleres. «Ellos son nuestro público del mañana y eso hay que cuidarlo. Es una sección de la que todos en el FICX disfrutamos mucho».

Para que todo finalmente se ponga en pie está el equipo de producción, del que forma parte Félix A.Domínguez. Resolver problemas, hacerlo rápido y, a ser posible, a bajo coste, es su principal función. «Nosotros somos como el culo del cubo de la basura.Todo va resbalando hasta nosotros y nos encargamos de desaguar».

Fotos

Vídeos