El Comercio

Festival de Cine de Gijón

¡Zombies al treeen!

Durante la producción del filme de animación ‘Seoul Station’, también una historia de zombis (e igualmente programado por este 54 FICX dentro de la sección Géneros Mutantes), Yeon Sang-ho se planteó la posibilidad de hacer una versión en imagen real. Protagonizada por actores verdaderos, trataría el mismo tema de modo más comercial, con ambiente menos sombrío y el mensaje social algo atenuado. Así pues, en ‘Train to Busan’ la aventura se expande tras la catástrofe ecológica que ha tenido por consecuencia zombificar progresivamente a la población, ahora con voraces hordas de rabiosos muertos vivientes al asalto de un tren KTX, donde ciudadanos aún libres de contagio marchan hacia Busan desde Seúl.

Podría temerse que, en un convoy ferroviario dentro del cual viajan supervivientes encerrados junto a mutantes, la intriga se viera constreñida por los condicionantes espaciales de semejante propuesta. Sin embargo, todo va sobre ruedas, digo, sobre raíles. La realización encuentra siempre materia para ir más allá de los límites, a menudo mediante imágenes breves y secas que te dejan helado (véanse los ataques semielididos tras el metacrilato de las ventanillas con el tren ganando velocidad), o mediante hallazgos de guión ingeniosos, como la remontada de tres protagonistas a través de varios vagones infectados, ejemplo de inventiva.

Las agresiones grupales de los zombis no solo causan impresión. Filme vibrante y astuto, ‘Train to Busan’ combina su brillantez formal con preocupaciones sociopolíticas. Tienta pensar en el conflicto fratricida de las dos Coreas, en el peligro nuclear del Norte comunista, en el endurecimiento del gobierno del Sur. Como poco, el tren cobra una significación social. Los supervivientes están distribuidos en un espacio compartimentado por clases, dentro del cual deberán unir sus esfuerzos para alcanzar los coches de cabeza, egoístamente ocupados por aquellos más favorecidos. Aparte de repeler la virulenta ofensiva zombi, su lucha persigue la reconquista del gesto solidario olvidado, cuya humanidad elemental puede hacer menos inhóspito cualquier caos, por apocalíptico que sea.