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Estudios del hombre

Estudios del hombre

  • Matteo Garrone está considerado entre los mejores cineastas italianos de los últimos años, a lado de Tornatore, Nanni Moretti y Paolo Sorrentino

Matteo Garrone (Roma, 1968) está considerado entre los mejores cineastas italianos de los últimos años, a lado de Tornatore, Nanni Moretti y Paolo Sorrentino. Ha obtenido su mayor éxito gracias a ‘Gomorra’ (2008), adaptación del best seller homónimo de Roberto Saviano sobre la Camorra napolitana, Grand Prix en Cannes, también nominado al Globo de Oro como mejor filme extranjero.

Un gran triunfo internacional al que más tarde se sumarían el aplauso de la crítica y los numerosos reconocimientos tributados a ‘El cuento de los cuentos’ (2015), obra de tensión perenne entre realidad y fantasía; la vida misma, en el fondo. Tras probar el tenis y la pintura, Garrone obtuvo en 1996 el morettiano Sacher d’Oro con el corto ‘Silhouette’, transformado el mismo año en episodio de su ópera prima, ‘Terra di mezzo’, collage de tres historias de inmigración en Roma, donde las fronteras entre ficción y documento tienden a difuminarse.

Se transparenta ya la búsqueda de un realismo como espacio mágico continente de verdad; asimismo, la atención sobre marginados, excluidos e ingenuos. Algunos documentales después, Venecia premia su segundo largometraje, ‘Ospiti’ (1998), otro relato de inmigrantes, confirmación de los intereses realistas del realizador, ahora más atento a la incertidumbre íntima de los personajes que al contexto social. Este título sella su modus operandi: equipo mínimo, escenarios reales, cámara al hombro, sonido directo, improvisación, verismo…

Rodada sin guión, ‘Estate romana’ (2000), quizá la más hermosa película de Garrone, mantiene la poesía semidocumental en su irónico retrato de la capital italiana como gran teatro del mundo. Pero la aclamación crítica le llega con ‘L’imbalsamatore’ (2002), inspirado en la crónica de sucesos, igual que ‘Primo amore’ (2004). Supone un gran viraje en la carrera de su autor.

El presupuesto, mayor que en trabajos anteriores, le permite añadir al cuidado por el flujo de la realidad una búsqueda formal rigurosa, recombinando elementos de cine negro en una historia a medio camino del naturalismo y la abstracción pictórica. En adelante, Matteo Garrone partirá de una historia; y no desde los personajes, según hacía antes.