«No importa el género, en mi película hay mujeres porque eran las mejores»

Ruth Mader, ayer en el Antiguo Instituto. / AURELIO FLÓREZ
Ruth Mader, ayer en el Antiguo Instituto. / AURELIO FLÓREZ

La cineasta austriaca Ruth Mader presenta en la Sección Oficial 'Life Guidance', una distopía que está más cercana al mundo de hoy de lo que podría parecer

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Segundo largometraje de la austriaca Ruth Mader (el primero fue 'Struggle'), que compite en la Sección Oficial del FICX con 'Life Guidance', una distopía con ánimo crítico hacia el mundo capitalista, que se desarrolla en una sociedad dominada por las clases medias en la que el que no sirve es sedado y dormido en el castillo del sueño y el que se descarría recibe la visita de una empresa que se encarga de reconducirlo. El título de la película es también el de esa compañía y lo que supone formar parte de los expedientes que maneja es lo que narra la cinta, a partir de la aventura de un hombre de mediana edad con mujer e hijo que ha de pasar por el trance. Su experiencia, sus descubrimientos, su viaje por una realidad irritante, es el camino que recorre el filme.

«Es una película muy importante en mi carrera, he disfrutado mucho con el trabajo con los actores y representa para mí la sociedad de este momento», señala Mader. Es parca en palabras la austriaca, pero insiste en que, aunque obviamente, lo que cuenta es ficción, tiene tras de sí mucha realidad. Es el hoy de la sobreexposición pública en las redes sociales, es el hoy en el que todos nos sometemos a la mirada implacable del gran hermano en que habitamos. No negó la influencia de '1984' de George Orwell en su trabajo, así como también la de 'La naranja mecánica' de Stanley Kubrick', pero, sin embargo, Aldoux Huxley y su 'Un mundo feliz' no tienen hueco entre sus referentes.

La ambientación de la película se cuidó al detalle. Desde la decoración de las casas y oficinas hasta la ropa que lucen los protagonistas y sobre todo la luz y los colores. De esa forma se dibujan esos espacios absolutamente limpios, esterilizados, sin mácula, en los que transitan las buenas gentes de la clase media.

Mader llegó a esta historia después de renunciar a otro proyecto más complicado que iba a ambiantarse en un orfanato católico. En su país, Austria, las cosas no van mal para el cine, más allá de que también la televisión gana terreno a pasos agigantados a la pantalla grande. «El cine está reprimido por la televisión, tanto es así que ya hasta dejan participar a las series en los festivales», subraya.

Mujer y directora, Mader rechaza visiones de género respecto al cine. «Todo esto de los porcentajes de cine hecho por hombres o mujeres me molesta, no creo que el género sea lo importante. En esta película trabajaron muchas mujeres pero no por el hecho de serlo sino porque eran las mejores», concluye.

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