«La industria del cine es supermachista, a la mujer se le exige el doble de talento y coraje»

Lisandro Alonso y Constanza Novick, con su hija, ayer en el FICX. / DAMIÁN ARIENZA
Lisandro Alonso y Constanza Novick, con su hija, ayer en el FICX. / DAMIÁN ARIENZA

Constanza Novick compite en la Sección Oficial con 'El futuro que viene', su ópera prima

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Muchos años trabajando como guionista, dando vida a historias televisivas y, por fin, Constanza Novick (Buenos Aires, 1975) dio el salto a la dirección de un largometraje con 'El futuro que viene', la película inaugural del FICX que reflexiona con humor sobre la relación de amistad de dos mujeres en tres etapas de su vida. La produce su marido, Lisandro Alonso, un viejo conocido del FICX, que se dejó atrapar por el universo femenino creado por Novick en esta cinta en la que las interpretaciones de las dos protagonistas, las actrices Dolores Fonzi y Pilar Gamboa, son absolutamente imprescindibles.

No es en absoluto una autobiografía lo que narra Novick, pero sí está plagada de experiencias propias, es un collage de recuerdos y observaciones. Con ellas alumbró una historia que fue pasando por diferentes etapas hasta llegar al celuloide. Empezó como texto teatral y en un parto largo acabó por convertirse en carne de cine. Con el guion listo, Novick se dio cuenta de que solo ella podía dirigirlo: «La historia tenía algo muy personal, tenía algo autobiográfico, así que nadie podía contar esta historia como yo».

Al apoyo de Lisandro Alonso en la producción se unió otra circunstancia: una de las actrices protagonistas, la que da vida a Romina, tenía nombre y apellido desde antes de nacer. «El personaje estaba escrito para Dolores Fonzi», revela Constanza Novick. Son amigas desde hace veinte años, cuando coincidieron en una serie de televisión. Encontrar a su pareja de cine fue un proceso largo. «Conocía el trabajo de Pilar Gamboa en el teatro y me pareció una buena opción», explica. Luego fue necesario «construir entre ellas la dinámica de la amistad», ese vínculo que las dos actrices logran recrear con nota. Hubo, pues, una importante faena de dirección de actores, y también con las dos niñas que les dan vida en su etapa de pubertad. Dar con ellas fue una ardua tarea de casting. Juntas fueron capaces de levantar y hacer crecer esa relación de amistad quizá exagerada, extremadamente pasional y en la que conviven los encuentros y los desencuentros.

El trabajo actoral fue el más importante. Construir las épocas en los que acontece la historia, los ochenta, principios de 2000 y el tiempo actual, fue secundario frente a la idea de plantear un rodaje en el que se pudiera alcanzar esa química entre las actrices para contar la historia, que no solo se narra de una forma directa, sino que entra también en el juego de sugerirle al espectador. «Quería entrar y salir de la vida de esas mujeres y transmitir la sensación de que están siempre acompañándose». La herramienta para lograrlo no fue otra que la intuición.

La película lleva cinco semanas en las salas argentinas. Allí le ha acompañado la crítica, pero no tanto el público. «No hay suficiente público para este tipo de películas; si se estrenan todas al mismo tiempo es imposible», apunta la directora, que vivió en la gala inaugural del FICX la 'première' en Europa de su ópera prima.

En esa gala se lanzó un mensaje en favor del cine hecho por mujeres. Ella, contraria a las cuotas porque el talento debería estar por encima de todo y ser suficiente, tiene claro que la situación no es precisamente la más halagüeña: «La industria del cine es supermachista, a la mujer se le exige el doble de talento, de fuerza y de coraje», subrayó la directora argentina, que reconoció que llegar «de la mano de Lisandro» le ayudó a poder poner en pie su cinta. «Sin él al lado igual hubiera sido imposible», apuntó.

Es bien distinto el cine de Novick del de Alonso, que la acompaña estos días en Gijón y que se fue del FICX en 2008 con el premio al mejor largometraje por 'Liverpool'. Conoce a fondo el cine argentino, que asegura que está llamado a vivir en un futuro próximo un momento complicado por los cambios en la regulación de las ayudas públicas. «Al cine argentino le espera un periodo más difícil, si ahora se hacen 120 películas espero que se puedan llegar a hacer sesenta», auguró no sin cierto desazón. La presencia actual en festivales está llamada a disminuir en un futuro próximo porque el «rol protagónico» que hasta ahora ha tenido el estado va camino de diluirse. «Es complicado», concluyó en su reflexión.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos