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Festival de Cine de Gijón

Celso García: «Quiero mostrar al hombre mexicano sensible»

Celso García, director de 'La delgada línea amarilla', ayer en el Antiguo Instituto de Gijón.
Celso García, director de 'La delgada línea amarilla', ayer en el Antiguo Instituto de Gijón. / JORGE PETEIRO
  • El director mexicano se estrena con una película masculina que se centra en los avatares de la vida y con la que convenció a Guillermo del Toro

Celso García se estrena como director de largometrajes con 'La delgada línea amarilla', una película que firma también como guionista y con la que quiere salir del cliché de mexicano machista y denunciar las injusticias que sufren las clases medias. «Quería mostrar al hombre sensible, no al que toma tequila, maltrata a mujeres y dice muchas groserías», explicó el director, advirtiendo que el suyo se trata de un tema «que parece olvidado» y criticando el excesivo gusto de la sociedad por crear estereotipos. Y sin mujeres.

Siete años de trabajo y otras tantas semanas de rodaje han sido necesarias para dar forma a una película con la que «contar, de la forma más honesta posible, una historia sencilla tanto en el guion como en la parte visual», aseguró Celso García ayer, en el Antiguo Instituto de Gijón. Es una 'road movie' que el propio director apostilla de 'walk' pues su temática central gira en torno a una cuadrilla de trabajadores inexpertos guiados por un responsable y encargados de pintar la línea amarilla de una carretera a lo largo de 217 kilómetros. «Me interesaba no perder la atención del espectador en ningún momento aunque fuese mediante pequeños detalles. Hacer que la historia avanzase lo más rápido posible pese al estado de lentitud que la envuelve», comentó.

Con Celso García trabajan los actores Damián Alcázar, Joaquín Cosio, Silverio Palacios, Gustavo Sánchez Parra y un joven Américo Hollander. «Escribí el guion pensando en ellos y eso me ayudó a soltarme hasta donde podía llegar cada personaje», explicó el cineasta mexicano, quien afirmó sentirse «muy afortunado por contar con algunos de los mejores actores de Latinoamérica, que además de compañeros son amigos». La otra clave de la película es la geografía, su paisaje desértico. «Necesitaba un clima extremo, que reflejara que todos los personajes habían perdido su camino en la vida, y por eso rodamos en los meses más cálidos de la región, entre abril y junio. Pero la naturaleza fue muy condescendiente con nosotros y tuvimos los días que necesitábamos», recordó el autor.

La semilla de 'La delgada línea amarilla' surgió en 2008, mientras Celso García conducía bajo la lluvia por una carretera del estado mexicano de San Luis Potosí y vio a una cuadrilla de obreros de carretera bajo sus chalecos amarillos. «Pensé 'de dónde vienen, de qué hablan' y al llegar casa tenía la idea de que podía ser una bonita historia», contó el autor. Una temática que también gustó a Guillermo del Toro, que figura en los créditos como productor junto a Bertha Navarro y Alejandro Springal. García y Del Toro se conocieron en un concurso de cortos en 2002, hablaron y el ya consolidado director, guionista y novelista se ofreció a ayudarle cuando se decidiera a hacer su primera película. «Por entonces no estaba preparado, quería hacer un buen corto antes de lanzarme al largo y eso no pasó hasta que terminé el guion de 'La delgada línea amarilla'. Entonces se lo envié y él aceptó. Le agradezco mucho su colaboración y que sea de los productores que te dicen 'solo estaré si me lo pides'», relató García.