El Comercio
Festival de Cine de Gijón

«Los animadores en España son francotiradores»

Pedro Rivero y Alberto Vázquez, en Toma 3.
Pedro Rivero y Alberto Vázquez, en Toma 3. / JORGE PETEIRO
  • Alberto Vázquez y Pedro Rivero presentan en la sección Animaficx 'Psiconautas, los niños olvidados'

Con veintidós años, Alberto Vázquez (A Coruña, 1980) creaba una de las novelas gráficas más personales e interesantes de los últimos años: 'Psiconautas'. Un texto que llegaría a manos del guionista y productor Pedro Rivero (Bilbao, 1969) a través del editor de Astiberri y del encuentro de ambos creadores surgiría la película 'Birdboy' con la que se llevarían el Goya al Mejor Cortometraje de Animación en 2012. Tres años más tarde llegan al FICX para presentar el largometraje 'Psiconautas, los niños olvidados', dentro de la sección Animaficx, donde los dos personajes protagonistas, Birdboy y Dinki, luchan por escapar del asfixiante aire que se respira en la isla en la que viven, asolada tras un accidente industrial. La ausencia de expectativas, el aislamiento y las drogas, pero también la esperanza del cambio, centran la trama de esta esperada cinta que se estrenaba en San Sebastián donde obtuvo el Premio Lurra 2015.

«Para hacer 'Psiconautas' teníamos mucho camino andado porque el cómic ya era un producto sólido, con lo que partes con esa ventaja», explica Rivero. «Aunque el argumento plasmado en película daría para 30 o 40 minutos, así que se han desarrollado mucho más los personajes y las tramas». Un proceso hasta cierto punto lógico, según Vázquez, «ya que la historia en el libro, por su narración secuencial, ya funcionaba. Es por eso que hay muchas adaptaciones de cómics, como son los casos de 'Arrugas' o 'Persépolis'». Una evolución que es larga y no exenta de dificultades. Por un lado, está el problema de la financiación, aunque el éxito del cortometraje sirvió «de carta de presentación para mostrar a los productores que lo que teníamos entre manos era serio y sólido». Y por otro, la falta de profesionales de un sector que en España no cuenta con una formación adecuada: «Encontrar animadores de 2D para trabajar en la película no fue fácil. En países como Francia, Alemania, Reino Unido o Italia donde hay escuelas y festivales dedicados a la animación es distinto. Pero aquí apenas hay un par de Masters. Así que la gente que trabaja en esto son lo que se llaman francotiradores: gente independiente que vienen de otros campos -muchos de ellos son dibujantes-, y que acaban introduciéndose aquí porque les gusta y por curiosidad. Pero sin que haya una industria clara. Por eso muchos acaban marchándose a otros países», comenta Vázquez, quien clasifica su película «a caballo entre la animación y el cine de autor».