El Comercio
Festival de Cine de Gijón

«Deberían enseñar cine en las escuelas»

Víctor Erice, a su llegada ayer a su seminario '¿Qué es el cine?' en el Antiguo Instituto.

Víctor Erice, a su llegada ayer a su seminario '¿Qué es el cine?' en el Antiguo Instituto. / Joaquín Pañeda

  • Víctor Erice inició en el Antiguo Instituto su seminario '¿Qué es cine?' ante 25 afortunados participantes

  • De conceptos generales a momentos clave de la historia del cine y hasta un tiempo para la reivindicación. El cineasta vasco sabe de lo que habla

Que esté en Gijón es todo un lujo. Más aún si su visita a la ciudad es para impartir un taller cinematográfico aprovechando el paso del ecuador de la 53 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón. A sus 75 años, el director Víctor Erice (Carranza, Vizcaya, 1940) tiene tanto que contar como ganas tiene el público de escucharle. Si bien solo veinticinco afortunados pueden hacerlo estos días en el Antiguo Instituto de Gijón. Allí llegó a pie Víctor Erice, con su maletín repleto y sus ropas oscuras, media hora antes del inicio de la clase, que estaba programada para las nueve y media de la mañana, y comenzó a preparar sus documentos. Poco a poco fueron llegando los seleccionados para participar en el seminario '¿Qué es el cine?'. Puntual empezó su clase, en la que tras los saludos y mientras explicaba en qué iba a consistir, acertó a decir que «solo tenemos 20 horas, así que a ver si nos da tiempo a contarlo todo». Ayer se adentró en las cinco primeras, en las que compartió su experiencia y permitió conocer de primera mano la opinión de uno de los cineastas españoles más destacados de la historia. «¡Vaya si don Víctor cumple las expectativas!», contaba al salir de la primera sesión el profesor de secundaria Sergio Clavero, que viajó desde Santiago de Compostela y quien quiso poner en valor la «enorme densidad» de Erice como maestro.

Aseguran los que saben de cualquier oficio que para conocerlo bien hay que haber tomado contacto con cada una de sus partes, haber empezado desde abajo para conocer sus entresijos antes de aspirar a cotas más altas. Un requisito que Víctor Erice cumple a la perfección en este negocio del cine. En los dos años que estudió en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas tras terminar la carrera de Ciencias Políticas y Derecho en la Universidad Central -hoy conocida como Universidad Complutense de Madrid- hizo crítica de cine, escribió guiones para autores como Miguel Picazo -'Oscuros sueños de agosto'- o Antonio Eceiza -'El próximo otoño'-, dirigió el mediometraje 'Los días perdidos' y actuó en 'Antoñito vuelve a casa', de Manuel Revuelta.

Decir Víctor Erice, hay que reconocerlo, es anteponer calidad a cantidad. Tras dirigir algunas obras de manera conjunta en la década de los 60 y llevarse por ellos las primeras distinciones, a día de hoy su firma tan solo aparece en los créditos de tres largometrajes pese a más de cuarenta años dedicado a la profesión. Fue en 1973 cuando llegó 'El espíritu de la colmena', la película protagonizada por Fernando Fernán Gómez y Ana Torrent. Un título emblemático del cine español, una de las mejores películas de nuestro cine al decir de muchos especialistas. Tanto el Festival de Cine de San Sebastián como el de Chicago pusieron su mirada en el director vasco, lo mismo que una oleada de seguidores. Todos tuvieron que esperar una década para ver un nuevo trabajo de Erice. Fue en 1983 cuando presentó 'El sur', el relato de la vida de una familia española durante el régimen franquista, tras sobrevivir a la guerra civil. Una década después, como si estrenar trabajo tras diez años fuera su costumbre particular, ve la luz 'El sol del membrillo', un retrato del pintor Antonio López. Son proyectos que no se libraron de problemas. La falta de liquidez, las discusiones con el productor o las diligencias que nunca llegaban a buen término suelen ser también una seña de identidad de sus trabajos.

A pesar de tan limitada producción, Víctor Erice es de los que no para. Él mismo explicaba que «siempre soy cineasta, aunque no esté rodando» y que «últimamente he hecho muchas cosas pequeñas que desgraciadamente no han accedido a las salas y sí a los museos». Por eso, su visita a Gijón es mucho más que una charla al uso; de hecho es todo lo contrario, porque al autor vasco no le gusta llamar la atención más de lo necesario. Ni ruedas de prensa, ni entrevistas. Solo trabajo.

Sus alumnos, mientras tanto, encantados. «Es increíble la capacidad que tiene para comunicar, llega al punto de que parece que tiene todas sus palabras memorizadas», coincidían en opinar dos de sus alumnas en Gijón. Lo que Víctor Erice compartió en la primera sesión de su curso dejó de ser una mera aproximación a la materia para convertirse en toda una oportunidad para beber de sus conocimientos. «Es una persona cercana y que adora su profesión», aseguró Clavero. Para muestra, bastaba escuchar los cinco primeros minutos en su clase.

«La educación cinematográfica es clave», aseguró Víctor Erice, apostando por que «en las escuelas se debería enseñar cine». Aprovechó su encuentro con sus alumnos el cineasta para criticar duramente «la pérdida de importancia de las humanidades en las aulas españolas». La clase continuó tomando la Historia del cine como hilo conductor. El maestro indagó en algunos de los momentos clave del séptimo arte, empezando por los hermanos Lumière y la influencia soviética de principios del siglo XX. Apenas unas primeras pinceladas.

Lo que dejó claro en todo momento el autor de 'El espíritu de la Colmena', 'El Sur' y 'El sol del membrillo' es que sigue sintiendo por su oficio es pura pasión y, gracias a él, sus alumnos disfrutarán estos días de un regalo anticipado de Navidad. 20 horas hablando de cine con Víctor Erice.