«Peleamos seis años por esta película»

Samu Fuentes en el Antiguo Instituto. / PURIFICACIÓN CITOULA
Samu Fuentes en el Antiguo Instituto. / PURIFICACIÓN CITOULA

'Bajo la piel de lobo' es el primer largometraje de ficción del realizador Samu Fuentes. Rodado en Asturias y protagonizado por Mario Casas, llegará a las salas el próximo 9 de marzo

A. VILLACORTA GIJÓN.

Un accidente de tráfico cambió para siempre la vida de Samu Fuentes (Noreña, 1972), que, a raíz del siniestro, decidió dejar de preparar oposiciones docentes y dedicarse al cine, su pasión. «Me lo replanteé todo y me di cuenta de que uno tiene que hacer lo que de verdad le gusta. Así que, al final, tomé la decisión de ir a estudiar dirección cinematográfica a Barcelona. Hasta ahora». Un presente que ayer se concretó en un abarrotado Teatro de la Laboral, donde presentó, en el marco del FICX, 'Bajo la piel de lobo', su primer largo de ficción, protagonizado por Mario Casas, Irene Escolar y Ruth Díaz, rodado entre Huesca y Asturias y que llegará a las salas el 9 de marzo.

-Verónica Forqué dijo el otro día que dirigir es como escalar el Himalaya.

-Es escalar y caer y volver a empezar. Hay muchos palos y desilusiones. En el caso de esta película, peleamos seis años por ella. Imagínate todo lo que pasa en seis años: hay cambios de todo tipo. Hubo momentos, incluso, en los que nos planteamos rodar en Andalucía, el País Vasco, Navarra, Lituania, Bélgica... Manejamos mil opciones.

«En Asturias falta apoyo económico para el cine. El Principado no valora todo lo que supone»

-Pero, al final, triunfó Asturias.

-Es que yo en la cabeza siempre tuve Asturias porque conocía los parajes que hay en el Occidente, que nos venían como anillo al dedo.

-¿Lo de conseguir financiación es una tarea heroica?

-Es una pelea constante. Hay que hacer artificios y malabares. Además, en Asturias tenemos la mala suerte de que, aparte de ser una comunidad pequeña, no contamos con los incentivos fiscales que tienen en Canarias, Galicia o Navarra y que van a tener ahora en País Vasco. Estamos en desventaja. Tenemos un paisaje increíble, mar y montaña muy cerca... pero falta el apoyo económico y el Principado no valora lo que el cine supone.

-Convénzalos.

-En todas las pelis en las que he trabajado ha pasado lo mismo. 'El secreto de Marrowbone' dejó un dineral en Pravia, 'La torre de Suso' en Mieres, la de Woody Allen en Oviedo... Un rodaje deja mucho dinero y el Principado debería verlo como una inversión porque repercute en restaurantes, hoteles, gasolineras, tiendas... Laboral Cineteca y la Film Commission están bien, pero debería haber más fondos de la Consejería de Cultura.

-El paisaje asturiano es un personaje más del filme.

-Totalmente. En esta película, el paisaje es fundamental y también la meteorología. Necesitábamos nieve, pero, como aquí no estaba garantizada, nos fuimos al Pirineo.

-Es la historia de un trampero solitario que experimenta sentimientos desconocidos cuando abandona la soledad del monte.

-Muestra lo que hay bajo esa apariencia de lobo solitario. Habla sobre la condición humana y lo salvaje, contrapone lo civilizado y lo no civilizado. Cómo el hombre es más animal de lo que pensamos y cómo los animales, muchas veces, son más civilizados que nosotros. Yo también siento la necesidad de escapar. A veces me gusta ir solo de monte. Y en Asturias hay sitios increíbles para perderse. Me ayuda mucho, me relaja.

-Mario Casas tuvo que engordar casi quince kilos. ¿Le odió por ello?

-No (Risas). A mí me chirría mucho que en las películas se vea que los personajes no comen de verdad. Bueno, pues él come y bebe de verdad. Hubo una secuencia que repetimos cinco o seis veces y, casualmente, era una en la que le tocaba comer pote. Le hicimos sufrir con la gastronomía asturiana (Ríe). Pero lo tuvo más difícil en la película que está haciendo ahora, en la que tuvo que bajarlos.

-Irene Escolar y Ruth Díaz encarnan a las dos mujeres de la cinta. ¿Cómo son sus personajes?

-Son dos personajes femeninos muy fuertes. Uno, fuerte desde el estoicismo. Otro, fuerte desde la rebeldía.

-En el caso del papel que interpreta Ruth, se trata de una mujer totalmente sometida.

-Sí. Cuando le enseñamos el guion, le chocó mucho que fuese tan machista. No le convencía, pero hablé con ella y le expliqué la situación, la época de la que hablábamos. Eran los tiempos en los que, tristemente, se podía comprar a una mujer. Se pagaba una dote y listo. Afortunadamente, eso ya no pasa. Y lo entendió.

-Además de contar con dos protagonistas femeninas, puso a trabajar a su propia madre, Adelina Berros.

-Mi madre lleva tiempo participando en castings y películas, en series y en publicidad como figurante. Igual hizo más pelis que yo y, esta vez, sale un momento en el pueblo de Argul.

-Y, para complicarse la vida, el rodaje estaba lleno de animales.

-Rodamos con lobos que venían de Sevilla, con un venado doméstico que trajimos de Pamplona, con cabras y con conejos, aunque la secuencia de los conejos, al final, se cayó en el montaje. Y también rodamos con buitres, porque tuvimos la suerte de que sobrevolasen el pueblo, lo que nos venía muy bien dramáticamente.

-Tengo entendido que algo pasó con el venado en cuestión.

-Que se nos escapó en el minuto uno. Cogió velocidad, saltó una verja de dos metros de altura y se marchó. La gente decía que estaba muerto, pero, como no supo sobrevivir en la naturaleza, a las dos semanas volvió y comía de la mano de la gente. Entre tanto, para sustituirlo, hubo que traer otro. Así que, al final, teníamos dos.

-Después de convivir con los pastores, ¿qué opina sobre el lobo?

-Entiendo a ambas partes. Entiendo perfectamente el problema de los ganaderos. Lo vivimos en primera persona cuando estuvimos preparando el rodaje en Picos con un pastor, Fernando Mier. Justo el día que llegamos, el lobo le había matado tres ovejas. Mario entró en situación rapidísimo y nos dimos cuenta de lo que sufre esa gente. Precisamente ahora queremos hacer un documental con los pastores de Picos. Coger un equipo pequeño y reflejar esa soledad.

-¿Es usted un asiduo al FICX?

-Siempre. Hay una programación muy interesante y estoy encantado de que esta andadura haya debutado con tan buen pie porque parece que se va a batir el récord de espectadores, además de que se ha abierto un apartado dedicado a la industria que es muy importante para todos los que nos dedicamos al cine en Asturias. Estuve viendo cosas de la Sección Oficial y, de las que pocas que vi, la que más me gusto fue 'A Man of Integrity'.

-¿Qué les dice a los chavales que sueñan con ser cineastas?

-Que hay que pelear mucho, pero, si el cine es lo que de verdad les gusta, merece la pena. Esto es una carrera de fondo y el que aguanta y resiste llega, pero hay que aguantar y resistir, porque vas a caer muchas veces.

-¿Tendría problema en volver a ser ayudante de dirección?

-Siempre que pueda, me gustaría quedarme en Asturias. Si me llaman para trabajar de auxiliar y la película me apetece, encantado.

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