«Esta película me enseñó a escuchar»

Nila Núñez, en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón. / CITOULA
Nila Núñez, en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón. / CITOULA

Nila Núñez estrena con 24 años el palmarés de la mejor película española del FICX | 'Lo que dirán' retrata a dos chicas de 17 años, una de origen pakistaní y otra marroquí, con formas diferentes de entender la vida y la religión

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Imposible estar más feliz. Venía a Gijón con el premio ya ganado por haber logrado que su documental 'Lo que dirán', un proyecto fin de máster, fuera seleccionado para participar en el Festival Internacional de Cine de Gijón y acabó subiendo al escenario del Jovellanos para recoger el premio a la mejor película española de cuantas participaban en secciones competitivas del FICX y el de mejor dirección en idéntico ámbito. Se llama Nila Núñez, tiene 24 años, y su película, que se adentra en las vidas de dos adolescentes musulmanas de Barcelona, se ha convertido en una de las grandes revelaciones del FICX.

Estudió Medios Audiovisuales, comenzó a hacer el Máster Documental Creativo de la Universidad Autónoma de Barcelona (ahora está realizando otro de montaje) y la casualidad la llevó a descubrir a Aisha y Ahlam. La primera es de origen pakistaní y lleva velo; la segunda, marroquí, y prescinde de hiyab. Tienen ambas 17 años y son íntimas amigas. Las dos chicas estudiaban segundo de Bachillerato en el Joan Coromines, estaban haciendo un trabajo de investigación y necesitaban que alguien les ayudara con un vídeo. El padre de Nila, profesor en el instituto, pidió ayuda a su hija para que les echara un cable, ella se prestó, empezó a tratarlas, a conocerlas y la cosa acabó en película. «Tienen puntos de vista muy distintos sobre la religión y sobre la vida», apunta la directora.

El caso es que los responsables del máster, que hasta ahora solo había producido cortometrajes, cuando vieron las primeras grabaciones realizadas por Nila se enamoraron de su proyecto y decidieron que aquella aventura debía ser un largo.

«Estuvimos grabando un curso completo, de octubre a junio, nos pasábamos tardes enteras», explica Nila, que con el beneplácito de sus familias -aunque la de una de ellas finalmente no quiso salir en pantalla- les sirvió un guion de grabación en el que su espontaneidad y su verdad era el punto fuerte. Se proponían temáticas y ellas hablaban. No solo sobre religión, sino sobre otros muchos asuntos. No sabe cuántas horas de grabación pudo acumular durante tantos meses de trabajo, pero fueron muchísimas; al cribado de material tras cada jornada se sumó un mes aproximadamente de trabajo de montaje.

Esa verdad de las chicas, también felices con los premios de Nila, con la que establecieron una conexión muy especial, conquista al público. Y, en cierta forma, sirve para romper clichés y prejuicios. No solo sobre la mujer musulmana, sino también sobre el universo de los adolescentes. Pero, subraya su directora, su película tampoco es que busque romper tópicos ni lanzar moralejas. «Yo creo que lo que me ha enseñado esta película es a escuchar». En la disparidad y la diversidad está el gusto. Aisha es más conservadora; Ahlam, más revolucionaria, pero se entienden, se quieren, se respetan. «Está claro que la película quiere abrir mentes, pero no trata de decir qué está bien o qué está mal», anota Nila Núñez, que entiende la decisión de llevar pañuelo de una de las chicas: «Ella lo lleva libremente porque quiere, lo siente y lo hace por Dios». Pero aclara la directora que el filme tampoco pretende ser una ventana abierta al universo de la mujer musulmana. «Esta película se podría haber hecho sobre católicos o sobre budistas».

El futuro

Las chicas se han sentido libres para hablar de lo que les preocupa, para decir sus opiniones sin miedo. «Cuando vieron la peli alucinaron, y también fue una manera de decirles a su familias lo que piensan», explica la joven cineasta.

La película ya se ha proyectado en el ITEA de Amsterdam y pretende seguir, tras su parada en Gijón, una ruta por diferentes festivales. Nila Núñez no quiere dormirse en los laureles. Hay que celebrar el éxito alcanzado, pero, sobre todo, seguir trabajando. «Disfruto mucho haciendo documental, es magia; la historia estaba ahí», señala.

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