«La Revolución del 34 es todavía incómoda»

Sergio Montero, en Buenos Aires, durante la grabación del documental. /  E. C.
Sergio Montero, en Buenos Aires, durante la grabación del documental. / E. C.

Sergio Montero estrenará en el FICX 'Los labios apretados', un largometraje documental sobre los sucesos de ochobre

A. VILLACORTA GIJÓN.

Sergio Montero (El Entrego, 1978), 'Monty', no descansará hasta que vea en pantalla grande 'Los labios apretados', el primer largometraje de cine documental contado en primera persona -por él mismo- sobre la Revolución de octubre de 1934. Un trabajo de largo recorrido que le ha llevado nueve años de trabajo, que fue rodado entre Uruguay, Argentina y Asturias y que se proyectará el próximo 21 de noviembre en el Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX).

Todo empezó «casi sin pensarlo», durante un viaje que le embarcó hacia Buenos Aires por motivos familiares. Un lugar en el que este descenciente de minero encontró «a muchísimos hijos y nietos de exiliados» y, sobre todo, «una sociedad con enormes vínculos con la historia social y política de España y donde la memoria histórica lo impregna todo, a mil años luz de nosotros en ese sentido».

Allí, empezó a cuestionarse muchas cosas. Por ejemplo, «¿cómo era posible que nuestro conocimiento sobre la Revolución del 34, unos sucesos que pasaron al lado de nuestras casas, se redujese, en muchos casos, a batallitas del abuelo, a conversaciones de chigre de los que perdieron la guerra?», sin que en ninguna clase de Historia le hubiesen contado nada. «¿O cómo podía ser que no existiese ningún largo documental sobre aquello episodios de magnitud mundial considerados como la última revolución obrera de Europa y, sin embargo, sí encontremos varios sobre la Revolución francesa?», se preguntaba una y otra vez Montero sin salir de su incredulidad.

Argentina, Uruguay, Francia y Holanda son algunos de los escenarios de la cintaEl equipo de la película ha recurrido al mecenazgo para sufragar los últimos gastos

Así que el documentalista y fotógrafo se puso manos a la obra y la investigación le llevó a hurgar en veintidós archivos de cinco países diferentes -de Latinoamérica a Francia y Holanda-, de un lado a otro del océano en busca de la historia no contada de la Revolución asturiana y de una reflexión sobre cómo transmite -o no- una sociedad su propia memoria a las siguientes generaciones.

Ese periplo no dejó de depararle sorpresas, como el descubrimiento de materiales inéditos que la película saca ahora a la luz. Fotografías aéreas realizadas por el ejército, documentación sindical clandestina, actas de consejos de guerra, fotos publicadas en la prensa obrera, postales conmemorativas, folletos olvidados, bandos de los comités revolucionarios, cartas de militantes, chivatazos, retratos de revolucionarios, misivas de los condenados a muerte desde su celda. Papeles como el incautado por las fuerzas del orden con la firma de Higinio Carrocera Mortera y fechado el miércoles, 10 de octubre, a las dos de la tarde. «Carrocera, metalúrgico de la CNT de La Felguera, sería comandante en la Guerra Civil y figura clave en la defensa de Asturias que fue condecorado por su actuación en El Mazucu (Llanes) y fusilado en mayo de 1938 en Oviedo». O «diarios personales como el del revolucionario asturiano Florentino Fonseca, un documento único, hasta ahora desconocido y de un gran valor histórico que se transforma en una parte fundamental de la narración del documental».

En esa exhaustiva investigación, Montero también recupera las desconocidas crónicas periodísticas que realizó el escritor argentino Roberto Artl, quien, según relata el realizador, «había penetrado clandestinamente en Asturias como corresponsal del diario porteño 'El Mundo' y que, desde una pensión ovetense, enviaba a su periódico sus 'Aguafuertes'. Unas crónicas en las que Artl «se queda asombrado por la capacidad destructiva de los revolucionarios o por una Greta Garbo que descargaba cajas de pescado en Gijón» y de las que el realizador entreguino extrajo el título del documental. «Concretamente, de una frase en la que dice que, en Oviedo, la gente recuerda aquellos días siniestros con los labios apretados».

En el plano puramente cinematográfico, «el documental incluye un registro fílmico real de la época que aún se conserva, 'Los luctuosos sucesos revolucionarios de Oviedo', de tan solo dieciocho minutos de duración, recuperado así del olvido, además de otros archivos de época muy poco conocidos correspondientes al periodo mudo asturiano como 'Mieres del Camín', filmado en 1928 en la zona minera asturiana, o 'Un paseo por Oviedo', y recupera imágenes de la colectividad asturiana y gallega en Argentina en la década de los treinta.

Amor a la memoria

Han sido casi 300 horas de grabación en las que tampoco han faltado las conversaciones con algunos de los supervivientes del viejo levantamiento obrero, a los que, en muchos casos, «todavía les resulta difícil hablar».

No le extraña a Sergio Montero, «después de una represión sanguinaria que solo fue superada por los cuarenta años que vinieron después». Una Revolución que -sostiene- «sigue siendo incómoda. Sobre todo, para determinados partidos políticos que, a pesar de participar en aquellos sucesos, no quieren ni oír hablar de ella».

Y, por eso, 'Los labios apretados' acaba de lanzar una campaña de micro-mecenazgo a través de la plataforma Verkami para poder sufragar los últimos gastos de su post-producción. «Aunque, como todo el mundo entenderá, este tipo de proyectos no se hacen por dinero, sino por amor al arte y, sobre todo, a la memoria».

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