«Tener la muerte cerca te hace pensar en lo hermosa que es la vida, que el tiempo es oro»

John Carroll Lynch, ayer en el Antiguo Instituto. / JORGE PETEIRO
John Carroll Lynch, ayer en el Antiguo Instituto. / JORGE PETEIRO

El actor John Carroll Lynch dirigió 'Lucky', que se adentra en la vida de un nonagenario al que da vida Harry Dean Stanton, tras afrontar un cáncer y la muerte de su madre

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Debuta en la dirección. John Carroll Lynch (Boulder, Colorado, 1963) , un actor bien curtido como secundario en EE UU y que ha trabajado con nombres tan importantes del cine como Martin Scorsese o los hermanos Coen, se estrena tras la cámara con 'Lucky', una película que ha conmovido en el FICX permitiendo ver en pantalla grande al mítico actor Harry Dean Stanton, fallecido en septiembre y que interpreta en la cinta a un nonagenario que reflexiona sobre la vida y la muerte. Como también lo hace Carroll Lynch, que ya tiene otra idea en mente con idéntica temática. Pero niega que lo suyo sea obsesión. Más bien la vida se encarga de marcar los ritmos. «Mi madre murió hace cuatro años, mi padre, que por cierto sale en la película, tiene 86 años, y a mí me diagnosticaron un cáncer de próstata del que ya estoy libre. Pero cuando a uno le dicen la palabra cáncer, lo primero que se le viene a la cabeza es la muerte; claro que también estar cerca de la muerte te hace pensar en lo hermosa que es la vida, en que el tiempo es oro», reflexiona el actor que fue marido de Frances McDormand en 'Fargo'.

La vida y la muerte están muy presentes en su película, que llegó a dirigir por obra y gracia de una extraña conjunción de factores: su mujer se había ido de fin de semana y su amigo Dragon Sumonja, coguionista de 'Lucky' junto a Logan Sparks, le propuso hacer un corto. No tenía nada mejor que hacer y aceptó. Eso fue hace 16 años: «Así fue como conseguí el trabajo», bromeaba ayer el actor estadounidense. Los dos guionistas, que firman también su primer guion para largometraje, son amigos y ellos le propusieron dar el salto a la dirección que hacía años le rondaba por la cabeza. «Quería dirigir y hace como quince años empecé a prestar más atención, a fijarme en lo que supone el proceso de dirección y de pre y postproducción», relata.

Y, por fin, llegó el momento de ponerse al mando, un trabajo muy diferente al que hasta ahora había realizado en el cine. «Cuando haces una película como actor llegas muy tarde al proceso, el guion ya está hecho, el director y los directores de fotografía y arte ya han imaginado el mundo en que vas a habitar, todas las decisiones están tomadas; cuando diriges, comienzas desde el principio, tienes que elegir, por eso me interesaba hacerlo, quería colaborar con los guionistas, participar en el aspecto narrativo», explica John Carroll Lynch. En cierta forma, añade, es como si el director contara la historia desde fuera y el actor lo hiciera desde dentro.

Para contar la vida del nonagenario Lucky, Carroll Lynch contó con todo un mito del cine: Harry Dean Stanton (1926-2017), el protagonista de 'París Texas'. «La historia requería que los actores se sintieran reales», introduce el director, para quien contar con Stanton fue «un reto maravilloso». Un hombre con 60 años de experiencia en el cine y que en los últimos años había rechazado numerosos papeles protagonistas. Pero, sin embargo, dijo sí a 'Lucky'. También tuvo a sus órdenes a otro nombre importante del cine, David Lynch, que se limitó a ejercer como actor y no se metió en los asuntos de dirección. Aquí hay anécdota: «En un momento del rodaje, Harry tenía un diálogo con la dueña del bar y se le olvidaba, porque no lo sentía, decía que eso que estaba diciendo no se entendía. Estaba discutiendo conmigo y en un momento dado, como tantas veces he hecho yo en un set de rodaje, buscó la aprobación de Lynch a lo que decía y este le respendió que eso no le competía, que no era asunto suyo. Lo mejor de todo es que al final, al montar la película, me di cuenta de que Harry tenía razón y esa escena no aparece».

Quizá la razón le asistía porque el personaje nació para él: «Harry fue la inspiración de la película, los guionistas le conocían, de hecho Logan fue su asistente, y estaba escrito para él». Por eso lo vivió a fondo, lo disfrutó, era la película que tenía que hacer en ese momento. Fue su legado.

Los maestros

Lo cierto es que John Carroll Lynch se estrena en la dirección pero ha tenido un montón de maestros, los grandes realizadores en cuyas películas ha participado. «Todos los directores con los que he trabajado tienen tres cosas en común: que crean atmósferas propicias y generan un nivel alto de creatividad, que dejan sus egos atrás y que se enfocan en lo que quieren decir».

Él se aplica el cuento. Y piensa ya en lo que vendrá pero sin mayores preocupaciones. Ha aprendido mucho de esta experiencia, sabe más de todos los entresijos de la producción y ya avanza que le gustaría firmar también el guion. Pero, de momento, no hay un plan trazado: «No sé qué será lo próximo, las cosas ocurren, este proyecto sucedió sin que lo esperara, así que no puedo saber lo que va a pasar; en mi vida siempre ha sido así, fíjense que mi primer papel importante lo obtuve porque vivía en Mineapolis en lugar de Nueva York o Los Ángeles, lo cual no deja de ser extraño para un actor».

Mientras llega esa segunda experiencia en la dirección, sigue trabajando como intérprete. En primavera está previsto que se estrene en Estados Unidos 'Anything', una historia de amor con la que debuta en la dirección Timothy McNeil. Lynch es protagonista junto a Matt Bomer y comparte reparto con Maura Tierney. Tiene también una serie en cartera que lleva por título 'Clawford', que verá la luz el próximo año y que promete: «Se puede decir que es una serie sobre una familia, cereales, marihuana y mapaches».

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