Cómo tener la sidra en su punto

Co-propietario junto a su hermano, Amador, de la Sidrería Uría, en el barrio gijonés de El Llano.

LUIS BARREIRO URÍA

Uno de los aspectos más importantes para disfrutar de la sidra es tenerla a la temperatura correcta, entre 12 y 14 grados aproximadamente. De esta manera se expresa de la mejor manera y se doma la acidez de una bebida que caliente sólo es apta para folixeros sin escrúpulos y demasiado fría puede llegar incluso a hacer daño en el estómago. «Lo más importante es que vaya enfriando poco a poco, porque enfriarla repentinamente puede provocar que no haga buen vaso e incluso que quede cortada» asegura Luis. Lo ideal para esas fiestas al aire libre es «dejar las botellas tumbadas e interponer hierba, hojas o un trapo entre las botellas y el hielo», de manera que no esté en contacto directo el frío con el cristal. Alargando así el proceso de enfriamiento, que puede durar ente media hora y una hora dependiendo de la temperatura exterior. Luis recomienda también agitar las botellas antes de abrirlas. A unas las beneficia más que a otras pero «ante la duda, mejor agitarlas para hacer que reviva el carbónico y evitar que se vean esos trapos que pueda tener de madre». La conservación ha de hacerse en un lugar fresco y oscuro, sin cambios de temperatura. «Hay sidras, especialmente de la zona de Navia o Sariego, a las que les viene bien un poco de reposo. Aguantan 3 ó 4 meses en la botella sin problema».

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