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José Moro

«Hoy en día se puede manejar una bodega a través del ‘smartphone’»

José Moro - Presidente de Bodegas Emilio Moro y Cepa 21
Presidente de Bodegas Emilio Moro y Cepa 21

Sus vinos se sirven en un centenar de países y en los restaurantes americanos del cocinero José Andrés. Su siguiente paso lo daráen marzo en El Bierzo

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

José Moro (Pesquera de Duero, Valladolid, 1959) preside la Bodega Emilio Moro que fundó su abuelo. El día 1 de marzo presentará en Ponferrada sus primeros vinos blancos hechos en El Bierzo con uva godello. Aprovecha su crecimiento para hablar de un futuro «menos mitificado» del mundo del vino y de cómo llegar a las nuevas generaciones.

–Bodegas Emilio Moro se sustenta en la tradición y la innovación. ¿Cómo se trabaja con un ojo en el pasado y otro en el futuro?

–La innovación es para reforzar la tradición. En el mundo del vino el público es bastante conservador, así que tener una bodega con historia y con tradición es un valor añadido. Pero no somos una bodega antigua, estamos a favor del conocimiento, el cual nos está ayudando a hacer cada vez mejores vinos. Por eso es compatible hablar de los dos términos.

–¿Cómo utilizan las nuevas tecnologías en su bodega?

–Queremos tener la máxima información y aprovechar todos los recursos. Hemos desarrollado una ‘app’ con Telefónica en la que vamos registrando los trabajos que hacemos anualmente en nuestras fincas y viñedos. Ahora estamos trabajando con drones para ver el perfil que tiene cada tierra, utilizamos sistemas modernos de trabajo que hacen que los vinos se oxigenen menos y vemos las redes sociales importantísimas para acercarnos al público. Hoy se puede manejar una bodega con un ‘smartphone’.

–Su padre animaba a escuchar al vino. ¿Qué dicen los suyos?

–Saben interpretar el estado de ánimo del consumidor y siempre muestran la cara amable, porque están hechos con una uva tempranillo que no destaca por nada, pero lo tiene todo y se elabora en una tierra mágica como es Ribera del Duero.

–En España cada vez se bebe menos vino. ¿Cambian las costumbres?

–Tristemente está bajando el consumo de litro per cápita, pero los vinos de calidad están subiendo. El consumo ha bajado porque las prácticas culturales han cambiado. Antes se bebía vino en familia, pero ahora ya ni siquiera comemos todos juntos y con tranquilidad. Se ha tratado de dar demasiado glamour a este mundo cuando es muy fácil y honesto. Los bodegueros, sumilleres y demás debemos hablar de forma sencilla para que todos lo entiendan y no les cree complejo. Todo el mundo entiende de vino porque sabe decir si le gusta o no.

–¿Qué hacer para desmitificarlo?

–Hay un montón de pequeñas cosas que podemos hacer desde las bodegas para llegar a los más jóvenes: mostrar lo saludable que es beber vino –siempre que sea con moderación– y todo lo cultural y jovial que tiene, explicándolo de una forma sencilla, con vocabulario fácil.

–Dice que el futuro pasa por atraer a los jóvenes. ¿Cómo?

–Yendo a las universidades a dar charlas acerca de los parabienes, atrayéndoles a través de las redes sociales y enganchándoles a través de lo que es la empresa, enseñándoles el negocio. Pero la mayoría de bodegas somos pequeñas y no tenemos la infraestructura para hacer un plan brutal de marketing como los de las cerveceras. Los jóvenes se unen tarde, pero está más que demostrado que si han tenido la posibilidad se han quedado enganchados. En Europa el que tiene encanto en la discoteca es el que sostiene una copa de vino o champán. Debemos hacer un esfuerzo por extender aquí esta tendencia.

–A fomentar la cultura del vino ha ayudado el auge del enoturismo, ¿no? En su web ofrecen catas.

–Es una forma de ocio que cada vez tiene más posibilidades. Tenemos que abrirnos en canal para llegar a toda la gente que visita la bodega porque es una forma de fidelización muy grande.

–Castilla-La Mancha ha propuesto al viñedo europeo como Bien Inmaterial de la Humanidad. ¿Qué le parece?

–Fantástico. Media España debería estar plantada de viñedos porque hacen una labor fotosintética de curar el aire increíble.

–Ha dicho en alguna ocasión que el vino español tiene calidad, pero no se ha exportado bien. ¿Sigue siendo una tarea pendiente?

–Se ha llegado tarde porque la ordenación que permiten las DO es muy reciente. Hace treinta años había tres y ahora, 70. Los vinos españoles, me da igual Jumilla, Ribera o Rioja, cada día se están haciendo mejor y tienen que coger su sitio en el mercado internacional.

–Ustedes están fuera y entre sus clientes está el cocinero José Andrés. ¿A cuántos países llegan?

–A cerca de 100 países. En toda Europa, y casi toda América, salvo Uruguay y Paraguay, y en Asia tenemos ocho distribuidores. Sí, con José Andrés trabajamos en todos sus restaurantes americanos.

–Su próximo paso está puesto en Ponferrada. Hábleme del proyecto.

–Siempre tuvimos en mente desarrollar un proyecto dedicado al vino blanco, pero no nos lo tomamos en serio hasta que hace cinco años conocimos las posibilidades de la godello. Investigamos y la zona elegida fue El Bierzo por el microclima especial que tiene. Ahora tenemos 20 hectáreas y estamos en una bodega de invitados. El día 1 presentaremos en el Castillo de Ponferrada nuestros primeros blancos, El Zarzal y La Revelía.

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