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Camarero, sírvame una lata y una bebida, por favor

Carlota Alonso y Roberto Fernández, en El Pez Lata

Asturias se suma a la moda de los locales dedicados en exclusivaa servir conservas para degustarlas en el acto, tendencia que empezó en Madrid y Barcelona

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

gijón. Empezó siendo una moda que llenó locales en Madrid y Barcelona. Hace unos años que establecimientos asturianos empezaron a denominarse ‘laterías gourmet’ y cada vez ganan más adeptos atraídos por su amplia oferta. Su funcionamiento es sencillo: en ellos hay decenas de latas de diversa índole que se combinan con pan y bebidas para firmar un aperitivo o completar una cena. A gusto del consumidor.

Unos de los primeros en importar la moda a la región fueron Carlota Alonso y Roberto Fernández, dueños de El Pez Lata, situado en el número 11 de la céntrica calle Begoña, en Gijón. «Empezamos porque vimos locales fuera, hay muchísimos en Lisboa y Oporto, y pensamos que por qué no traer a Asturias la idea de latería», apunta Alonso, quien opina que «se está empezando a perder el miedo y los prejuicios asociados a las conservas, aunque aún queda mucho camino por hacer».

En su establecimiento hay de media unas cuarenta latas diferentes, todas de La Belle Iloise, conservera de la Bretaña francesa, en cuyo catálogo hay 200. «Somos sus distribuidores oficiales en España y vamos variando la oferta en función de lo que vemos que más gusta o llama la atención», explica la responsable del establecimiento.

Filetes de caballa con curry y almendras, rillete de atún con queso parmesano, sardinas con pimientos y patés de cangrejo y de mejillones con curry son algunas de las opciones que ofrecen ahora. «El más demandado, el que no puede faltar, es el de las sardinas al limón», explica la dueña del negocio, que en junio celebrará su segundo aniversario.

La propuesta de El Pez Lata, así como la de otros establecimientos que también incluyen las latas en su carta, como el Restaurante Abrelatas, de Pola de Siero, o la vermutería & tapería, también en Gijón, es completa, pues la lata se sirve con pan y complementos. «Por unos 5 euros por persona se puede salir de aquí cenado porque las latas llenan», asegura Alonso, al tiempo que cuenta que los turistas del Levante y de las grandes ciudades entran sabiendo qué se encontrarán.

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