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Gastronomía
«Si una fabada está bien hecha, siempre tendrá cabida en EE UU»

«Si una fabada está bien hecha, siempre tendrá cabida en EE UU»

  • josé andrés, Cocinero

Sábado por la tarde, bar de tapas lleno hasta la bandera. No hay mesa sin reserva y la barra hasta los topes. Desfilan las croquetas, las bravas, las tablas de queso y embutido, las paellas y la sangría. Nada extraordinario si esto no fuese Washington, las 17.30 horas y los clientes no fuesen americanos intentando leer los nombres de los platos, escritos en español.

Este milagro culinario se llama Jaleo y es el restaurante que el chef asturiano José Andrés (Mieres, 1969) tiene en el centro de la capital de Estados Unidos (EE UU), a medio camino entre la Casa Blanca y el Congreso. No es su única huella aquí: tiene varios restaurantes más en el área de Washington, en Los Ángeles y Las Vegas, acaba de abrir en Miami y se prepara para hacerlo en Puerto Rico, mientras se rumorea que después vendrá Nueva York.

Lo cierto es que desde su llegada a este país hace más de 20 años la estela de este cocinero, empresario que factura 56 millones de euros anuales y da trabajo a 800 personas, fundador de proyectos humanitarios o colaborador de Michelle Obama en su campaña contra la obesidad infantil entre otros títulos, no deja de crecer. Sus días parecen tener más de 24 horas y tan pronto está preparando el almuerzo de los cónyuges de los mandatarios del G-8 como grabando un programa de cocina en televisión o asistiendo a eventos por todo el país (la mejor prueba, su cuenta de twitter @chefjoseandres). Quizá por eso la revista Time, que lo ha situado como una de las 100 personas más influyentes del mundo, decidió definirlo como ‘activista’.

–¿Le sorprendió su aparición en la lista Time100, le parece que encaja en la definición de ‘activista’?

–Se trata de una lista muy prestigiosa, claro que me cogió por sorpresa. Lo que sucede es que con 42 años lo único que te dice eso es que tienes que seguir trabajando. Si tuviera 90 lo celebro y ya está, pero con 42 aún te queda todavía que demostrar por qué estás. En cuanto a lo de chef ‘activista’, yo lo que hago es simplemente apoyar causas que me gustan: la lucha contra el hambre, contra la obesidad. Esto me lleva a veces a representar a un grupo de personas que están detrás de una idea común, que es mejorar el mundo a través de la alimentación.

–¿Cómo se explica su éxito en un país sin gran tradición culinaria?

–La idea que tenemos de EE UU no es necesariamente la correcta, no es verdad que no tenga tradición culinaria. Aquí conviven todas las cocinas del mundo, no hay ningún país que tenga la diversidad que tiene éste y eso lo hace, gastronómicamente hablando, muy poderoso, tanto si hablamos de los restaurantes más creativos y lujosos como de los de la calle, pasando por los trucks (camionetas de comida rápida).

–En sus restaurantes se puede encontrar la huella asturiana en el arroz con leche, el queso o el caviar de oricios. ¿La fabada o el cabrales pueden ser demasiado para los americanos?

–Si una fabada está bien hecha, como la de Casa Gerardo o Casa Marcial, o el queso cabrales está bien curado, siempre tendrán cabida. Lo que ocurre es que, en el pasado, llegaban cabrales en muy malas condiciones a América. Una cosa en la que el Gobierno asturiano podría ayudar a los pequeños empresarios y productores de quesos es en que los sistemas de distribución sean lo suficientemente buenos para que lleguen en su punto óptimo.

–¿Tendrá cabida Asturias en el programa de Estudios Españoles del Centro Culinario Internacional de Nueva York, donde ha comenzado a colaborar?

–Por supuesto. Espero que todas las comunidades autónomas participen, ya sea con becas, enviando cocineros o haciéndonos llegar sus productos. Y la cocina asturiana va a tener presencia como cualquier otra o incluso más, al estar yo allí. Lo que tenemos que hacer con los productos asturianos, insisto, es que lleguen con relativa facilidad a América.

–Algunas de las muchas personalidades con las que colabora son los Obama, ¿cómo ve las elecciones de noviembre?

–Creo que Obama tiene muchas posibilidades de repetir, heredó un país en unas condiciones difíciles y en mi opinión ha hecho una gran labor. Parece que el paro sigue bajando, las guerras se van acabando y todo eso es bueno.

–Bromea a veces con la posibilidad de, en un futuro, entrar en política ¿podría ser?

–Yo y la política, no sé, muchas cosas tendrían que pasar. Si es para ayudar a cambiarla, para que realmente represente al ciudadano de a pie, pues tal vez sí. Ahora da la sensación de que los políticos no nos representan, al menos para una gran parte de españoles, sobre todo mucha gente joven, habría que ver de quién es el error. Creo que todos vamos a tener que hacer un gran esfuerzo para que la política sea algo donde todo el mundo se sienta involucrado y si yo pudiera ayudar a eso, estaría encantado, pero creo que en España hay gente muy preparada que puede hacerlo. Me gustaría ver a más gente joven en política. Todas esas personas que vemos en el movimiento 15M, toda esa gente desilusionada, hay que hacer que se suban al carro de la ilusión, porque un país sin gente joven con ilusión no tiene futuro.

–¿Cómo ve la situación de nuestro país, cree que la marca España se está resintiendo?

–Sí, sin duda, aunque triunfos como los del Mundial y la Eurocopa han ayudado a que se vea como un país de vanguardia, pero necesitamos también triunfos empresariales. Tenemos compañías españoles que tienen éxito pero que muchas veces no se asocian a la marca España y tendrían que ayudar a que se venda en el extranjero. Yo creo que este año, o el que viene, vamos a tener que hacer una gran campaña para que España siga siendo ese gran país donde la creatividad, la investigación y el turismo han triunfado siempre. El dinero que tenemos es el dinero que tenemos, pero vamos a tener que saber por qué apostar y la educación y la investigación tienen que estar ahí.

–Con tanto trabajo, ¿hay alguna posibilidad de verle por Asturias?

–Siempre que puedo me escapo. Para mí llegar a Asturias, a los Picos de Europa, llegar a Cabo Peñas, pasar por mi Mieres natal, pasar por Llanes, por Covadonga, me motiva mucho. Espero que se repita muy pronto, es algo que tengo en mi ADN. Cuando llego a Asturias hay algo muy especial que recorre mi cuerpo, por eso no puedo esperar a estar por allí muy pronto.