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Arroz mediterráneo en pleno cantábrico

Fran Heras, en el comedor de Mi Candelita en Bañugues, con vistas al mar./Fotos: Paloma Ucha
Fran Heras, en el comedor de Mi Candelita en Bañugues, con vistas al mar. / Fotos: Paloma Ucha

El cocinero Fran Heras abre la arrocería Mi Candelita en Bañugues «por y para mi hija»

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

La vida te pone ante situaciones que condicionan el siguiente paso a seguir. Eso le pasó al cocinero Francisco Heras. El chef, que se hizo fundamental en la cocina regional cuando llevaba la Taberna Llamber, en Avilés, llevaba un tiempo testando el mercado hostelero barcelonés, adonde trasladó Llamber en 2012 y, cuatro años después, abrió El Chigre 1769. «Teníamos pensado mudarnos definitivamente a Barcelona cuando naciera nuestra hija, Candela, pues hasta entonces estábamos yendo y viniendo continuamente. Pero Candela nació con una cardiopatía congénita, la anomalía de Ebstein le dicen, y eso nos ha condicionado a retomar nuestra vida en Asturias y decidir no mudarnos», explica Heras.

Así las cosas, «quería un negocio que estuviese fuera del núcleo urbano y fuera tranquilo y encontramos un lugar maravilloso mirando al mar, en plena playa de Bañugues», en Gozón, explica quien ganó la Caldereta de Don Calixto como Mejor Joven Cocinero en el año 2010. En un lugar tan señalado abrió hace unas semanas Mi Candelita, «una arrocería por y para mi hija», que ahora tiene quince meses.

En pleno mar Cantábrico, Fran Heras ofrece arroces al estilo mediterráneo, pescaíto a la brasa y mariscos, todo acompañado por productos de la huerta familiar. «Tengo una parcela a la espera de que me la certifiquen de ecológica», apunta. En Mi Candelita la carta de entradas para compartir incluye boquerones, anchoas, cecina y croquetas. «Después está la parte pica-pica, que a mí me encanta porque se pueden pedir ensaladas, verduras escalivada con Massimo del Rey Silo y zamburiñas a la brasa», cuenta el responsable del nuevo negocio asturiano.

A continuación, en la carta está la parte de carbón, como se cocinan mejillones, navajas con escabeche de sidra, zamburiñas y pulpo a la brasa con chimi marino, entre otros productos. El colofón llega con el apartado de arroces, en donde el comensal que llegue a la playa de Bañugues puede elegir entre la típica paella valenciana, pero con producto de aquí, es decir, «con faba fresca asturiana, no la clásica garrofó levantina, y pitu»; el arroz ciego, también conocida como paella del senyoret (del señorito) porque llega todo limpio para no tener que mancharse las manos, y arroz tiñoso. «Hay en esta parte de la carta, un plato muy especial, el arroz Mi Candelita, que además de ser totalmente vegano es un homenaje total a mi hija. De hecho, avisamos de que un euro de cada ración lo donamos a la Asociación de Padres y Amigos de Cardiopatías Congénitas (Apaci), que trabaja muy duro para ayudar a toda la gente que se encuentra en la misma situación que nosotros. A nosotros nos sirvió de apoyo en el momento más duro de nuestra vida», apunta Fran Heras.

Navajas en escabeche tibio de sidra (arriba), arroz negro meloso con sepia y ali oli de ajo negro (izquierda) y arroz al horno con pintarroja y papada ibérica. / P. Ucha

En Mi Candelita, además de colaborar en una buena causa, se puede disfrutar del mar Mediterráneo en pleno Cantábrico. «Esa es la idea», advierte el responsable de la cocina. «Queremos hacer las cosas bien y por eso sacamos paellas secas, de capa fina, que son las que se estilan en el Levante», dice Heras. Para eso ve fundamental manejar los puntos de cocción, la calidad del grano y los sabores. «Si te quieres especializar o ser referente en algo concreto, no puedes fallar. Este proyecto puede ser arriesgado como negocio, pero por la oferta no lo creo, porque en Asturias hay muchísimo gusto por comer buen arroz. Otra cosa es que por tradición no se haya hecho como en el Levante», apunta Heras, que ha cuidado todo al detalle para que «el disfrute empiece nada más entrar en el local».

Las novedades de Mi Candelita no acaban ahí. El toque dulce de la carta lo aporta Emilio Vidal, con elaboraciones que el cliente puede ver y hasta oler antes de pedir. El 15 de junio, la oferta del establecimiento crecerá aún más, pues se abrirá una zona reservada como vermutería y bar de tapas con «una carta un poco más relajada, con conservas, salmorejo, pescaíto frito y croquetas», adelanta Heras. Y añade que también habrá tumbonas para disfrutar de la playa. Al otro lado, un espacio de coctelería y música en vivo.

La actividad de Fran Heras, ahora, tiene como centro de operaciones Asturias, pero eso no supone que Llamber y El Chigre 1769 echen el cierre. Ni mucho menos.

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