Comidas de los Siete Reinos

Con motivo de la serie ‘Juego de tronos’, el restaurante Vinoteo, de Oviedo,ha creado varias recetas basadas en la popular superproducción televisiva

Elena S. Herrero
ELENA S. HERRERO

El invierno ya está aquí y tras el muro se preparan para la gran batalla final. Mientras el ejército de los muertos avanza, en el Norte se inicia la puesta a punto a base de entrenamiento y una buena dieta: cerdo y bacalao en salazón, judías, nueces, manzanas y bayas, entre otros manjares.

La guerra no distingue de edades y eso lo sabe muy bien Arya Stark. Tanto la joven como el resto de los habitantes de Invernalia siempre que pueden dejar su espada reposar reponen fuerzas con un menú típico de la zona. Por ejemplo, toman un buen desayuno compuesto por pan –recién hecho– con mantequilla y miel, mermelada de zarzamoras, panceta, un huevo pasado por agua, un trozo de queso y una jarra de té de menta. Otros de los platos que se consumen en el reino del norte son el tradicional pastel medieval de ternera y beicon o el uro (ternera, buey o bisonte) asado con puerros. ¿De postre? Manzanas asadas, tarta de arándanos, peras al vino... Eso sí, no hay que olvidarse de la afición de Sansa a los pasteles de limón.

Una dieta muy parecida tienen los habitantes del Muro, la Guardia de la Noche. Jon Snow desayunó en alguna que otra ocasión huevos, pan frito con jamón asado y un cuenco de ciruelas pasas. Pero no es el único alimento que toman los defensores del muro de hielo, pues se surten de otras recetas como el pastel de manzana, los bollitos de pasas con piñones y manzana, el cordero en caldo de cerveza y cebollas o la sopa de alubias y beicon. Lo que es cierto es que la Guardia de la Noche está mal pagada. Por ello sus miembros comen lo que pueden y eso se nota en sus platos.

Pero esta cocina no es la única que aparece en la exitosa serie de televisión, basada en la lucha de siete reinos por el trono, que puso fin el pasado domingo a su séptima temporada. En el Sur, concretamente en la región del Valle de Arryn, se sirven dulces de varios tipos, así como carne de cabra y de otros animales de montaña. Todo lo contrario sucede en la Casa Tully enclavada en las Tierras de los Ríos, donde sus habitantes se alimentan a base de cultivos y todo tipo de pescados.

En una zona perdida, se haya una de las regiones más duras. Se necesita valor y un barco para probar la gastronomía de las Islas del Hierro. Aunque su nombre siembra terror en otras ciudades del continente, su cocina, no. Solo hace falta degustar sus platos compuestos por ricos productos del mar. Pero si lo que se quiere es comer platos refinados, el lugar indicado es El Dominio, gobernado por los Tyrell desde Altojardín, donde destacan los cisnes de merengue, las peras al vino y las suculentas tartas de frutas.

Salchicha de perro

Otro reino que conquista, sin duda, no solo por sus guerreros sino también por su cocina, es la región de Dorne, la más sureña y calurosa de Poniente. La serpiente asada y las guindillas de fuego están entre los manjares más peculiares de esta zona. Éstos tienen cierto parecido a la gastronomía de más allá del mar Angosto, pues la cocina de las Ciudades Libres y el mar Dothraki es muy variada y exótica. ¿Nunca se preguntó de que se alimentaba Daenerys Targaryen antes de reclamar el trono de hierro? La madre de los dragones come, entre otras cosas, dedos de miel y saltamontes fritos, que contrastan con platos mucho más rústicos, como salchicha de perro, cocodrilo y larvas peludas.

Sin duda, los territorios ficticios de Juego de Tronos poseen variedades gastronómicas inimaginables, donde se tienen en cuenta las costumbres, la meteorología y la fauna y flora autóctona de cada región. Pero hay una ciudad en concreto que se lleva todos los méritos, quizás sea por su gran extensión o por su imponente puerto. Sea como sea, no cabe duda de que Desembarco del Rey es el lugar más concurrido de Poniente, donde confluyen todas las gentes y cocinas del reino. Eso sí, los privilegios son sin lugar a dudas para los Lannister, quienes están acostumbrados a degustar manjares como el cisne, el jabalí, la perdiz y los caracoles, así como, las frutas, las tartas y los pasteles. No ocurre lo mismo con sus súbditos cuyo umbral de pobreza los mantiene al margen del reino, pero no peor que los caminantes blancos, que seguramente habrán deseado en más de alguna ocasión ser humanos para probar las exquisiteces del continente. Habrá que esperar a la próxima temporada para ver qué casa se corona como rey de los humanos y de la gastronomía. 

Desayuno del Muro (El Muro)

Ingredientes:

1 filete de jamón asado. 1 cucharada de aceite. 3 huevos. 2 rebanadas de pan rústico. 2 cucharadas de mantequilla sin sal. Un puñado de ciruelas pasas.

Elaboración:

En primer lugar, hay que rehogar el filete de jamón con el aceite en una sartén. Tras ello, cocer los huevos a fuego lento durante seis minutos. Una vez pasado ese tiempo, hay que enfríarlos con agua durante un minuto y ponerlos en el plato. Por último, fundir la mantequilla en la sartén y freir las rebanadas de pan. Una vez emplatado el desayuno, añadir las ciruelas pasas. Y, ¡ya listo!.

Ensalada de verduras de verano (Desembarco del Rey)

Ingredientes:

Para seis personas: 1 bulbo de hinojo. 4 cucharaditas de mermelada de albaricoque. 3 cucharadas de vinagre de vino blanco. 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra. 1 chalota picada. Sal y pimienta negra molida. 150 gramos de rúcula. 1 taza de uvas sin semillas. 3/4 de taza de queso gorgonzola desmenuzado. 1/2 taza de nueces pacana troceadas.

Elaboración:

El primer paso es cortar el bulbo del hinojo por la mitad a lo largo. Después, se debe recortar los tallos de la mitad de bulbo, quitar el corazón y cortarlo en trozos finos. Por otro lado, hay que poner en un cuenco el vinagre, la mermelada, el aceite, la chalota, un cuarto de cucharadita de sal y otro de pimienta y batir. Tras ello, echar lo trozos de hinojo a la vinagreta y dejar reposar quince minutos. Para terminar la ensalada, hace falta añadir la rúcula, las hojas de hinojo, las uvas, el queso gorgonzola y las pacanas. Ya se puede servir este plato ‘veraniego’.

Serpiente de Dorne con salsa picante (Dorne)

Ingredientes:

Para cuatro personas: Carne de serpiente de cascabel de 1 kilo. Mantequilla sin sal. 4 cucharadas de mostaza molida en piedra. 2 cucharaditas de chile poblano picante. 2/3 de taza de vino tinto. 2 cucharadas de aceite de oliva. 2 cucharaditas de zumo de limón. 2 cucharadas de miel. 1 cucharadita de cúrcuma.

Elaboración:

Enroscar la serpiente y ponerla sobre una lámina de papel de aluminio en una parrilla a fuego medio-alto durante 15 minutos. Alrededor de la serpiente colocar unos trozos de mantequilla. Después, deberá estar dos minutos sin el papel de aluminio en la parrilla. Por otro lado, para la preparación de la salsa se debe mezclar en un cazo la mostaza, el pimiento, el vino, el aceite, el zumo de limón, la miel y la cúrcuma a fuego lento durante 15 minutos. Cuando coja volumen se tiene que apartar del fuego y colocar en un recipiente aparte. Ya se puede mojar y probar la serpiente en salsa picante.

Sopa fría de fruta (Invernalia)

Ingredientes:

Para dos personas: 2 manzanas ácidas duras, peladas, sin corazones y cortadas. 1 taza de leche de almendras. 1/3 de taza de miel. 1 cucharada de polvo de sándalo. Una pizca de azafrán. Una pizca de sal. Poudre duce (una mezcla de especias muy común en la cocina medieval) o azúcar con canela para servir.

Elaboración:

Cocer las manzanas hasta que estén blandas. El siguiente paso será escurrirlas y prensarlas en un colador hasta que estén líquidas.Si no es posible con este método, se pueden pasar por una licuadora. Después se debe echar el puré en un cazo y añadir la leche de almendras, el sándalo, el azafrán, la miel y la sal. Remover y cocinar a fuego lento hasta obtener la consistencia deseada. Antes de servir la sopa, deberá de enfriarse en el refrigerador. Finalmente, se podrá tomar con un poco de podre douce o azúcar con canela encima.

Juanjo Cima (Vinoteo, en Oviedo)

Música de ambiente de la saga de Juego de Tronos, un sobre de bienvenida que contiene el menú a degustar y unos platos inspirados en la serie. Este es el ritual que se ha seguido durante la séptima temporada en el establecimiento de la capital asturiana Vinoteo. «Hemos ofrecido durante estos meses cuatro menús diferentes y a la gente les han encantado», destaca el propietario del local, Juanjo Cima. Para los que no hayan tenido la oportunidad de degustar un plato típico de Invernalia o de Desembarco del Rey, entre otros, todavía están de suerte, pues hasta el próximo sábado estará a disposición de los paladares más exquisitos un menú para dos personas formado por: el desayuno del Muro, una ensalada de verduras de verano, la serpiente de Dorne con salsa picante y una sopa fría de fruta y vino con miel. (Solo es necesario reservar previamente a través del número de teléfono 984 081 696). Unas elaboraciones que no defraudarán pues, según Cima ,«la gente sale muy contenta. Las jornadas están teniendo muy buena acogida en el público». Tanto es así, que no descarta repetir el evento el próximo año con nuevos platos.

La idea de estas jornadas surge hace unos años. «Teníamos en mente, desde hace tiempo, hacer comida que mezcle literatura y gastronomía. Hay algunos libros, como esta saga, donde la gastronomía es una parte fundamental», apunta.

Dicho y hecho. Tras escoger platos y trabajar en ello, Cima y su equipo hicieron una prueba con una cata en una de las jornadas de la pasada edición de la feria LibroOviedo: «Se agotaron todas las entradas, gustó muchísimo a los comensales», cuenta. De este modo surgió la idea de reproducir los platos de los libros y la serie para que «los fans y la gente puedan probar otro tipo de comida». Una gastronomía que destaca por ser «muy sabrosa y variopinta», pues dependiendo de la zona, encontrarás platos muy diferentes. «Si estás en el Norte hay mucho asado y sopa. Por el contrario, en el Sur consumen muchos frutos secos y miel», comenta Cima.Para él, se trata de cocina con un alto aporte calórico, «muy parecida a la medieval».

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