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«Estoy convencido de que no se notará el boicot a los productos catalanes»

«Estoy convencido de que no se notará el boicot a los productos catalanes»
Pep Palau. Cofundador y codirector del Fòrum Gastronòmic

«A quien le gusta comer y beber elegirá los productos en función de sus gustos y no por el origen de estos»

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

Pep Palau y Jaume von Arend iniciaron juntos un proyecto en 1999. Se trata del Fòrum Gastronòmic, que en estos 18 años se ha triplicado, pasando de celebrarse en Vich a hacerlo en Barcelona, Girona y Coruña. Palau recala en ‘Gijón se come’ para hablar, el próximo lunes, a las 12.30 horas, de su experiencia. Recordará cómo en los años 80, cuando se recorrió la Península Ibérica probando quesos, se «enamoró» de Asturias, y que su primer acercamiento a la gastronomía fue en casa, pues procede de una familia de panaderos.

Cuna de estrellas. «El entorno influye y ayuda a que sigas un camino profesional u otro. Cataluña es una potencia gastronómica y tiene varios aspectos que lo posibilitan: tener en el estrellato a grandísimos genios de la cocina mundial, como Ferran Adrià o los hermanos Roca. Todo eso te catapulta y te sitúa en un horizonte único, pero también influye que se trate de un territorio grande a nivel geográfico en el que hay diversidad climática, territorial y, por tanto, de productos. Da igual que Cataluña haya sumado tantas estrellas en la nueva Guía y que Asturias y Galicia no. Hablando de la Michelin, no debemos flagelarnos más de la cuenta. Está bien que estemos pendientes, pero seamos autocríticos. Asturias da para mucho más».

El sinsentido del boicot. «Con el alcance social que tiene la gastronomía y la importancia que supone para el sector primario y la economía, es un sinsentido hablar de boicotear productos porque se produzcan en una región u otra. Es algo muy poco racional, razonable, productivo y positivo. No dispongo de datos, pero estoy convencido de que no se notará el boicot, pues no son más que fogonazos incrementados por las redes sociales. Al final, a quien le gusta comer y beber, elegirá los productos en función de sus gustos y no por el origen de estos. ¿Qué mejor terreno que la gastronomía para entendernos todos?».

Edad de oro de la gastronomía. «Hace veinte años empezó la época dorada de la gastronomía española, algo que se ha dejado notar en la economía, donde hay datos palpables e inapelables. El turismo se ha convertido en una industria de primer orden y aquí la gastronomía tiene un papel fundamental; la gente se mueve por las cosas del comer y del beber. La idea de ‘destino gastronómico’ era algo poco usual antes y hoy es primordial. Segundo punto: la cocina ha cambiado. Hace veinte años, el cocinero estaba agazapado en su rincón siendo poco visible y solo unos pocos grandes nombres despuntaban. Ahora no tiene nada que ver, y la verdad que esa visibilidad es algo primordial. El tercer punto es que la cocina ha ayudado muchísimo a crecer a otros sectores. El primario está de enhorabuena, dicho con todo el respeto y sabiendo que sigue padeciendo grandes dificultades, pues se le ha abierto otro campo».

Los grandes ‘olvidados’. «Aún queda muchísimo trabajo por hacer para valorar al sector primario, su labor. La cocina se ha subido al ‘star system’ y los cocineros se han convertido en personajes mediáticos, que un día tienen la gala de la Michelin; otro, la de los 50 mejores restaurantes del mundo, y al día siguiente, otro reconocimiento más. Eso está muy bien porque ha ayudado a socializar la cocina, a que entre en las casas y sea un oficio deseable para los jóvenes. Ahora nos corresponde a todos ponerles nombre y cara a todos los que se dedican al sector primario, porque es gracias a ellos que comemos. Debemos poner al sector donde se merece. Asturias no solo es un ejemplo, sino que hablamos de un auténtico vergel. Hay mucha gente que trabaja para que no se pierda una variedad de manzana, que sigue elaborando un queso en un rincón recóndito y sigue produciendo sidra y carne de vacuno».

Fórum de presente y futuro. «En 1999, mi socio y yo pensamos que igual que había congresos de medicina, por ejemplo, tenía todo el sentido del mundo que la gastronomía tuviera uno. Nos lanzamos a la aventura en Vich, de donde éramos, y nos apoyaron treinta empresas. Fue una cita muy provechosa, celebrada entonces en una ciudad de 40.000 habitantes. Ahí empezó todo y hoy estamos en tres ciudades diferentes: Girona, Barcelona y Coruña. Plantearnos estar presentes en más ciudades, pues sí, en las que tengan predisposición, recursos, medios. ¿En Asturias por ejemplo? Pues por qué no».

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